En realidad no he podido acabarlo. Lo he dejado a la mitad. Primero: menuda forma de escribir. Hay dos personajes principales y uno de ellos es un chico de 17 años que murió en un accidente de moto. Su vocabulario es penoso y exagerado. Muy de barrio y la autora lo ha empeorado añadiendo emoticonos, abuso de las mayúsculas y del alargamiendo de las vocales. Triste, muy triste. Segundo: la protagonista femenina, que también murió como resultado del accidente del muchacho, apenas tiene visibilidad. Sabemos todo lo que hace el otro fantasma pero lo que hace ella es apenas mencionado. Tercero: es la historia de fantasmas más absurda que he empezado a leer en la vida. Desde cuando un fantasma hace todo lo que hacen los vivos con la diferencia de que no puede ser visto? No hay desgaste de energía, no hay locura por no haber pasado al otro lado... no sé, tal vez es que estoy acostumbrada a otro tipo de fantasmas ficticios pero es que esto es muy poco creíble. En el momento en el que el chaval se va de fiesta con su amigo y lo eleva para hacer unas pintadas ya no he podido más y he dicho: "a la mierda". Absurdo a más no poder.
¿No se le pueden dar más de 5 estrellas? Brutal. Ambos personajes evolucionan de una manera asombrosa. Muy bien escrito. Enhorabuena por haber logrado escribir esta obra. O-B-R-A.