No suelo leer muchos libros de este género, pero me ha encantado la situación postapocalíptica en la que se encuentra Olivia, la protagonista de este libro, cuando consigue entrar en una expedición como piloto en busca de otra burbuja donde podrían habitar los seres humanos (ya que todos viven en el subsuelo por la radiactividad de la superficie).
En esa tesitura nos encontramos y me ha encantado el mundo que ha creado Bruno, cómo ha hecho que Olivia Autumn sea un personaje tan fuerte e independiente, con sus metas claras y dispuesta a hacer lo que sea necesario para conseguirlo. No se espera todo lo que la aguarda en ese viaje en el que conoce a Hawke, un hombre bastante gruñón con el que va a tener que convivir cuando... bueno, se lía todo un poco. Me gusta cómo van comprendiéndose poco a poco los personajes. Por suerte, está Fenneck, una lindura que les da apoyo y ayuda siempre.
Los puntos de tensión de la novela me han gustado mucho, porque casi constantemente está dando giros que no te esperas, por lo que es un no parar y no te vas a aburrir leyéndola. Cada cosa es más increíble que la anterior y admito que he sufrido al pensar que los protagonistas no iban a poder salir de algunas situaciones...
En general, es una novela muy entretenida, corta, fácil de leer, en la que te metes desde el principio y de la que he disfrutado mucho.