Tenía muchas ganas de tener este libro, y me ha dejado un poco fría.
Para empezar se nota que está dirigido a un inicio de adolescente, cuando estás sobre los 14-15, que no más tardío, o incluso joven o adulto. Los relatos pasan por encima, sin entrar en profundidad en los temas, sin hablar del bullying con toda su crudeza. Se nota que querían darle una visión más positiva, porque sí que es cierto que cuando sufrimos bullying, sobretodo siendo adolescentes, parece que ese es tu mundo, que no puedes escapar, que jamás cambiará... así que entiendo este enfoque.
Los relatos que más me han gustado son el de Manu Carbajo y el de Javier Ruescas, por ese orden. Quizás, al ser fantasía, se atreven con otros elementos que los otros no se han atrevido. Además, buscan otro enfoque diferente, intentando enseñar nuevas perspectivas.
El de Jedet, es quizás el más diferente. Es el que más se dirige al lector,y el que menos "relato" es. Habla de sus sentimientos, tal cual, y cuenta dos hechos que le han sucedido a él bastante diferentes. Y me ha gustado, porque te deja entrever lo que es su vida, cómo lo pasa,y que los adultos podemos ser igual de crueles, y que el acoso no acaba en las aulas... que aún tenemos que aprender mucho de tolerancia, de aceptación, de respeto. Me ha gustado mucho, por todo lo que te deja ver, aunque en cuanto a narrativa o estilo es más flojo.
Y Andrea Compton y Maria Herrejón. Pese a que son los relatos con los que más me podría haber identificado de joven (por desgracia para ellas, y para mí), se me han quedado flojos. A Andrea Compton le hubiese faltado más contexto para enseñar lo que pueden dañar esas palabras, aunque los que lo hemos vivido sabemos lo que se lleva a la espalda. El de María Herrejón está muy orientado a sus sentimientos, a la lucha que hizo siendo joven. Entiendo que no hayan querido profundizaren lo escabroso, primero porque entiendo que no es el objetivo del libro, y segundo porque entiendo que es muy difícil enfrentarse a eso y encima para hacerlo público, para seguir llevando en la frente el estigma, para enseñar a esa gente que hubo un momento de tu vida en el que sí tenían poder sobre tí.
Al final, esperaba un libro más duro, más emocional, que me hiciese acabar llorando por sacar mis propios fantasmas, los insultos que llevo cicatrizados, los momentos que tengo guardados en la mente.Pero no ha sido así, me ha costado mucho sentirme identificada, y no es una lectura "dura". Pero mentiría si digo que no me ha gustado, no es verdad, me lo he leído de una sentada. Pero no es lo que esperaba, pese a que entiendo porqué no es lo que esperaba. Y me alegra que con mi compra se destine dinero a combatir el bullying, eso ante todo.