Han transcurrido doce años desde la publicación de la primera edición de la obra diarística de Alejandra Pizarnik, de cuya selección me hice cargo. Señalé entonces, en la introducción, que había seleccionado el material guiándome por lo que sabía del deseo de Pizarnik de publicarlo un día como un «diario de escritora»,así como por determinadas pautas editoriales y el respeto a la intimidad de terceras personas y a la intimidad de la propia diarista y de su familia. Hoy, agotada aquella edición de los Diarios, la editorial Lumen ha tenido la excelente idea de reeditarlos, abriendo así la posibilidad de revisar ciertas pautas no sólo en cuanto al número de páginas, sino también, entre otras cosas, a su presentación. Esta nueva presentación permitirá al lector comprender y apreciar las intervenciones de la autora en sus diarios en un determinado período de su vida. Anna Becciú ****** Alejandra Pizarnik nació en buenos Aires en 1936 en una familia de inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco. En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la facultad de filosofía y letras de la universidad de Buenos Aires, pero no acabó sus estudios. Lectora empedernida desde muy joven, publicó su primer libro, titulado La tierra más ajena, en 1955. Le siguieron La última inocencia en 1956 y Las aventuras perdidas en 1958. Entre 1960 y 1964 se instaló en París y ahí colaboró con distintas revistas y diarios. De esa época procede su amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz, quien prologó su cuarto poemario, titulado El árbol de Diana (1962). En 1964 regresó a Buenos Aires y publicó sus obras más conocidas: Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) y El infierno musical (1971). Desde 1954 en adelante, Pizarnik fue redactando un diario que la acompañó hasta los últimos días de su vida. En 1972, a la edad de treinta y seis años, decidió morir en la misma ciudad donde había nacido.
Me remito a un apunte de Alejandra: "he terminado los diarios de Kafka y ahora me siento sola". Pertenezco al grupo de personas que ha crecido acompañada de Pizarnik. En sus diarios nos deja el legado de sus miedos, sus pensamientos (espontáneos y emocionales), sus correspondencias, sus lecturas... su poesía deja una huella en el vacío que ocupó mi adolescencia. Advertencia para entrar en estos textos: hace falta algo más que amar la poesía... acaso sentirse sola, muy sola.
Tardé tres años y unos meses en leerlo, no porque estuviera pesado o aburrido sino porque necesitaba tiempo para pensar y repasar las palabras de la autora. Había días en los que leía un párrafo, había días que leía 30 de un jalón. Mi libro está lleno de notas y dudas, estoy maravillada pero muy triste por llegar al fin. Es un libro que me ha acompañado en momentos muy difíciles de mi vida, me ha ayudado en épocas dónde tengo que escribir pero no sé cómo, cuando quiero escribir pero las palabras no salen. Los problemas de Alejandra con el lenguaje me parecen hermosos y algo que todos los que tratamos de escribir sufrimos pero tal vez no les prestamos atención. Hay un lugar específico en mi vida para estos diarios.
Dilacerante. São 825 páginas onde a dor se repete, mas se reinventa. Pizarnik é uma presença muito forte na poesia argentina. Os diários de Pizarnik têm uma missão póstuma: alertar para o que a tristeza é capaz de fazer. Nestes diários, a autora explora vários temas: literatura, poesia, sexualidade, morte, doença, solidão, alegria, amizade, amor, sentimentos platónicos, depressão, auto-estima, etc., e domina bem todos eles; a sua personalidade tão trágica e complexa acrescenta momentos de grande riqueza filosófica aos textos.
Conhecer a poesia de Pizarnik sem conhecer os diários é subestimar a magnitude do trabalho e do desencanto por detrás da sua obra poética.
Não é uma leitura fácil; a dada altura parece irreal o mundo que nos descreve (o seu mundo): um labirinto infinito de mal-entendidos, renúncias e desassossego. A atmosfera da obra desta autora é bastante densa e quase irrespirável.
Para quem aprecia este género em concreto [diários] e tem curiosidade de saber o que acontece na cabeça de uma poetisa quando as luzes se apagam e o palco se torna demasiado grande, este livro é uma óptima aquisição, é difícil ficar-lhe indiferente. Haveria muito mais a dizer sobre esta obra, mas as considerações muito subjectivas devem ser evitadas: cada pessoa vai encontrar pouco ou muito de si nesta obra, mas a mestria de A. Pizarnik ultrapassa os nossos quotidianos.
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"aunque te esperaba no te esperé. Era como si me esperara a mí. Pero yo no llegué. Ni tú tampoco"
"Libérame de ti pues te amo y no estás.. "
"La noche insiste en ser un silencio. Yo golpeo a las puertas de la noche"
"Hay algo que me obliga a suponer que existe un malentendido, que tal vez podría aclararse. Ésta no puedo ser yo, me digo."
"No obstante, cuando leo y escribo con ganas, mi vida no me parece pobre. Todo lo contrario. Lo que me hace sentir pobre e idiota es compartir el ritmo de la llamada << gente normal>>, como ahora, por ejemplo, en que los outros nadan, navegan, toman sol, hablan de cosas intrascendentes, comen y beben con gusto... Otra cosa que me dolió fue encontrarme ayer con Marguerite Duras feliz con sus cuatro banos diarios en el mar, hablándome de sus amigos, de su hijo, de su perro, de comida, de autos sport, y todo comentado sin angustia, sin frases definitivas, sin literatura, como lo hace alguien que pertence a este mundo y participa plenamente de él. Y yo siempre tan lejana, tan al borde del abismo, sintiendo un dolor agudo cuando me bano en el mar, sufriendo bajo los rayos del sol, queriendo morir de tristeza cuando juego con los ninos de X., sintiendo con todas mis fuerzas que no puedo vivir, que estoy tensa y deshecha, un despojo humano..."
Tardé como medio año en leerlo. Lo abandoné miles de veces y lo volví a comenzar, lo critiqué sin entender su popularidad, etc. Me arrepiento, pero rectificar es de sabios. Lo retomé y lo terminé.
Es el diario de una persona: sus pensamientos, su vida, su todo, ¿qué derecho tengo yo para puntuarlo? Además, me siento tan identificada con todo lo que dice... Justamente por eso, por ver en tercera persona lo horrible que es ser así, pensé que debía cambiar. Este diario es exactamente lo que soy y en lo que no quiero convertirme. Me duele demasiado ver como coincidimos en tantas cosas y como ella cada vez empeora más y más... eso me quita las esperanzas de mejora por acción divina, por eso supongo que debería seguir un camino distinto al de Alejandra. Es tan duro ver como ella no se suicidaba nunca, por mucho que hablara de ello, porque no quería hacerlo y que finalmente tuvo que hacerlo porque ya no aguantaba más.
Alejandra Pizarnik, eras mejor de lo que tú pensabas, ojalá te hubieras dado cuenta cuando estabas viva.
Fa un any i dos mesos, aproximadament, vaig començar els diaris de Pizarnik. Anit els vaig acabar i crec, que retornaré moltíssimes vegades més a estes pàgines que tantes sensasions diferens m'han donat.
Durant este temps he aprés a vore a esta escriptora de moltes formes diferents: contenta, asustada, sola, enamorada i un llarg etcètera. Si per alguna cosa es coneixen estos diaris és pel pesimisme en què l'autora veu la vida i sí, alguna vegada m'he tingut que allunyar alguns dies -o setmanes- del llibre perquè el que narra cala per dins les venes.
No obstant això, literàriament són uns diaris en els quals la poesia impregna tot allò que diu i la reflexió sobre "allò literari" està ben present. De fet, en algunes parts sembla ser més un quadern de les seues lectures que uns diaris personals.
Hi ha un poc de Pizarnik dins de cadascú.
Eterna. "Yo no pedí nacer en forma de signo de interrogación"
“Pero hoy y mañana y siempre repito que sólo es posible vivir si en la casa del corazón arde un buen fuego.”
“Una se prepara años para poder llegar a decir con belleza las pocas palabras que quiere decir desde que saltó al mundo.”
“Hablo de hacerte vivir en el vértigo de mi memoria.”
Hace ya unos meses, cuando empecé con este libro, me sentí abrumada tanto por su extensión como por todo el tiempo y trabajo que me iba a requerir, pero especialmente por todos los sentimientos negativos que Alejandra Pizarnik vierte en estos escritos. Pensé que su profundo pesimismo sería algo que me alejaría del texto. Y en cierta medida lo ha sido, porque no se puede leer tanto dolor sin distanciarse un poco. Creo que es normal escudarse un poco en el humor, como una barrera protectora para no profundizar tanto en ese dolor. Para no caer con ella.
Sin embargo, según lo he ido leyendo, me he ido acercando más a A.P. y todas las particularidades que conlleva ser un ser humano en este mundo: su necesidad de afecto, sus contradicciones, su dificultad para poder comunicarse satisfactoriamente con los demás, la forma en la que plasma su deseo, su búsqueda incansable de un amor imposible, sus obsesiones, su desorden. Y me ha resultado bonito poder asomarme a su modo de pensar y conocerla de esta forma.
Me quedo con su obsesión por el lenguaje, esa necesidad tan nuestra de expresarnos, con su reivindicación del cuerpo, lo corporal y el deseo y con su forma de pedir y rescatar la ternura.
"porque yo no pedí nacer en forma de signo de interrogación"
Leí un poemario de Alejandra Pizarnik que me encantó pero no supe algo más de ella hasta "El peligro de estar cuerda" de Rosa Montero. Me quedé tan intrigada por su vida que decidí leerme sus diarios. Es un tomo de 1000 páginas que me ha acompañado durante todo el año. No puedes leerlo muy seguido porque tiene una manera tan llana pero a la vez compleja de narrar sus días que te hace sentirte protagonista de su propia vida. Qué vida, qué escándalos vivió y también cómo escandalizó incluso lo más banal. Es dramático, como cualquier ser que siente la soledad corriendo por sus venas.
Me parece alucinante esa capacidad para escribir bonito la pena profunda que sentía y le hacía querer quitarse le vida periódicamente. También la supervivencia en una época escasa de comprensión y salud mental. Estaba sola viviendo intensamente cada cosa que le pasaba, sola con su diario. A veces bastaba, a veces no era suficiente. A mí, desde luego, me ha acompañado.
"tengo todo lo necesario para sufrir, pero me consuelo escribiendo poemas"
Este libro me ha hecho click dentro, Alejandra Pizarnik, más bien. Tengo subrayados que me serigrafiaría en un cuadro para colgarlos en mi casa para siempre. Me ha inspirado mucho.
"me ha maravillado que se pueda realizar obras bellas partiendo de la imposibilidad de la felicidad o del absurdo de la existencia"
"Mi cuerpo no quiere levantarse, sino seguir durmiendo. Entreabro los ojos, aspirando los objetos de la habitación. Los cierro de nuevo, suspirando. ¡Cuántas cosas pierdo! ¡Cuántas sensaciones, vivencias, aprendizajes! ¡Todo por morir un poco más! ¡Todo por vivir menos, en ésta, mi dolorosa e irreal realidad!"
Me encantó leerla a Alejandra. Si bien es un libro extenso, vale la pena. Toda esa tristeza, angustia que plasma junto con cosas como por ejemplo, la necesidad de afecto, el querer lo que es (o a quien es, mejor dicho) "inalcanzable", el abandono, la soledad, los efímeros momentos de alegría, todo eso y mucho más de lo que ha escrito le llega a unx, y bastante. Muchas partes me dejaron hecha un bollito.
Este diario fue el motivo por el que vivo en el diario, por el que acudo a él.
No sé cuándo empecé a escribirlo (sé que no fue en la adolescencia, que es según Manuel Alberca la época más común, y lo sé porque sólo recuerdo un par de insultos y un ataque de ansiedad en el Instituto) - sé que de todo de lo que no me acuerdo es porque no está escrito.
Me gustó leer a Anne Boyer decir "sé que existía antes de estar enferma, porque escribía un diario". Yo sé que no somos nosotras sino todo lo demás, lo sabía antes de descubrirlo por mis propios medios, y lo sabía porque Alejandra me lo contó.
A pocas personas he querido con tanta paciencia como al collage que tengo de Alejandra en mi cabeza. Tan peculiar, tan insoportable, tan brillante.
Estos diarios han guiado mi proceso académico hasta hoy, muchas de mis lecturas, mi orientación teórica. Terminar de leerlos y tomar nota de ellos ha sido como parir, creo, aunque nunca he parido. Sé que duele, en todo caso.
Estos diarios me han acompañado desde el inicio del año hasta hoy, 29 de abril, día en que Alejandra Pizarnik cumpliría 88 años si hubiese podido escapar el deseo suicida que la persiguió toda su vida. El sentimiento de soledad, anhelo de afecto, la sensación de amar la ilusión y no la realidad, y, en suma, la imposibilidad del amor y la conexión humana tiñen las entradas de los diarios de tristeza y angustia. Ha sido una desgarradora experiencia lectora a ratos por cómo ha resonado con mi yo de hace un año: "Hay cicatrices que se rebelan para volver a su condición primera: heridas."
"Escribir es querer darle algún sentido a nuestro sufrimiento." La preocupación de Pizarnik con el lenguaje y la escritura es un motif recurrente a lo largo de sus diarios, una obsesión que caracteriza quizás la condición misma de escritora, pero también la de cualquier humano que desea comunicarse con el otro. Y como escritora también es inevitable que la poesía impregne todos sus escritos, desde los lamentos por el desamor y el deseo de suicidarse hasta las notas de sus lecturas y sus comentarios más disconexos. Son de una belleza devastadora 3
"Sólo es posible vivir si en la casa del corazón hay un buen fuego."
Pizarnik se ha convertido en una de mis poetas/autoras favoritas. Lo malo es que he tardado un año entero en leer este libro, ha habido momentos en los que tuve que parar de leer puesto que se me hacía repetitivo y angustiante, el hecho de querer ahogarse con gusto y el absoluto pesimismo incansable de la autora me ha superado. De todas formas, me sentí demasiado identificada en ciertas partes de su vida. Ella pensó muchas cosas que yo reflexiono actualmente y sintió igual que me hallo yo.
Encontrar a Alejandra Pizarnik ha sido un gran descubrimiento, no ha sido tarde ni muy temprano, ha sido justo a tiempo. Qué maravilla leer la intimidad de otra persona con suma delicadeza y pensar que detrás de todo GRAN poeta, escritor, ensayista hay una persona que muchas veces tiene sus conflictos sin mostrarlos abiertamente.
Por favor que pedazo de libro, si la escritura de la autora es de su agrado y los temas que toca remueve sus emociones,no pueden perderse este acercamiento con ella que ganas de poder hablar con ella (aunque sea físicamente imposible) que ganas de escucharla hablar por horas. Que habilidad de remover y extraer emociones, de conectar que mujer mas maravillosa. Una tras otra las oleadas de sentimientos me golpearon me hizo sonreír, empatizar, meditar, llorar a mares toco y dejo huella en mi vació personal, al leer un poco sobre el suyo. Estoy enamorada de este diario (me quede sin post it para marcar frases y si pudiera paginas enteras) y aunque los míos nunca tendrán esta majestuosidad me encanta compartir eso también con ella. La siento cual amiga lejana siempre presente que maravilla de obra. Definitivamente de mi top de este año y seguramente de mi vida.
1 de enero `Que este año me sea dado vivir en mí y no fantasear ni ser otras, que me sea dado ponerme buena y no buscar lo imposible sino la magia y extrañeza de este mundo que habito. Que me sean dados los deseos de vivir y conocer el mundo. Que me sea dado el interesarme por este mundo’
No voy a reseñar algo tan íntimo, solo voy a agradecer por darnos la oportunidad de conocerla y llegar, tal vez, a entenderla un poco. Mi libro quedó lleno de notas y frases subrayadas donde me sentí identificada.
Alejandra Pizarnik es una de mis escritoras favoritas, y Los diarios es un libro que siempre estoy leyendo constantemente. Lo tengo en mi librero y cada vez que me siento mal o necesito conectarme más con ella, lo busco para volver a leerlo. Su estilo único, esa mezcla de pesimismo y poesía, me atrapa de una manera que pocas escrituras logran. Me identifico profundamente con sus palabras, porque logra plasmar lo que muchas veces siento: una especie de fragilidad y desgarro que, a pesar de lo oscuro, tiene una belleza única. Este libro no solo me acompaña en momentos difíciles, sino que me ayuda a encontrar una especie de consuelo en su escritura. Cada vez que lo leo, siento que descubro algo nuevo sobre mí misma y sobre la vida. Si te atraen los escritores que transforman el dolor en arte, Los diarios de Alejandra Pizarnik es una lectura imprescindible.
I hadn’t ever read any of Alejandra Pizarnik’s books, it was a gem found in a gem of a library in my hometown. I was captured by the way she looks at things, by the way she is touched by things, how she looks at everything, by her perspective; in some parts I found myself relating to what I was reading so much I thought I was re-reading a page of MY diary…
It’s comforting to find a perspective so similar to your own you forget it’s not you who wrote it down! Sometimes I struggle to find the right words to put down a thought, so I’m very happy and content when I read about something that condensed it perfectly for me. Love it! I’ll give 4 stars just because I found myself skipping some parts..mainly the heaviest about death and topics like that🌟🌟🌟🌟
"Todos los días pienso en el suicidio. Y si es así, por qué me asusta mi estómago enfermo. Por qué me asustan las palpitaciones de mi corazón (¿de dónde y por qué vendrán, Dios mío?). Por qué me asusta y me horroriza y me lleva a querer suicidarme el haber aumentado tres kilos de peso. Pensar que si los rebajara —no son más que tres kilos— sería casi feliz… Qué poco, y cuánto. Porque para rebajarlos no tengo que comer, para no comer tengo que estar contenta, para estar contenta tengo que mirar un cuerpo delgada en el espejo cuando me miro, para verme delgada tengo que dejar de comer, para dejar de comer tengo que estar contenta… Y ahora y siempre y de nuevo digo: Por qué no existe un país llamado LA MIERDA"
Increíble lo mucho que me transmitió el libro, lo mucho que me identifique y lo mucho que Alejandra transmite y demuestra en cada párrafo. Tardé en leerlo, no porque me pareciera aburrido o pesado sino porque necesitaba asimilar lo que leía, a veces pareciera que sacaba mis pensamientos y lo escribía ella, como si supera exactamente lo que pensaba y sentía y me llegó tanto que necesitaba asimilarlo, a veces unos horas, a veces unos días, a veces hasta una semana. Pero lo terminé, lo voy a tener siempre en mi corazón. Algún día lo releeré y sé que lo volveré a apreciar tanto como ahora lo hago.
siempre va a ser muy raro para mi hablar de Alejandra en otros términos que no sean los de admiración, llegar al final de su diario después de ocho meses y medio leyéndolos es algo que me deja sin palabras como el suicidio y la muerte en si misma. Es terrorífico ver como alejandra va enloqueciendo y va pensando cada vez más en la muerte hacia el final. Creo que hay que tener cuidado con este libro, no lo recomendaría si se está pasando por un momento inestable en términos de salud mental, hay que tenerle su respeto me parece.
quedé sin palabras y escuchando Sara Montiel en loops, no quiero imaginarme lo que es tener depresión o lo que es que una amiga de una se mate.
"Cuando leyó un poema mío (muy doloroso) me dijo que se sintió mejor, que mi poema fue como un bálsamo para ella. Y yo pensé que tal vez la poesía sirve para esto, para que en una noche lluviosa y helada alguien vea escrito en unas líneas su confusión inenarrable y su dolor"
Creo que nunca escribí una review cómo tal pero creo que este libro lo amerita, me acompañó en uno de los años más locos de mi vida y lo usé un poco como diario. Elegí tomarlo de a cachitos porque necesitaba entender más a la mujer que me enamoró de la poesía y creo que esa cita fue la mejor enseñanza que me dejó.
Me tome el tiempo de leerlo ya que es un libro precioso y merece todo el tiempo del mundo para ser comprendido, con él empece a leer de nuevo, y por fin de un año y unos meses, lo termine, acabo lleno de post-it. Realmente es una gran lectura, se los recomiendo ampliamente, es un libro que te va a acompañar en las buenas y en las malas, y entenderás más el pensamiento de Alejandra, y un día sin pensarlo se convertirá en tu autora favorita, o al menos así me pasó.