Este es un libro que, desde el mismo día su publicación, se convirtió en un clásico de la historia de la psicología. La autora, Marie France Hirigoyen, es una psiquiatra especializada en criminología y ha trabajado con el FBI en el estudio de víctimas de agresiones y en el de asesinos en serie. Hirigoyen describe en este estudio las siniestras técnicas psicológicas que algunos psicópatas utilizan para destruir a otros seres humanos. La imagen que, a veces, se tiene de un psicópata es la de una persona antisocial, maleducada y con tendencia a la violencia sin control. Hirigoyen describe a un tipo de psicópata totalmente diferente: encantador, sociable y cuya violencia es totalmente invisible. Se trata de individuos que primero seducen a sus víctimas desplegando un amplio abanico de encantos. Cuando ya han logrado establecer una relación de amistad, cambian las reglas del juego e instauran un vínculo de tipo destructivo, que pretende la aniquilación del otro. Este tipo de psicópata ha descubierto que se hace mucho más daño con una falta de respeto que con un puñetazo; y que, además, se es más efectivo cuando el ataque se hace de forma escondida. Al negar el ataque, se somete al otro a una confusión que provoca un daño adicional: la disociación de su personalidad. La víctima es menospreciada y herida en su autoestima de forma sistemática, pero siempre es atacada de forma tal, que no pueda comprender la situación, ni defenderse. Se trata de una violencia que se ejerce a través de una escondida falta de respeto. Las víctimas, cautivas de una situación que no pueden entender, acaban cayendo en depresiones cada vez mayores y pueden llegar incluso al suicidio. Estamos ante el asesinato perfecto en el que no hay arma ni agresión física. La víctima ni siquiera puede defenderse porque el agresor niega que el ataque exista. Pero el final inevitable es la destrucción psicológica y física del agredido.
Hirigoyen critica en este libro al psicoanálisis por haber afirmado que este tipo de víctimas, en realidad, son neuróticos que en su inconsciente buscan relaciones sadomasoquistas que les proporcionen un castigo psicológico. Esta necesidad inconsciente de expiar culpas explicaría, según los psicoanalistas, el hecho de que, por ejemplo, muchas mujeres maltratadas sigan viviendo con sus maridos. Según Hirigoyen esta necesidad de auto-castigo es falsa en la mayoría de los casos. Lo que realmente ocurre es que "su confusión es tan grande que no tienen ninguna posibilidad de reaccionar. Las víctimas ingenuas y crédulas no se pueden imaginar que el otro es básicamente destructor - y quedan agotadas por sus propias respuestas inadaptadas. Viven en la vana esperanza que ese odio se disolverá en el amor y la benevolencia. Pero de poco les sirve, pues cuanta más generosidad se le ofrece a un perverso, tanto más reactiva su violencia".
El consejo de la psiquiatra ante estos psicópatas es cortar inmediatamente toda relación con ellos ya que en la gran mayoría de los casos son intratables: "con un perverso manipulador ningún tipo de comunicación es posible". En muchos casos son convenientes medidas de alejamiento judicial. Las víctimas tienen que aceptar su impotencia y deben salir de un juego en el que solo pueden perder.
El único pero que se le puede poner a este libro es el hecho de que su autora es, en ocasiones, muy benevolente con los acosadores. Hirigoyen busca siempre la raíz del comportamiento de estos individuos en razones externas a ellos: la educación, la cultura, los traumas infantiles etc... En ningún momento se le ocurre pensar que estos sujetos pueden ser absolutamente conscientes y responsables de lo que hacen. Pisar y eliminar a los demás puede llegar a ser muy útil para los individuos sin conciencia que, por ejemplo, quieren ascender en su vida laboral. Para sujetos perversos, que solo se preocupan por su propio interés, eliminar toda competencia, destruyéndola, puede ser una forma de progresar en el mundo. Y todo esto es algo que Hirigoyen no parece comprender.
En 2006, la autora publicó otro libro, que es una continuación de éste: “Mujeres maltratadas”. En él, Hirigoyen se centra en el maltrato de la mujer dentro de la pareja. Un buen montón de ejemplos sacados de casos reales ilustran todo el tema de forma magnífica. Además, se incluyen un par de interesantes referencias a cómo la religión puede ser usada por algunos hombres como justificación para dominar a sus mujeres. Hirigoyen también ha escrito un libro centrado exclusivamente en el acoso laboral; pero éste es de una calidad inferior a los dos ya comentados.
En conclusión, "El acoso moral" me parece un clásico de lectura imprescindible.