A finales de los años ochenta, la designación de embajadores entre cárteles que ayudaran a solventar negocios y desacuerdos permitió establecer las reglas para el trasiego ilegal entre México y Colombia. Estos embajadores eran llamados emisarios. En esta novela un hombre finge ser su hermano muerto para poder entrar al mundo del narcotráfico. Debe entregar un paquete de droga, pero el trabajo sale mal. Se desata entonces una doble fuerza implacable: la de los criminales que lo persiguen para hacerlo rendir cuentas y la del huracán Alex que azota sin piedad la ciudad de Monterrey.
Alejandro Vázquez Ortiz (1984) (@Oolooloon) editor y narrador. Miembro del consejo en Editorial An.alfa.beta. Ha publicado la novela "El emisario o la lección de los animales" (Caballo de Troya, 2017) y los libros de cuentos "Artefactos" (An.alfa.beta, 2012) y "La virtud de la impotencia" (FETA, 2015) libro ganador del Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2015. Becario del Centro de Escritores de Nuevo León generación 2015. También en ese año ganó el XXXI Concurso Nacional de Cuento Fantástico y de Ciencia Ficción. En 2017 gana el Premio Nuevo León de Literatura con el libro de cuentos "Yonque", de próxima aparición.
Me costó entrar en la narrativa del libro (y en descargo del autor probablemente fuera más por mí que por la historia, es decir, tenía bastantes distractores en ese momento), pero una vez que lo logré no quería soltarla. Me parece que Alejando es uno de los narradores de los que debemos estar al pendiente pues tiene herramientas, al menos así lo demuestra en este libro, para contar historias y de buena manera. Con el telón de fondo del narcotráfico (sí, a veces es inevitable) y escenario Monterrey, vamos descubriendo una historia que tiene más que ver con el instinto, las relaciones familiares y como estas generan violencia y destrucción, aún más allá del entorno, o tal vez, como complemento de este. Por momentos uno se desespera con el protagonista, también le concede algunas cosas al autor que rayan en lo poco probable, pero sobre todo esto hay una novela bien escrita, que fluye y sobre todo, a fin de cuentas, adictiva.
¿Qué busca un escritor? ¿Contar una historia o hacer literatura? Cuando la necesidad principal es la historia, y el autor tiene las herramientas como en este caso, la literatura fluye. Sin embargo, en esta obra se buscó primero la literatura y luego la historia, lo que nos proporciona una novela llena de situaciones inverosímiles y referencias forzadas. Se agradece que en momentos es entretenida.
"Esa golondrina al irse se llevó algo suyo. Su melancolía era feroz. No lloraba en silencio. Cantaba con el pecho como si quisiera que el mundo entero y sus pájaros lloraran con ella."