A Bernardino Sahagún se le adjudican muchas cosas, pero el mote de "padre de la antropología moderna" no me parece exagerado. ¿Que si las intenciones no fueron las correctas, que si lejos de conservar ayudó a destruir y todo lo demás? Quizás sí. Pero también sigue siendo una de las mejores fuentes para reconstruir ese pasado perdido y no me parece tan evidente que a Sahagún la vida indígena no lo haya hecho un poco hereje. "Historia General de las cosas de la Nueva España" es el trabajo de una vida: a través de cuestionarios diseñados por Bernardino y sus estudiantes trilingües, extraídos de la antigua élite mexica, Bernardino entrevistaría a los ancianos que vivieron en el mundo náhuatl y lo vieron perecer, para recuperar sus tradiciones, sus formas, sus filosofías, sus creencias, sus modos de hablar, sus comidas y hasta sus leyendas. El estudio de Bernardino inició desde el primer momento que empezó a trabajar en la educación indígena: estaba convencido de que la única manera de poder educar era primero comprender. Le fue encargado este trabajo como una forma para perseguir la herejía (de ahí que las intenciones del libro no se consideren del todo honestas). La obra es en sí mismo un proyecto colosal sólo en el sentido lingüístico: los hablantes indígenas, transcribían en náhuatl todo lo que los ancianos decían para posteriormente hacer una versión al castellano que sería finalmente revisada por Bernardino y traducida al Latín. La mayor parte de este trabajo es lo que conocemos como el Códice Florentino (que además tiene imágenes) mientras que la traducción al español hecha por Bernardino, con sus ediciones, sesgos y demás, es lo que conocemos como "Historia verdadera". Ahora, claro que tanto el códice Florentino como Historia verdadera son, a ojos modernos, deficientes en muchos sentidos. El problema de que el español le diga a los de la vieja élite que vayan a entrevistar a los dominados por aquéllos sobre el viejo dominio de éstos puede generar respuestas sesgadas. Además, los métodos, las comparaciones y la arqueología han dado al conocimiento moderno una calidad bastante superior al contenido en la obra (aunque claro, esta fuera precursora de todo ese estudio). Sin embargo todavía es una obra que puedo considerar esencial, incluso para el lector primerizo, o precisamente por eso, para el lector primerizo. Entre las razones por las que así lo creo, están: 1. Está en español. Además, en ese español del siglo XVI tan bonito y que estaba como en esa última etapa para ser nuestro español moderno. Es el español de la traducción de la biblia Reina Valera, del Tirant, del Amadís y hasta del Quijote. Por otra parte, sufre un fenómeno muy interesante que tocaré en los siguientes puntos. 2. Abarca una instantánea de la vida náhuatl en todos los rubros. Religioso, político, moral, económico, hay descripciones hasta de los deportes, los trabajos, las divisiones de clases. En un único libro uno recibe una guía completa para empezar a construirse una imagen del mundo mexica y aun con sus sesgos y defectos, es una muy buena instantánea desde la cual partir. 3. No es tan académico como otras obras. El libro es autocontenido y se basta a sí mismo. No enlista otras fuentes y no pretende ser un comparativo. Esa autocontención puede resultar menos abrumadora que agarrarse un artículo sobre "Estudio de las mercancías en la sociedad mexica de finales del siglo XV: un análisis basado en resultados arqueológicos" jajajaja. 4. La voz de Sahagún. Este último punto hace que elegir la traducción sea una experiencia personal y no sólo académica. Es obvio que las traducciones fueron hechas no sólo por Sahagún, sino por varias personas, pero se nota la mano editora de Sahagún. Y la voz que, sin querer, termina enseñándonos sobre su tránsito en ese mundo tan nuevo que ponía en serias dificultades su visión del mundo, me parece también una de las razones que desdoblan al libro no sólo como un documento sino como una revelación compartida. Sahagún a inicios del libro II, donde describe los sacrificios, nos cuenta con suma severidad cómo se debería educar a esta gente y perseguir la idolatría. Es un Sahagún inflexible, que recuerda más a Torquemada o a Landa que al tata Vasco. Pero en el libro VI, el de los huehuetlatolli (palabra vieja), ese libro tan llena de filosofía cotidiana que nos abre un mundo maravilloso de gente tan parecida a nosotros, tan cercana, tan viva todavía, pero de un mundo muerto, inexistente, olvidado, Sahagún parece que se ha quedado sin palabras, y sólo deja al mexica hablar y hablar, sólo calificando aquí y allá de "discretos" a los discursos. Los libros no son lineales en el tiempo, es decir, Sahagún no escribió primero el libro II y luego el III, por ello es que de pronto en pleno libro VII cuando estamos hablando de mitos del sol y la luna, nos vuelve a soltar el discurso de la herejía uno se ofende y dice "¿no que ya eramos compas?". El español que expone la obra, que ya no diré que sea de Sahagún, pero sí que se ve una diferencia: en algunas partes, el español es como ya dije, el del siglo XVI, pero en otras hace unas figuras muy reconocibles: reiteraciones, analogías, figuras que se contraponen. Todas ellas recursos comunes más bien de la transmisión oral, pero que además tenían toda la imprenta de los recursos usados por los mexicas para la enseñanza de sus códices. Es pues, un español que se nahualizaba, que se mexicanizaba. Y ESO ES TAN PINCHE BONITO. Por otra parte, considero que es un libro que todo mexicano del centro de México debería leer. Ver que algunas de las supersticiones, leyendas, formas de medicina y hasta filosofías siguen vivas en nosotros, o rastrear el origen símil entre dos tradiciones que convergieron (la española y la mexica), por ejemplo en el día de los muertos, la forma en la que celebramos navidad, entre otras. Y digo del centro de México porque pese a todo, al tiempo y a la forma en que después se llevarían ciertas situaciones, las diferencias culturales en México se pueden rastrear hasta esa época. Para los michoacanos, ahí tenemos Relación de Michoacán y para los mayas tenemos Relación de cosas de Yucatán de Diego de Landa (sí, el mismo que un día antes había decidido quemar todos los documentos mayas). Decía que el género humano se repite en el tiempo. Lo creo completamente. Pero también creo que en esta vida, nuestra existencia, se reduce a nuestra relación con este mundo físico. Y esa relación está mediada por las interpretaciones que hagamos de ese mundo, pero también de nosotros mismos. Así, todo es un constante conocerse a sí mismo para saber cómo afrontar este mundo. Usando lenguaje mexica, conocer nuestro corazón para saber nuestro rostro. Uno no puede saber cuánto de esta tierra somos nosotros y por eso parte importante de conocerse a uno mismo es conocer cosas de este país que lo formó, de este municipio, de esta colonia. Porque de nuestras bondades y de nuestros vicios quizás no somos dueños siempre, y son accidentes de este lugar y de este tiempo. Ésa es la quinta razón por la que este libro aun vale la pena ser leído. 5. Deja bien en claro cuánto de este país, con toda su historia, hay en todos nosotros, en nuestra forma de vivir. Toda persona debería estar hasta cierto grado enamorada, o cuando menos reconciliada, con su lugar de origen. Porque, como ya dije, es tan parte de nosotros que quién sabe qué seríamos de no haber sido parte en este lugar. Y así en el proceso de aceptarnos a nosotros mismos, uno también aprende a perdonar a un país con tantos defectos. Pero en un país que al quitarle todos los defectos aun le quedan tantas cosas increíbles no se le puede sino amar. Y Sahagún es uno de los muchos que con su tímida voz nos deja ver cuán impresionado quedó por él y en su voz quizás hallaremos el eco de la nuestra que puede sorprenderse no solo de un mundo que cuyos lagos y casas blancas ya no existen, pero de este mundo que en sus detalles más tímidos se nos revela tan asombroso.
Un indispensable para cualquiera que quiera conocer la historia de México. Tiene muchos detalles, hay partes que son un poco tediosas de leer pero hay otras que son simplemente impresionantes. Como mexicana me hizo descubrir y sentirme muy orgullosa de mis raíces culturales. Me tomó mucho tiempo leerlo pero definitivamente valió la pena.