SHIRLEY CAMPBELL BARR descendiente de jamaicanos, nació en Costa Rica en 1965. Estudió Dramaturgia, Literatura y Creación Literaria en el Conservatorio de Castella. Ha trabajado activamente en programas culturales y sociales como profesora del Conservatorio de Castella, organizando talleres de creación literaria y dirigiendo programas culturales en diversos países (Costa Rica, El Salvador, Honduras). Es Antropóloga especializada en feminismo africano y cooperación internacional. Ha publicado decenas de poemas y artículos en revistas, antologías y periódicos en diversos países. Sus trabajos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Activista del movimiento afrodescendiente en América Latina, participa activamente en talleres, lecturas poéticas y conferencias promoviendo la participación de las comunidades afrodescendientes y contribuyendo a los procesos de movilización y concienciación del pueblo afro. Su trabajo ha sido difundido a través de las organizaciones de mujeres en América Latina y actualmente es reconocida por mujeres y grupos comunitarios de la región como una de las poetas afrodescendientes más destacadas. Varios de sus poemas han sido incorporados a diversas representaciones populares en América Latina, tales como radionovelas populares, obras teatrales, canciones, poesía coral, etc. en Argentina, España, Colombia, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica, entre otros.
Su poema Rotundamente Negra, incluido en esta colección, ha sido objeto de diversos reconocimientos en América Latina y el Caribe y se ha constituido en emblema de muchas organizaciones afrodescendientes y de mujeres en la región. Además de Costa Rica, Campbell ha vivido en Zimbabue, El Salvador, Honduras, Jamaica y Brasil. Actualmente vive en Estados Unidos.
Tiene cuatro colecciones de poesía: Palabras Indelebles de Poetas Negras (2012); Desde el Principio fue la Mezcla (2007); Rotundamente Negra (1994 y 2004); y Naciendo (1988).
No suelo leer poesía habitualmente. Tal vez era porque hasta hace poco no había encontrado versos como los de Campbell Barr, que me conmovieran tantísimo. He llorado mucho leyendo algunos de los mensajes, sobre todo con «Mi abuela a mí no me habló»; ha sido desgarrador. Y los poemas de la cuarta parte, «Historia desvelada», también han sido conmovedores.
Recomiendo mucho la lectura, sobre todo a mujeres negras, para reconciliarnos con nosotras mismas, para sanarnos.
La sección dedicada a sus abuelos estaba tan bellamente escrita, "solo consigo verla de vez cuando, en la timida sonrisa de mi madre, o en los ojos grandes y brillantes de mi padre" A pesar de que las palabras están escritas de manera simple para que sean accesibles para el lector, la entrega de sus palabras es poderosa en su paralismo.