Para distraerse un rato es una opción aceptable, pero no acabo de pillarle el sentido a la historia. Siendo ya el 4º cómic de la saga, no es lógico que todavía ni se tenga clara la misión del protagonista.
Sombra sigue junto a Wednesday en casa de la familia rarita… ¿sucede algo relevante? Ni sí ni no. A ver, todo se reduce a una escena que presuntamente tiene un significado especial, pero yo por lo menos no supe interpretarlo. Y ya está, no esperéis más acontecimientos porque, literalmente, no pasa nada más con Sombra. Hay momentos en los que me parece un simple personaje secundario por lo poco que aporta. No sé qué sentido tiene lo que vemos sobre él y Wednesday ni a dónde pretende llevarnos el autor.
Por otro lado, se nos muestran unos acontecimientos del pasado, los cuales están protagonizados por unos personajes cuya conexión con el presente es todo un misterio. Esa parte al menos engancha más porque se dan más sucesos y se distingue una línea argumental clara. En este caso, esas páginas estuvieron protagonizadas por una mujer que, aunque no era una santa, tuvo que superar situaciones complicadas. A pesar de que no se me ocurre nada que la vincule con lo de Sombra, no pude evitar sentir curiosidad por su destino, y eso me hacía leer con más ganas.
Puede que en los últimos cómics le vea un gran sentido a todo, pero ahora mismo es como si estuviera ante una obra en la que se va improvisando. Le hace falta ritmo, intriga y un objetivo definido.