En America Latina nos hemos debatido entre los excesos del Estado y la falta de Estado, sin explorar seriamente el camino intermedio. Por eso ha sido tan difícil construir sociedades democráticas y ordenadas a la vez, que reconcilien a los ciudadanos con la autoridad. Nos hemos debatido entre el desorden calamitoso que resultan de Estados incapaces y administraciones públicas mediocres, y el orden atrabiliario, discriminador y dogmático que ofrecen los empresarios de la religión y la guerra. Nuestra historia transcurre entre un liberalismo que menosprecia el orden estatal y un conservatismo que desdeña la libertad social; entre una libertad cultural que desconfía de las instituciones y una cultura patriarcal que desconfía del individuo. Ni el liberalismo político ni la izquierda democrática han podido progresar en medio de esos dos extremos paralizantes.
Al subestimar los problemas del desorden, la inseguridad, la administración y la gerencia, ese liberalismo y esa izquierda minimizan el sufrimiento humano originado en la ausencia de instituciones efectivas que impongan un orden legítimo. Es verdad que la gente pobre sufre mucho por causa de la injusticia social, pero sufre igual o peor por la falta de Estado.
Este libro intenta recuperar, para la democracia, los temas del orden, de la moral, de la estética, de la cultura, de la planeación y de la seguridad. Es, para decirlo en los términos del autor, una defensa progresista de principios, como el orden y la moral, que han sido apropiados y maltratados por los conservadores y que por eso mismo han sufrido una vertiginosa erosión en los países latinoamericanos y particularmente Colombia.
"El orden de la libertad" @mgarciavillegas debe ser incluido como texto de enseñanza media y universitaria en Colombia. Un libro claro, contundente y con una gran cantidad de historia, informacion, análisis social, politico y religioso que pone en contexto y explica al lector las razones por las cuales nuestra sociedad debe trabajar en la construcción de un orden basado en la moral ciudadana, el respeto por el otro y por lo público. Son de ese tipo de libros que página a página te permite recordar y asociar lo que alguna vez te contaron, en el colegio o universidad, e interiorizarlo para entender por qué nuestra sociedad colombiana y en general las sociedades tradicionales y con bajo nivel de democratización, presentan altas tasas de homicidios, intolerancia y violencia como de desconfianza en el estado y la autoridad.
Un ensayo muy bien logrado sobre nuestra cultura liberal y el falso dilema político que se debate entre la libertad y el orden.
Muy buenos argumentos sobre la necesidad de coordinación del estado, la cooperación entre individuos y la libertad individual, aunque establece una linea base donde no se puede relativizar la moral o el progreso en la búsqueda de un estado más efectivo.
El libro busca tener un alcance Latinoamericano, pero creo está muy circunscrito a Colombia. En resumen, muy buen libro donde además el autor se involucra desde su postura personal.
Un libro que me cambió (como nunca me había sucedido antes) mi perspectiva de Colombia y sus instituciones. Lo he tomado como un referente en mi ejercicio de la función pública para cumplir el propósito de construir un Estado legítimo, justo y eficaz.
La mejor explicación de nuestra trágica costumbre latinoamericana de no cumplir la ley. SÚPER recomendado todo cualquier político y administrador público
El libro es muy interesante en la conceptualización de la obediencia y desobediencia. Genera equilibrios necesarios para pensar un proyecto político futuro, y también políticas, orientado al fortalecimiento institucional para reducir brechas de desigualdad. Esperaba que el autor desarrollara más la idea de sociabilidad que mencionó en la introducción, pero el camino tomado no dista mucho de ese concepto. Recomendada su lectura.