Empieza el verano en Barna City, la capital turística de Extrema Europa. Un titular salta a los medios: «Turistas japoneses atacan a ancianos y niños en el parque acuático de la Sagrada Familia». Arde Twitter, prende entre los nativos la fobia anti japonesa, la comunidad nipona se esconde en los hoteles, y la opinión pública aún no sabe que los agresores no son dos simples japoneses enloquecidos, sino algo más inquietante.
Investiga el caso el ex inspector y maestro zen Takeshi Sakamura, que el día de su ochenta y cuatro cumpleaños tendrá que buscarse a un ayudante que le traduzca del occidental al japonés y lo asista para navegar por la «internet moderna». En el Club Canábico Gaudí entrará en contacto con la generación millenial y conocerá la rara belleza de Lilith, una hacker mercenaria y cazadora de psicópatas que vive en simbiosis con su gato Telefunken.
¿Lograrán desvelar la trama urdida por el super villano más impertinente que habita la ciudad? La pregunta sólo parece retórica: los buenos no siempre merecen ganar, ni siquiera en Barna City.
Divertida novela en la que el autor nos habla de una Barcelona del futuro en la que un grupo de turistas japoneses agreden a personas mayores y niños. Este caso se asigna al peculiar inspector zen Takeshi Sakamura. Barcelona es una Ciudad estado y su problema principal sigue siendo el turismo pues hasta el callejero se ha hecho pensando en los turistas. Al margen de este tema, se nota la influencia de Blade Runner, y Yo, robot en una linea que sigue más a Oxford 7 que a la anterior novela protagonizada por Sakamura. Recomendable para pasar un buen rato
Al principio me ha enganchado el humor y la ruptura de la cuarta pared es un puntazo, pero al final la historia me ha resultado tan disparatada que estaba deseando acabarla.