n el nombre de DIOS, CLEMENTE Y MISERICORDIOSO Gloria a Dios Omnipotente y Creador de todas las cosas. Gloria a Dios, que hizo posible que el cielo se sostuviera sin columnas, que de la faz de la Tierra surgieran montañas, que de las piedras manara agua y que hizo desaparecer a los grandes pueblos de Ad, Talmud y a los faraones.
Shahsamán, ¿tú has visto qué infamia? Desde luego, esta afrenta es mucho peor que la nuestra. Es increíble. este genio la secuestró la noche de bodas, la metió en un baúl con cuatro cerraduras, la echó al mar para tenerla controlada, y aún así ella le ha sido infiel con noventa y ocho, y con nosotros dos ¡con cien!, hombres. ¿Sabes qué te digo? Que podemos volver tranquilos a nuestros respectivos reinos, pero a condición de no casarnos con ninguna mujer. Ya te mostraré cómo hay que tratarlas. pág.21
No insistáis, padre, los relatos como éste, de los que yo os podría contar muchos, no me harán desistir.
Ante tanta desdicha, prometí que quien me salvara en los cien años siguientes se convertiría en sultán, y yo en su fiel servidor, y además yo haría realidad tres deseos suyos cada día. Transcurridos nuevamente cien años, sin que nadie se preocupara por mí, monté en cólera y, tremendamente enojado, decidí que matarían infringiendo el peor de los sufrimientos o bien dejando que escogiera la manera de morir, a quienquiera que se atreviera a salvarme a partir de aquel mismo momento.
En la mejilla, peca que enamora/ como punto negro en amapola roja. pág.65
Se lo ofrecí del color de sus mejillas,/ puro y fosforescente como las ascuas./ Ella besó la copa y me preguntó sonriente:/ ¿Cómo osas ofrecer mejillas a la gente?/ Bebe de estas lágrimas, teñidas con mi sangre,/ respondí, que en la copa he vertido el alma./ Si lloras así por mi causa, dijo, halagada,/ por lo que más quieras, escánciame el llanto. pág.83
La historia que os explicaré, señora, es todavía mucho más extraordinaria que las que hasta ahora hemos podido escuchar. pág.138
Lo siento, padre, pero no tengo ninguna intención de casarme. No siento inclinación por las mujeres, todo lo contrario, he tenido ocasión de leer largo y tendido sobre sus trazas y mañas y la verdad es que las aborrezco. pág.525
Lo cierto es que la muchacha ardía en deseo, pues ya se sabe que la concupiscencia de las mujeres es mayor que la de los hombres, e, imaginando lo que el joven habría hecho con ella mientras dormía, mucho más de lo que realmente había sucedido, no pudo dominarse y le besó apasionadamente en lo labios. pág.544