“The world would always have the liars and traitors and thieves, but there were still those who were good at heart”.
Me estoy volviendo muy fan de esta serie de libros. Leigh Bardugo dejó mis expectativas altísimas con Wonder Woman: Warbringer y tenía un poco de miedo porque, en primer lugar, no soy la más fan de Batman y, en segundo, nunca había leído a Marie Lu. ¡Y debo decir que el libro me gustó muchísimo!
La historia empieza con Bruce Wayne a punto de cumplir 18 años, heredar toda la fortuna de sus padres y tener que asumir toda la responsabilidad de la compañía de su familia. Ah, y, como cosa rara, también empieza con él metiéndose un poco en problemas. Bruce siempre ha tenido un sentido de la justicia tremendo y le encanta estar conectado a los radios de la policía de Gotham City... y en una de esas ocasiones escucha algo y decide intentar detener al criminal, pero las cosas no acaban como lo planea: estrella su carro y, como castigo, lo obligan a cumplir servicio comunitario en el Arkham Asylum. Cuando Bruce piensa que sus días de verano serán solo limpiar los baños, conoce a una de las internas de Arkham: Madeleine, una chica que está allí por tener lazos con los Nightwalkers, los criminales más buscados de toda la ciudad. Muy pronto, Bruce empezará a tejer una relación tremendamente peligrosa y fuera de lo común con Madeleine... y la policía intentará usarlo, pues Bruce es la única persona a la que Madeleine le ha hablado desde que entró en Arkham Asylum.
Y así es como surge una historia llena de crímenes, de personas perdiendo todo su dinero, de ataques cibernéticos de los Nightwalkers, de traiciones, de advertencias veladas y, sobre todo, de una relación tan confusa como peligrosa entre Bruce y Madeleine.
Creo que Marie Lu creó un libro que, en mi opinión, es perfecto para las personas que no hemos leído los ochocientos millones de cómics que hay sobre Batman, que no hemos visto las películas y que no somos fans acérrimos de este superhéroe del universo DC, pero que aún así tenemos medianamente claros los conceptos básicos y podemos reconocer los guiños. Me refiero a que sabemos que los padres de Bruce murieron, que heredó una compañía multimillonaria, que no tiene ningún poder sobrehumano, que invierte su dinero en tecnología, que combate el mal, tiene archienemigos y su leal compañero es Alfred. Creo que sabiendo esas cosas básicas el Batman: Nightwalker se disfruta un montón. Ahora, y esta es una teoría, creo que las personas que sean ultra fans de Batman y conozcan absolutamente todos sus arcos se van a aburrir un poco con esta historia, pues precisamente hay muchos puntos de eco y repeticiones para que los "no iniciados" se enganchen al libro y al personaje.
Dejando eso de lado, adoré la personalidad de Bruce. De hecho, Bruce aún no es Batman. Es un adolescente que está procesando todo el peso que le está cayendo sobre sus hombros, está intentando lidiar con una red criminal que está apuntando a los hombres más ricos de la ciudad y, encima, se está enamorando de una persona que bien podría ser la mente maestra detrás de todo lo que está sucediendo en Gotham City. Me gustó muchísimo cómo Marie Lu nos mostró a un Bruce Wayne decidido a hacer el bien, pero aún inseguro de sí mismo, sus capacidades y su posición en el mundo. Batman: Nightwalker es un libro con un viaje iniciático, es esa historia que nos muestra el origen de un héroe, que no siempre es brillante, sino turbulento, con dudas y con más traiciones de las que querrías tener en tu vida.
Quizá mi elemento favorito del libro fue, precisamente, Madeleine. Esa chica misteriosa, tremendamente inteligente y que, con un par de frases y miradas, hace que el mundo de Bruce Wayne se ponga de cabeza. Y es que no solo la amé por la tensión románticamente peligrosa que creaba, sino por lo hábil que es. Madeleine es ese tipo de personajes que no sabes muy bien si son villanos, si merecen una redención o si sencillamente están ahí para confundirte y dejarte en una zona gris de la que no sabes muy bien cómo salir. Es fantástica. Y, por supuesto, amé muchísimo que los sentimientos que tenía por Bruce también la cogieron un poco por sorpresa. Para una chica que lo calcula absolutamente todo, el sentir algo por quien debería ser su enemigo es tremendo.
Así que si quieren un libro rápido de leer, con muchísima acción, juegos mentales, personajes moralmente ambiguos y un final explosivo, les recomiendo Batman: Nightwalker.