Siempre es difícil nombrar a un libro como tu favorito, ya no sólo decirlo, pensarlo o sentirlo, pero posiblemente este sea el mío. Un libro escrito e ilustrado por al que consideran el escritor de los mejores libros para niños, pero este libro no tiene esa dirección. Escritos cortos, descriptivos o casi poemas que cuentan lo que está escrito y lo que falta, que acompañan ilustraciones o que estás los reflejan, es un diario que representa la etapa en la que el autor estuvo enfermo de leucemia. Se hace raro habiendo visto otras ilustraciones la poca presencia del color en este libro, pero es consistente a todas las emociones que contiene entre las páginas. En mi cabeza es como un páramo, o un gran campo donde la hierba alta no para de moverse.
De este libro no sé si me gustan más sus ilustraciones o sus anotaciones. Todo crea una cercanía, una soledad y un hueco en el pecho enorme. Para mí este autor siempre consigue ser la inspiración misma a todos los niveles. Adoro sus libros ''infantiles'' y los he leído todos en edad adulta, porque siempre refleja la vida, porque enseña a vivir, quizás también porque sus personajes, él mismo, comparte cargas similares a las mías.
Sólo libros como este son los que puedo leer una y mil veces, porque una vez lo termino pienso que ojalá pudiera deshacerlo entero y volver a empezar.