DEL AUTOR DE LA NOVELA "ASIMETRÍA", GANADORA DE LA VI EDICIÓN DE LOS PREMIOS ISLA DE LAS LETRAS Y N° 1 EN CIFI. Extracto de la recomendación de Librosyliteratura.es, escrita por Ana Para mí, los recuerdos, lo son todo. Así que no sé si podría vivir en el mundo que propone Raúl García Reglero en Cuando el olvido nos alcance. En esta novela nos adentramos en un mundo distópico en el que existen hackers que manipulan la mente de toda la población. Los recuerdos pueden borrarse, las mentes pueden vaciarse y llenarse con historias y alusiones falsas. La gente puede cambiar de vida con la facilidad de chascar los dedos; solo hay que pedirlo y tu vida comenzará de cero. Por una parte, parece algo muy interesante. No haría falta estudiar una carrera, porque con hackear la mente podríamos introducir todos los conocimientos necesarios para ejercer una profesión. Si hemos vivido un gran trauma, podríamos olvidarlo de manera automática. Adiós sufrimiento. Así de fácil. ¿O no? Suena idílico, pero la verdad es que no todo es tan bonito como parece. Falta tiempo para que una organización comience a delinquir valiéndose del sistema de hackeo. Se pueden cometer miles de delitos y después usar de chivo expiatorio a una persona a la que le hemos introducido recuerdos falsos, haciéndole creer que fue ella quien realizó el delito. Se puede estafar, traficar, matar. Sin consecuencias. Por eso surge el movimiento de La Amapola, un grupo de personas que intenta acabar con el hackeo y regresar a ese tiempo en el que los recuerdos de la gente tenían mucho más valor que el económico. ¿Lo entendéis ahora? Vivir en la realidad propuesta en Cuando el olvido nos alcance sería una locura. Nunca llegaríamos a saber si nuestros recuerdos son los verdaderos o si están dentro de nuestra cabeza como consecuencia de una manipulación. Yo nunca podría llegar a saber si ese escalofrío que me recorre la espalda cada vez que recuerdo el concierto del sábado es real o alguien lo metió a la fuerza dentro de mi cabeza. Si fuera esta segunda opción, sería una verdadera lástima. Lo que está claro es que Raúl García Reglero me ha dado mucho que pensar. Y cuando leo algo nuevo, es una de las cosas que más aprecio. Me encantan los libros que proponen un mundo distópico que bien podría representar nuestro futuro (véanse las locuras propuestas en Un mundo feliz, que hoy en día no son tan locura). Una idea muy original que, espero, no se me olvide en mucho tiempo. El caso es que es un libro que me ha divertido bastante y que desde el primer momento me ha tenido intrigada. La historia me ha parecido muy original y la ejecución de la trama está muy bien. El autor sabe mantener la intriga cuando tiene que hacerlo y nos deja con la miel en los labios constantemente. Eso me encanta. Porque a mí no me gustan las novelas que te lo dan todo hecho. Creo que no me dejo nada en el tintero. En cuanto a vosotros, lectores, que os dejéis llevar por el mundo propuesto por Raúl García, no vaya a ser que algún día los recuerdos falsos hablen por nosotros y ya no sepamos ni quiénes somos. Leer reseña completa en la página de Librosyliteratura.es En un mundo sin memoria, cuatro personas conviven con el resto de la población en un planeta distribuido por comunidades donde la gente se agrupa en función de su capacidad económica. No existen las fronteras.
No soy lectora de ciencia ficción ni de sociedades distópicas y creo que precisamente por eso me ha llamado tanto la atención esta novela, que yo encuadraría dentro del género de novela negra realmente. Curiosa manera de ir desgranando la trama, poco a poco, dejando al lector el trabajo de ir construyendo los hechos cómo fueron y lo que supusieron. Narrada en primera persona, pasado y a varios voces (cuatro exactamente), lo que al comienzo puede parecer difícil de encajar, luego es una de los puntos más atrayentes.
Una historia muy interesante que provoca que te pares a pensar. Las piezas del tablero de la trama se van colocando poco a poco hasta llegar a un final increíble en el se desvela todo el misterio y que dejó impresionada. Es muy interesante como el autor perfila cada personaje y la vida de cada uno, además de este mundo distópico y desesperanzador.
Una lectura muy recomendable que he disfrutado mucho.
Creo que todos concordaremos en el hecho de que alguna vez hemos deseado olvidar. Quizá una mala experiencia, una traición, el dolor de perder a un ser querido, etc. Poder contar con una tecnología que nos permitiera borrar esos recuerdos dolorosos sería quizá el deseo de muchos. Pero, ¿qué pasa cuando el sueño se convierte en pesadilla?
Ese sería, de alguna manera, el hilo argumental de la novela que os presento hoy, “Cuando el olvido nos alcance”. En un futuro distópico, donde la ideología del olvido está vigente, conoceremos todos los recovecos y clases sociales a través de los ojos de cuatro personajes. Ray Carmichael, un detective que investiga casos de secuestro por parte de los hackers; David Cochrane, un traficante de humanos que secuestra a personas para que los hackers puedan implantarles nuevos recuerdos; Allan Peirsol, un inversor que se codea con los de clase alta; y, por último, Leo Sean Anderson, un trabajador de la clase media que pertenece al movimiento de la Amapola.
Desglosemos varios términos que encontramos en la novela.
La ideología o ley del olvido. ¿Cómo podemos ser felices si tenemos que cargar con los recuerdos dolorosos? Esa sería una de las preguntas que se formularían para traer a la luz esta ideología extremista. Y es que esta nueva ley permite a los ciudadanos borrar todas las experiencias malas y poder empezar de cero. Además cualquier tipo de recuerdo o forma de grabación de momentos (es decir, cámaras de fotos o vídeo) están prohibidos. No dispones de fotos de tus seres queridos; no existen actores, ya que las películas que puedan existir están hechas digitalmente; no existe ningún tipo de recuerdo, todo se olvida.
Hackers. En este caso no son hackers de ordenadores, sino de la mente. Pueden borrar completamente toda tu existencia e implantarte una nueva vida. Todo esto sin tu permiso ni consentimiento, claro está. La parte legal de este tipo de acto también lo llevan a cabo el gobierno cuando se condena a un criminal. Sería la pena de muerte, pero de esta nueva ley.
El movimiento de la Amapola. Es el grupo que va en contra del gobierno. Se manifiestan contra esta nueva forma de pensar e intentan a su manera acabar con ellos.
La trama, sin duda, es muy interesante y el final sorprendente. La novela es corta pero a la vez no le faltan detalles ni le fallan los entrelazos que unen los cuatro puntos de visión. Sin embargo, como lectora, el hecho de encontrarme con tantas palabras soeces, sobretodo por parte de uno de los personajes principales, hizo que la lectura se me hiciera pesada por momentos. Es un simple punto negativo que destacaría, en mi modesta opinión, como defensora del uso correcto de nuestro vocabulario, tan amplio como es, para evitar caer en la mala práctica de usar ese lenguaje malsonante, a pesar de reflejar una clase social en el caso del personaje en cuestión.
Solo decir que si tenéis la oportunidad, leáis la novela, pues la trama os enganchará y descubriréis a un buen autor español en auge del cual esperamos que tenga una carrera prometedora.
Os invitamos a leer la breve entrevista que hemos podido hacer al autor, Raúl García Reglero, en nuestro blog. Enlace aquí
Plantea una idea interesante y luego además de ser sólo una idea es empleada como recurso narrativo.
Y eso es lo bueno, luego está que todos los personajes sean hombres, las cosas que ocurren porque sí para que coincidan con lo que el autor quiere contar aunque carezcan de lógica y lo de las pocas mujeres que aparecen por el libro es tan demencial que hasta un obtuso como yo se ha dado cuenta. Son sensuales, beldades con voluptuosos atributos, turgentes pechos, redondeadas caderas, sensuales contoneos, también cruzan sensualmente las piernas, tienen hermosos pechos y además son turgentes y cuerpos esculturales. Con turgentes pechos (si, otra vez). Sin embargo no hay hombres con largos, gordos y cimbreantes cimbreles. No hay hombres que sean mineros porque abren agujeros con sus descomunales herramientas. Se tiende a describir su personalidad. Grandísimo recurso nunca usado antes en la literatura ¿Por qué no lo usaría con los personajes femeninos? Ah, claro, no hay. Y haciendo un recuento rápido: un par son prostitutas, otra está solo para que se la folle un protagonista y mención especial la aparición de una sólo para ser violada. Esa no la vi venir, ni se me pasó por la imaginación.
Y curiosamente su ritmo narrativo es decente. Capítulos cortos y en bastantes pasan cosas. Con un poco de mimo se podría llevar tres estrellas. Sin mimo se quedaría en dos pero lo de las mujeres que se lo haga ver, ya no es que sea necesario crear unos personajes femeninos interesantes pero con mantener cierto respeto por ellos en general sería suficiente.
Es que me cabrea. Si fuese malo es malo y punto pero es que le veo posibilidades y me molesta que no las haya aprovechado.
Desde cuatro estamentos sociales completamente diferentes, Raúl García nos presenta un mundo lúgubre, derrotado y corrupto, una distopía dura donde nadie desea conservar sus recuerdos o donde simplemente se los han arrebatado a la fuerza. Me ha gustado que sean cuatro los protagonistas de esta novela porque te permite analizar la ficticia sociedad desde distintos puntos: tenemos al detective honrado de clase media, al inversor ricachón de clase alta, al matón que ha sobrevivido en los suburbios y al obrero trabajador que ha conseguido una vida más o menos digna a costa de un gran esfuerzo. Lo más curioso y sorprendente es que, aunque aparentemente las historias no guardan mucha relación, se van entrelazando hasta desembocar en un final insólito e inesperado.
Principalmente la trama gira alrededor de tres elementos fundamentales: por una lado la sociedad y La Iglesia del Olvido ‒defensores máximos del sistema autoimpuesto‒. Luego están los hackers, la mafia que se aprovechan de la tecnología que modifica la memoria para implantar nuevas personalidades en las personas (prostitución, consumo de drogas, rapto de niños…) y finalmente La Amapola, los detractores, una organización que trata de poner fin a este modo de vida.
El argumento es igualmente interesante pues se basa en la idea de que “Quien desconoce su historia está condenado a repetirla”. Y también lo es la explicación que nos da el autor sobre ese cambio tan radical en la sociedad.
En cuanto al estilo es bastante sencillo y varía en función del personaje narrador. La forma de expresarse y de actuar de cada uno se va adaptando a la personalidad y situación social, por ejemplo, David, el matón, es soez, malhablado y atroz. Sin embargo Allan es culto, pedante y educado. Es una novela que se deja leer y que engancha porque como suele pasar en todas las distopías, no sabes muy bien de qué va a tratar la historia hasta el final. Un pequeño inconveniente que he visto en más de una ocasión es la falta de acentuación en los verbos en pasado simple y alguna que otra errata puntual por lo que sugiero una revisión pues no tengo muchas más pegas que sacarle a esta fabulosa novela.
Si os gusta el género, “Cuando el olvido os alcance” es una lectura obligada
Podemos concluir que Cuando el olvido nos alcance es una lectura interesante. La novela en sí es entretenida, es como un puzle que debemos montar con las piezas que nos van proporcionando, y tiene misterio e intriga. Os puede gustar seáis o no aficionados a la ciencia ficción. Los aspectos que no me han gustado son más bien debidos a cuestiones personales mías, como la falta de un personaje femenino consistente, la excesiva violencia o el horror que me produce la realidad descrita. El perder y alterar los recuerdos, la historia y, por tanto, la identidad individual y colectiva me parece el peor escenario futuro imaginable. Es una sociedad donde estaríamos condenados a repetir en bucle los errores del pasado, como parece mostrar el libro, y a vivir dominados por unas fuerzas desconocidas de las que no queda rastro alguno.
Este libro al no ser muy extenso, no llega a 250 páginas, lo leí en un par de días. Me atrapó la trama, un futuro distópico en el que la tecnología ha llegado a límites insospechados sobre todo en cuanto a manipulación mental. Nos encontramos también una sociedad totalmente capitalizada y dividida según el dinero que posee cada uno. Si te lo puedes permitir vives en una comunidad determinada, en cuanto no lo puedas pagar, ya puedes buscar otro lugar donde residir.
En la historia partimos de un planteamiento inicial: si fuera posible borrar recuerdos puntuales dolorosos, situaciones de máximo estrés o que llevaron a traumas... Como se ve, la amplitud del "borrado" va creciendo, ¿qué haría que no se llegara a borrar una vida entera? ¿Y si además se puede "inventar" e implantar otros recuerdos que formen una vida nueva? Llegados a este punto, no se haría solo como uso legal sino que tendríamos una nueva arma. ¿Os imagináis lo que podría pasar? Esto es lo que nos vamos a encontrar en "Cuando el olvido nos alcance".
La sinopsis ya nos cuenta bastante bien sobre lo que trata la historia. En el libro iremos conociendo a cuatro personajes y mediante sus capítulos, nos adentramos en la manipulación mental, los hackers, mafias y movimientos a favor y en contra del "olvido". Para llegar a conocer lo que pasa en la trama, nos irá desarrollando los sucesos de cada uno de los 4 personajes, su vida cotidiana desde un punto inicial que los lleva a otro específico donde se nos muestran las cartas, básicamente el final de la obra. Un final que páginas atrás ya se vislumbra pero que aún así considero genial. Un poco lioso mientras se va desentrañando hasta que se toma plena conciencia de lo ocurrido.
Una de las mejores novelas que he leído en el año. Cuenta con una historia muy original acerca de una sociedad distópica que gracias a la ciencia ha encontrado la manera de borrar aquellos recuerdos que atormentan a los individuos de una sociedad. Pero la historia no para ahí, ¡comienza! Este descubrimiento se corrompe, como suele ocurrir, y le dan usos indebidos de manipulación mental. Una sociedad sin historia condenada a repetirse en bucles. La narrativa... una delicia, historia narrada en primera persona desde la perspectiva de los personas principales. Te invito a leerla y decidir después si estarías dispuesto a borrar los recuerdos que te atormentan. 😉
"Cuentan que había una sociedad con Sanidad pública y pensiones". Es una novela que relata algo no tan absurdo, la manipulación de la mente, convertir a personas en lo que no son, sin ellas ser conscientes, para el divertimento de unos y la justificación de fechorías de otros. Me ha gustado y la forma de plantear las historias y cada personaje revelar una pieza del puzzle para terminar viendo el conjunto, me enganchó.
Es un libro entretenido y los múltiples narradores están muy bien caracterizados. Se lee con mucha agilidad. Quizá me esperaba algo más del final, pero aún así está muy bien. También creo que le hace falta una revisión ortotipográfica. En cualquier caso, mis felicitaciones al autor.
La novela nos trae una historia interesante que se desenvuelve en un futuro distópico con tintes noir. Narrado por cuatro personajes que viven en un mundo donde no hay historia y no puedes confiarte de tus propios recuerdos. Bastante creativa y dispuesta a sorprender al lector. Vale la pena leerla.
....Spoilers....
Entre las cosas que me gustaron de esta obra está su prosa, fluída, a veces dura, fuerte, sin dejar de ser cautivadora. Y sí, me gustan las revelaciones al final, el problema con dichas revelaciones es que son la misma una y otra vez. Después de que ves la primera ya puedes imaginarte la siguiente. Me parece que el mundo creado por el autor tenía mucho más potencial para explotar diferentes conceptos y experiencias. Por ejemplo, uno de los personajes pudo haberse encontrado con alguien de su vida pasada olvidada (quizá un matón a sangre fría que descubre que en una vida pasada era un hombre noble) y al ir investigando sobre ese pasado entra en un tipo de crisis existencia (qué se yo) porque se da cuenta que no solo no es quien cree ser, sino que no tiene el libre albedrío que pensaba poseía. Así que aunque me gustó la obra, me parece que en algunas cosas se queda corta.
La apuesta era arriesgada. Imaginar un mundo sin memoria, ausente de odios y rencillas basadas en fenómenos históricos para construir una sociedad basada en el ahora. No hay pasado. Y el futuro será problema de otro. Como digo, Cuando el olvido nos alcance era una apuesta arriesgada. Y fracasa estrepitosamente.
Una gran idea no hace una gran novela
La idea es muy buena. Excepcional. La manipulación de las memoria es posible, y la sociedad ha aceptado que se hagan hackeos mentales con el fin de olvidar los recuerdos más dolorosos que impiden seguir adelante. Como la muerte de un ser querido. O un acontecimiento traumático. Con el tiempo, se fue germinando la idea de que eliminar el pasado (la Historia) era una buena idea con el fin de acabar con rencillas históricas y disputas.
Así que, pese a la oposición de algunos (como el movimiento de la Amapola), la gente fue olvidando el pasado y, conforme pasaban los años, todos los recuerdos del mundo antiguo quedaron olvidados.
Pero manipular la memoria funciona en dos sentidos. Y si es posible eliminar recuerdos también es posible implantar otros nuevos, lo que ha llevado al secuestro de personas para darles una nueva vida (chicas a las que se les implanta el recuerdo de una vida de prostitutas, principalmente). Los criminales campan así a sus anchas, aunque haya detectives que investigan las desapariciones (si su familia quiere recuperar a sus seres queridos, en lugar de ir al centro más cercano a que les borren el recuerdo de su hermana).
Una sociedad muy egoísta
Con esta actitud de borrar los malos recuerdos, el mundo sigue su curso. La organización de esta sociedad parece un poco caótica, al no haber gobiernos y todo estar regulado por la capacidad económica. Es una especie de anarcocapitalismo, pero sin corporaciones tomando control de la población. Sencillamente, se deja todo en manos de los habitantes. Y a ver qué sale de todo esto.
Esto da a una sociedad de clases, donde cada uno vive en función de sus recursos económicos y dispone de más o menos seguridad a medida que pague. Los protagonistas de la novela tienen distintos estatus económicos, lo que permite ver diversos aspectos de la sociedad, dejando clara la separación entre ricos y pobres. Nunca entre razas, eso llama la atención. No se hace apenas referencia a otras razas, menos aún en tono despectivo, por lo que lo únicos prejuicios son económicos. Aquí no hay racismo per se, solo te desprecian si eres pobre (se parece a nuestro mundo, no?).
Cuatro puntos de vista en primera persona
He aquí la apuesta arriesgada de la novela. Contar la historia en primera persona, desde cuatro puntos de vista diferentes. El choque inicial fue muy fuerte, porque requería la máxima atención del lector. Pero, poco a poco, te acostumbras y, conforme avanza la trama, te das cuenta de que era la elección lógica. Así que, punto a favor en este aspecto.
Necesita una corrección
Inicialmente, las faltas de ortografía eran garrafales. Ralentizaban la lectura y condicionaron parte de mi desagrado. Expresé esa opinión en Goodreads. El autor la leyó (sí, todos echamos un ojo a quién está leyendo nuestros libros) y se puso en contacto conmigo para decirme que tenía una versión corregida. Me la envió.
Es cierto que esa versión de Cuando el olvido nos alcance tenía menos errores ortográficos, pero seguían ahí. Parece que fue una corrección hecha por el autor. Si bien ahora esos errores no ralentizaban la lectura, sí hacían que me fijara en ellos de cuando en cuando.
Un mundo lleno de subnormales
Y he aquí mi gran y absoluto problema con esta novela. Todos y cada uno de los personajes secundarios y figurantes son subnormales. Ni para decorado de mala calidad sirven. Jamás me había encontrado con un mundo tan monótono y carente de vida. Los personajes no son planos, son piedras. Tienen una pasividad asombrosa ante todas las acciones de los protagonistas. Son obstáculos de pacotilla o, si son mujeres, juguetes sexuales.
¿Que un personaje está raptando a dos chicas? Nadie dice nada. ¿Una carga policial en una manifestación pacífica? Los manifestantes regresan tranquilamente a sus casas. ¿Que el amor de tu vida se ha borrado los recuerdos? No haces nada por recuperarla. ¿Una empresa sólida y respetable descubre la cura del cáncer? Decide regalarla porque sus accionistas entenderán el buen gesto. ¿Alguien viola a una prostituta en un burdel, luego agrede a un camarero en un restaurante de lujo e irrumpe en una zona residencial de fuertes medidas de seguridad para raptar a un millonario? Cuando los policías encuentran al criminal se dejan reducir, encerrar en un maletero y ejecutar como perros sin protestar ni hacer el más mínimo intento por escapar. No vaya a ser que interrumpan a los protagonistas.
Y así, toda la novela. Un mundo de subnormales. No hay el más mínimo rastro de comportamiento humano en ellos.
¿Recomiendo Cuando el olvido nos alcance?
Pues no. Más de uno me ha comentado alguna vez que en los blogs de reseñas los autopublicados suelen salir bien parados porque hay tendencia hacia el "positivismo" en nuestras reseñas. Puede ser cierto, pero eso se debe a que aceptamos leer y reseñar aquello que queremos. Cuando el olvido nos alcance tenía una buena premisa, mejor sinopsis y valoraciones positivas. Así que me adentré con ella y, una vez terminada, he aquí la reseña. Pero no me ha gustado nada y los últimos tramos los he leído a fuerza de voluntad, sabiendo que no me iba a gustar.
Ahora llega el lado positivo. Esta novela parece que ha gustado mucho en Amazon, donde tiene un ochenta por ciento de calificaciones de cinco estrellas. Así que se puede aplicar aquello de que la opinión es como el culo, todo el mundo tiene uno. En mi caso, la opinión que me ha dejado esta novela es muy mala. Mucho. Si tienes interés en leer Cuando el olvido nos alcance, adelante. Pero, por mi parte, no la recomendaré.
Lo mío con este libro fue un flechazo a partir del título, que me pareció realmente cautivador, así que me dejé llevar y tengo que decir que acerté. A lo largo de sus páginas, la novela transporta al lector por las bajezas morales y materiales de una sociedad futurista corrompida hasta la médula, cambiando de un personaje a otro en cada capítulo, mostrándonos sus realidades, a cada cual más vacía. La narración en primera persona nos introduce de lleno en los hechos de que somos testigos, a lo que hay que sumar el ritmo frenético de los capítulos y el carácter de algunos de los protagonistas (David sería fiel candidato a mi personaje favorito de no ser por lo hijo de puta que es). En definitiva, una lectura cruda que plantea, como las grandes obras de ciencia ficción, interesantes debates éticos y morales, y que juega con el profundo y serio asunto de esa muerte virtual que se da en los personajes a los que se les borra la memoria de todo lo que han sido, de todo lo que forma parte de sus experiencias y recuerdos. En definitiva, de todo lo que son.
Idea genial y futurista donde la manipulación mental es algo habitual y que se utiliza para el bien o para el mal. Los protagonistas bastante buenos y distintos en personalidad. Sin embargo los personajes secundarios no tanto, incluso son muchos, que a veces te pierdes. La trama fué bastante entretenida, y en ningún momento me aburrió. El relato si bien es bueno, no logra ser perfecta por distintos errores y escenas un tanto innecesarias, en especial la del delincuente (segundo protagonista). Persona que le gusta la distopía y le interese la manipulación mental, quizás sea un buen libro. Mi puntuación: 3.8/5.
Interesante, raro como todas las distopías. Creo que vale volverlo a leer para saber que tan bien lo entendi y eso no es común para mi, asi que atrayente si es