Bareback Juke-Box es una novela que desborda energía catastrófica y se rebela contra la comodidad. Editorial Moho tenía el compromiso de publicarla porque libros así ponen en entredicho nociones de libertad convencionales. Hay que someter nuestros prejuicios a los mayores ataques. La literatura de Wenceslao Bruciaga es ideal para esta confrontación. Bareback Juke-Box es una historia de ficción —aunque utilice nombres que pertenecen a la cultura popular—, y es también consecuencia de la experiencia personal del escritor. La tragedia aquí se vive como voluntad irrefrenable, destino cotidiano y como final del camino. El protagonista y personaje central de esta obra es un gay que sin ninguna clase de escrúpulos elementales nos ofrece la visión de su mundo. Vive en la Ciudad de México, habla de sí mismo y de quienes, como él, habitan una realidad desconocida para la comunidad de la aldea global. Se trata de una historia de amistad, pasión y solidaridad que florecen en un mundo inhóspito; y también es un sofisticado soundtrack para aquellos que, como Wenceslao, aman la música hasta límites insospechados.
Novelista, escritor de no ficción, columnista, guionista, cronista y melómano incurable e insufrible, además de boxeador aficionado y adicto a la pornografía gay. Desde el 2006 sostiene la columna «El Nuevo Orden» en el diario Milenio, en donde describe sus experiencias viviendo con VIH, reflexiones sobre las vivencias homosexuales en México y otras partes del mundo, además de dar rienda suelta a su obsesivo enfoque en el periodismo musical.
2 días y 164 páginas después. Segundo libro que leo del autor, y este me agradó un poco más.
Sucede algo raro con (esta novela) las personas que tienen una playlist/canción constante en la cabeza, es raro porque soy una de esas personas, y es raro porque no le puedes explicar a las personas lo que se está reproduciendo en tu cabeza, siento que al autor le pasa lo mismo, y no hay mejor forma que expresar su amor a la música que en su texto. Pero incluso para mi, son demasiadas canciones y no puedes acabar de escuchar una cuando pasas a la otra. No quise entender lo que pasaba por su cabeza, sino dejarme llevar en el viaje y estilo musical (que si se me permite decirlo, no es para nada comunmente joto, el autor mismo lo explica), que no es afin al mío, pero si se disfruta bastante. Repito: no intenten entender la música, solo sientanla y ya.
Supongo que como sociedad mexicana, estamos acostumbrados a muchas cosas, pero de las cosas anti naturales de casi cualquier hogar mexicano de los 90, es la homosexualidad. Es algo que está ahí, pero de lo que no se habla, tu papá solo te dirá: son jotos, no te les acerques se pega. Pero gracias a las experiencias, y de conocer personas te das cuenta que es un mundo diferente, pero no es antinatural. Este libro me sirvió como una especie de manual para bugas, para comprender un poco más los pensamientos de nuestros amigos homosexuales. Aunque después de tener dos grandes amigos homosexuales que me han ilustrado en el tema (consulté a uno para dudas) creo que aún hay prejuicios y preguntas acerca de la forma en conducir su vida. Y aquí es donde se muestra todo el dilema así como en libro: el modo gay-bareback de vivir la vida.
Probablemente mi opinión será cero objetiva, pero me gustó mucho poder leer algo más real, y que no quisiera adornar la sexualidad gay, algo de lo que sí pasa y cavilaciones profundas acerca de vivir la vida... y a veces no quererla. Incluso siendo gay podrías no pertenecer a la cultura gay (llena de pride), y eso es un prejuicio mismo. Además meter tantas canciones siempre me gustará.
Creo que si dejamos fuera tantos cuerpos sudando, brazos en el trasero y orines (por supuesto que no se puede dejar de lado, pero ustedes me entienden), es un libro profundo que va más allá de todo lo que hemos aprendido de los homosexuales. Creo que la narrativa es un poco chocante, pero es digerible y directa, y eso gana puntos.
Probablemente no habrá reseña, pero es un libro que ojala todos pudieran leer, para abrir un poco la mente.
Un libro con demasiadas referencias y poca sustancia. Describe un personaje incongruente y patético hasta la médula...un verdadero cliché hipster gay sin alma. Nada nuevo y mucha pretensión.
Es innegable decir que Hip es uno de los gays más canónicamente inusuales que nos encontramos en estos días. Y él ama salirse de esa idea preconcebida que se tiene de la homosexualidad. La ambientación, a cargo de su increíble y selectivo setlist, no sólo nos envuelve si no que nos sesga al momento de ejercer un juicio ante las situaciones. Gráfico, disrruptivo y con mucho que decir, me atrevería a decir que a esta novela le faltan páginas y le sobra enojo.
Esta es una de esas novelas que te tienen atrapado y rumbo al climax, se desinfla. Me encanta el estilo fluido y crudo de Bruciaga, me gusta el descaro para describir las cosas, soltarlas a boca de jarro tan grotescas como pueden ser, sin florituras. Me encanta que el autor sea un melómano y que se vea reflejado en el estilo. Admiro que utilice un lenguaje simple y coloquial. La trama en verdad es buena, pero el final es un cliché de esos que el mismo escritor crítica y que no puedo dejar de relacionar con el de "Funerales...". La lectura es muy entretenida, tanto que en un principio los pequeños vicios de escritura no me importaban, pero ya hacia el final me llegaron a desesperar tanto que me hacen sospechar que el editor no hizo su chamba. Es una lectura entretenida, muy reflexiva. La recomiendo si quieres leer algo no convencional.
Playlist: 5 estrellas. De verdad, seguir las canciones mejora, por mucho, la experiencia de lectura. Además, fue agradable ver que Bruciaga tiene gustos similares a los míos en lo que a música refiere. Me gustaría saber tantos detalles como él, pero bueno. Pd: fue bastante agradable cerrar con "Your Ex-Lover Is Dead" de Stars, en vista de que es la canción que yo mismo he otorgado a mi primera relación "importante" fallida.
Sobre el libro, ay, hay muchísimas cosas que sigue la narrativa del personaje y con las cuales, claro, no estoy de acuerdo. Aún así, me parece bastante útil este libro para mi futuro trabajo de tesis, el cual, pretendo que esté enfocado enteramente en literatura queer, el privilegio masculino y el rechazo a la femineidad.
Seguro este cabrón tiene más entrenamiento que yo. Pero me vale madres. Lo que cuenta es la determinación, la valentía y el odio y el coraje atorado en los puños que te invade cuando la sensación de que no tienes nada y puedes perder lo único que tienes se apodera de ti [...]
En primera instancia he disfrutado el libro como un manifiesto contracultural y disidente (de las disidencias sexuales) totalmente funable ...si los activistas LGBT supieran leer.
En sus más de 160 páginas, Bruceaga cuestiona, diserta consigo mismo e incluso se contradice. Encontramos en Hip un claro alterego del propio autor que se desnuda sin temor al ridículo o incluso al cringe que pudiera despertar su obsesión por demostrar que es un homosexual "único y diferente", aunque al final, como todos, siempre termina cediendo al melodrama del desamor.
La influencia de Bret Easton Ellis y Dennis Cooper es evidente, no obstante, es la dramaturgia la parte más débil del libro: el protagonista transita por la vida sin que ocurra nada verdaderamente relevante fuera de su estilo de vida "punk-condechi-zonarosa". Incluso la cuestión de la seroconversión pronto se vuelve anodida hacia el final de la novela. Los "conflictos" se resuelven de maneras fáciles y gratuitas, como si el autor fuera incapaz de llevar al personaje hasta sus últimas consecuencias, se libra y se libra. Por otro lado, el resto de los personajes secundarios terminan siendo nombres genéricos, sin un rostro ni personalidad; sólo están ahí para tener sexo con el protagonista o sacarlo de algún problema. En el aspecto estético, para ser tan sexualmente explícito, las descripciones son monótonas y aburridas (le falta el morbo y la pasión de Cooper), 'incluso la pornografía tiene su gracia'.
En resumen: A pesar de sus deficiencias narrativas, es una novela queer diferente, y eso ya es de aplauso.
Algo tienen los libros de la editorial Moho, parece que siempre están escritos desde una perspectiva contracultural bastante condechi y esnob que nunca me convence. Como si las y los protagonistas estuvieran cortados con la misma tijera. Su marginalidad es muy cool y eso te saca de la obra. Justo como si fuera una gentrificación literaria. La primeras páginas de este libro fueron refrescantes, pero enseguida que convirtió en un intento fallido de Dennis Cooper. A pesar de eso, es lo mejorcito de Moho y las más transgresora... Ah, como odio usar esa palabra que venden al 2x1 en Elektra.
Este libro te lleva de la mano por la CDMX y sus lugares de encuentro gay, desde los más elegantes y finos hasta los más inospitos que se puedan imaginar, y todo esto con un soundtrack increíble de puro punk.