B, A וE מתהלכים במעין יער. הם משוחחים. לאן הם הולכים? מיהם? היכן הם נמצאים? מהו המקום הזה? איש אינו יודע: לא הדמויות ולא הקוראים. הוודאות היחידה שלהם היא יכולתם לדבר. לכן, A ו-B משחקים במילים, מנסים להבין ולפרק מושגים אוניברסליים – חופש, אושר, הנאה ארוטית – ותוך כדי כך מובילים אותנו אל מרחבים חדשים. למעשה, הדמויות-האותיות בונות יחדיו יקום שלם דרך דיאלוג בלתי פוסק ביניהן, ובו בזמן מותחות את גבולות המציאות והספרות – כמו שרק פבלו קצ'אז'יאן יודע לעשות. שכן ב"חופש מוחלט" הדמויות ומחברן יוצרים הרפתקה, פעולות, עלילה חתרנית, נוף: עולם. זהו התרגום השני לעברית ליצירותיו הנדירות במינן של הסופר הארגנטינאי פבלו קצ'אז'יאן. לפניכם נובלה המבקשת לממש קשר אינטימי וחסר תקדים בין מציאות ושפה, ובין צורה לתוכן: מעין מעבדת ניסוים המערערת מוסכמות וסדרים ספרותיים שתוקפם פג. במקום זאת, באירוניה, בתנועה מתמדת המשרה תחושה של הווה נצחי, בחוכמה נדירה, הומור עז וגיחוך קיצוני, מפגיש אותנו קצ'אז'יאן עם האבסורד, עם חגיגה ספרותית חד-פעמית: קריאת חובה!
Pablo Katchadjian es un escritor y poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1977. Graduado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, Katchadjian ha dedicado su carrera a explorar formas innovadoras de escritura, desafiando las convenciones narrativas y expandiendo las posibilidades del lenguaje literario. Debido a eso, su obra es conocida por su creatividad y audacia, así como por su talante experimental y la capacidad para jugar con los límites de la literatura, abarcando poesía, narrativa breve y novelas.
Entre sus trabajos más comentados hallamos El Aleph engordado (2009), obra que reescribe y amplía el célebre cuento de Jorge Luis Borges, añadiéndole palabras y párrafos a la vez que mantiene el texto original. Esta obra tuvo como efecto colateral la apertura de encendidos debates acerca de los derechos de autor y los límites de la reinterpretación literaria, consolidando además a Katchadjian como una figura controvertida y audaz de la literatura latinoamericana, imprimiendo un estilo caracterizado la mezcla de humor, reflexión filosófica y experimentación con las estructuras narrativas.
Además de su faceta como escritor, Katchadjian ha sido editor y promotor de proyectos culturales. Sus libros incluyen títulos como Gracias (2011), una novela breve cargada de ironía y juegos de lenguaje, y Qué hacer (2010), una obra híbrida que combina poesía y narrativa.
I do love a good plot, but this author decided to take that concept and toss it out the nearest window. Instead, we get two characters who spend their time engaging in deep philosophical debates about the universe and everything in it, all while wandering through a landscape that feels like it was designed by Salvador Dalí on a caffeine high. Katchadjian's prose is like a mental gymnastics routine—intellectually demanding yet oddly entertaining for those who enjoy a good brain workout.
Katchadjian juxtaposes mundane scenarios with profound metaphysical ponderings, creating a reading experience that makes you question if you’ve accidentally ingested something hallucinogenic. The disorientation is cranked up to eleven with constant shifts in narrative voices and perspectives, leaving you to play detective with the plot. The characters often find themselves in settings where the laws of physics and logic are more like polite suggestions—rooms that expand and contract like accordions or landscapes that morph like a lava lamp. These bizarre backdrops, paired with dense philosophical dialogues, will have you wrestling with existential questions and wondering if you should have majored in philosophy.
This novel is apparently a shining beacon in contemporary Argentine literature. It’s not the easiest read, but for those brave enough to explore its convoluted world, it offers a bewilderingly enriching and intellectually stimulating adventure.
a literatura é um espaço tão amplo e tão livre e, por vezes, permanece enjaulada num mesmo espaço, mas não aqui. é curioso, é pensativo, é erótico, é filosófico, é, também, bobo. e delicioso.
Parece um Beckett colorido, transporto para o mundo dos desenhos animados. Uma narrativa para depois da corrosão da linguagem e para depois do cansaço. Lido em diálogo com a tradição literária argentina, encontramos aqui obviamente o Borges que brinca com as formas, mas também lembra de forma igualmente imediata Manuel Puig e sua ênfase nos diálogos, na condução de uma narrativa a partir dos silêncios, da ausência de uma voz narrativa onisciente ou uma primeira pessoa forte a conduzir o relato. O livro então fica nesse reino entre o roteiro, o teatro e a literatura, constituído por marcações de falas de personagens que nunca são descritos, representados apenas por vogais. A referência a Puig também aparece em torno da resistência (ou não) desses personagens a um poder tirânico, que nunca mostra a sua verdadeira face e sugere também um possível estado de paranóia. Por meio desses vazios as ressonâncias com as ditaduras latino-americanas inevitavelmente se adensam.
O livro todo funciona como uma provocação ao leitor, que se vê entre a paranóia e a necessidade da produção de sentido. O romance convida a interpretação, ao mesmo tempo em que questiona e provoca o leitor, levantando a sensação de que não há na verdade convite algum, nenhuma interpretação sendo proposta. Esse jogo, por sua vez, dialoga com a literatura de César Aira, mais lúdica, mais disposta à invenção e ao jogo. A liberdade total parece se inserir em um limite, o livro não parece se importar em se afirmar como uma grande obra ou um romance absoluto, ao mesmo tempo em que negando-se a isso ele parece ocupar justamente um espaço em que a crise do romance e da narrativa contemporânea podem repercutir com força no leitor. Uma grande pergunta sobre a situação da leitura e da própria produção de conhecimento no Século XXI, uma grande provocação epistemológica e artística.
Me gustó el concepto y me parece muy creativo. Me gusta este aspecto de la literatura, sin atarse a ideas de cómo debería ser. Sin embargo, no conecto con nada más allá de eso. No me apetece regresar a releerlo y no me quedo con ninguna idea o ninguna pregunta, solo con que fue una idea creativa y disfruté su ejecución, y también me divertí, sí. En fin.
gostei da proposta, mas a execução me fez ir do nada a lugar nenhum e, o que é pior, sem identificação alguma com qualquer dos personagens ou situações.
talvez seja essa mesmo a intenção e a liberdade total é só um rolê absolutamente desinteressante. rs
Lo sentí muy parecido en estructura a Esperando a Godot y eso me hizo sentir que perdía un poco de originalidad y gracia. De todos modos tiene momentos divertidos e interesantes.
La novela empieza con dos hombres, A y B, discutiendo sobre el tema de la libertad. A medida que va desarrollándose la conversación, van apareciendo nuevos temas sobre los que hablar, además de que se suman personajes que también contribuyen al avance de la historia.
Leer un libro de Katchadjian siempre implica, por lo menos para mí, un desafío constante. Lo que utiliza para definir sus historias siempre tiene esa cuota de extrañeza que en un principio puede confundir. Todo es único y particular: los personajes, los ambientes en los que se mueven, la forma de narrar y hasta los temas elegidos. En el caso de La libertad total, la historia se construye estrictamente a partir del diálogo. La novela comienza con A y B, que parecen no saber bien dónde están, ni por qué, ni cómo llegaron a ese lugar. Luego de algunos hechos que se suceden, logran escapar, por así decirlo, de su lugar inicial y a medida que van moviéndose en el espacio en el que se encuentran van apareciendo nuevos personajes. El hecho de que la forma en la que avanza la historia sea únicamente mediante la conversación supone que el lector tome un rol preponderante; lo único que sabemos es lo que dicen los protagonistas, porque no hay nada externo, como podría serlo un narrador, que nos describa la situación, que nos haga entender bien qué está sucediendo. Por lo tanto, será tarea del lector tratar de imaginarse el lugar o el aspecto de los personajes, más que nada para tener una idea más amplia de lo que va ocurriendo a medida que avanza el diálogo.
Con solo detenerse un poco a escuchar una conversación aleatoria entre personas, podemos ver que en muchas ocasiones esta se torna caótica, no se entiende nada de lo que alguien quiere decir y la cosa se vuelve más un barullo de cancha que un diálogo claro y sostenido. Algo de eso hay en La libertad total. En varios pasajes de la historia los diálogos rozan el absurdo, pero al mismo tiempo, el autor es capaz de encontrar un orden lógico dentro de ese desorden. En la historia no hay interrupciones, por lo que todo se construye a través de lo que dicen los personajes; uno podría pensar inicialmente que esto sería imposible, que no podría imaginarse nada de lo que ocurre o que no entendería lo que va pasando. Pero en La libertad total pasa todo lo contrario: es sencillo seguir la historia, no resulta confusa. Y eso, pienso yo, es un gran mérito del autor, porque logra que una narración carente de descripciones en prosa, de puntos e intervalos que permitan organizar las ideas funcione igual de bien. En ese sentido La libertad total me pareció una apuesta sumamente original, que nada tiene que ver con lo que uno lee habitualmente. Pienso que si se hubiera trasladado esta historia al formato típico de narración, es decir, en prosa, se hubiera perdido esa esencia que vuelve a esta novela en una lectura que avanza vertiginosamente y no puede soltarse.
Desde un principio la historia me pareció muy original también, constantemente lindando lo fantástico y lo imposible. Varios de los hechos que se van encadenando no son explicados, sino que lo único que tenemos como evidencia de que algo haya pasado es la palabra de los personajes. Ni siquiera podemos ver sus pensamientos o lo que sucede alrededor sin que ellos lo vean o lo sientan; su conversación es la única prueba que tenemos. De esta forma se abre un abanico de posibilidades, especulaciones o lecturas diferentes sobre si lo que leemos está efectivamente pasando, o quizás no. Quizás todo es una alucinación, un delirio total. O tal vez una suerte de combinación entre las dos cosas.
En cada página, Katchadjian demuestra toda su imaginación, que parece no tener límites, y envidiable su capacidad para construir historias que se escapen de cualquier término que busque etiquetarlas. La libertad total está al mismo nivel que Gracias y El caballo y el gaucho, esta vez innovando completamente en lo que respecta a la forma de narrar. Una historia excelente más que nada por los temas que abarca y por cómo el autor logra que los hechos se hilvanen naturalmente solamente a través de una conversación.
המבנה הספרותי מעניין הרבה יותר מהעלילה (שאינה העניין, באופן די ברור). הישג מרשים של כתיבת דיאלוג רציף שחושף ולא חושף בו זמנית את המסתורין שסביבו מתנהל הספר כולו.