Amadeo Padula es un joven italiano, hijo de una mujer de la vida galante y padre desconocido. Toda su infancia vivió en la miseria, sobreviviendo con las míseras Liras que su madre podía ganar por noche, o por hora. Muchas veces, el niño Amadeo, tenía que sentarse en la intemperie, afuera del cuarto donde vivían, mientras su madre se ganaba la comida del día en ese cuarto. Conforme iba creciendo, se distinguía por sus hermosos rasgos latinos y un porte varonil que hacía volver la mirada del sexo opuesto. A la edad de 12 años, una vecina de cuarto, miembro del mismo gremio de trabajadoras que su madre, lo inició en las prácticas amatorias de la vida adulta.
A partir de ese momento, Amadeo vive a expensas de sus cualidades amatorias y la atracción que ejerce en otras mujeres. Una forma de vivir la vida, con ciertas comodidades, pero sin lograr la independencia económica. Hasta que se encuentra con Francesco, Conde de Astis, quién le enseña que la vida es cuestión de imagen y apariencia. Aprovechando el porte y belleza de Amadeo, Francesco le enseña que puede autoproclamarse Príncipe, lo único que necesita para ser parte de la realeza es la actitud. Así es como nace Ugo Conti, príncipe italiano que llega a tierras mexicanas.
El Príncipe Conti llega a la bahía de Acapulco, en aquellos dorados años 50s, a bordo de un lujoso yate propiedad de una gringa ricachona: Liz Avrell. Ella es la actual conquista de Ugo y a quién ha estado trabajando para poder sacarle una buena renta. Sin embargo, al anunciarse el yate con las autoridades mexicanas, el rumor de que un miembro de la realeza está en el país, corre como pólvora, y personal de un político muy prominente en México, decide hacerle una invitación para agasajarlo con fiestas y reuniones, por el simple hecho de ser Príncipe.
Ugo Conti descubre los grandes beneficios de ser un extranjero, de la nobleza y bien parecido, en un país mayoritariamente malinchista. Todo mundo quiere tenerlo cerca, dándole regalos, ofreciendo banquetes en su honor. Todos se disputan su atención, desde políticos y familias advenedizas que buscan mejorar su posición social, hasta embaucadoras y oportunistas que viven a expensas de otros. Estos últimos se toparán con pared, ya que Ugo Conti pertenece a ese gremio.
A lo largo de la novela, vemos como Ugo se va posicionando en la sociedad mexicana, y busca el golpe perfecto para vivir mantenido al encontrar la esposa perfecta. Luis Spota fue un escritor mexicano que criticó a la alta sociedad a través de sus novelas. A través de una sátira humorística, logra capturar los usos y costumbres de los años 50s. Rancheros y campesino revolucionarios, que aprovecharon el momento para amasar su fortuna y convertirse en la nueva clase opresora del pueblo mexicano. Artistas e intelectuales que desfilan como todos los demás, haciendo una pequeña entrada en la presentación de Ugo Conti. Cabe resaltar que al menos, los muralistas Diego y David, salen bien librados en el retrato de todos aquellos que buscan el favor de Su Majestad. Eso sí, se puede ver la disputa entre ambos a causa del fallecido Trotsky.
Salvador Novo, María Felix y Dolores del Río también son mencionados, en escenas que resultan divertidas y que permiten la rápida identificación de dichos personajes. Spota no hace la mención literal, sino que deja las pistas necesarias para que no exista equivocación alguna de quién está hablando. Quizás fue esto una de las partes más atractivas cuando se publicó, jugando con los famosos sin caer en difamación.
Luis Spota logra retratar una sociedad mexicana que busca formarse, donde vemos la base de una sociedad que nació como producto de conflictos, de advenedizos, de gente que pisoteo a otros para sobresalir ellos mismos. Gente que solo les importaba ellos y que la revolución y el conflicto fue la excusa perfecta para robarles a todos. La novela no pierde veracidad, lo que acabo de decir, es lo que siguen haciendo la escoria de políticos que tenemos. Sin importar si son del PRIAN o MORENA, siguen siendo una pandilla de rateros oportunistas que solo esperan su tiempo para poder amasar su fortuna.
La novela es divertida, pero como mexicano me da tristeza lo bien que retrata mi país. Una novela recomendada para lectores intermedios, aunque es fácil de leer, se requiere de cierta disciplina para tolerar este tormento.