Es importante que comience comentando un problema sustancial; la ausencia de las medias estrellas en esta plataforma. Aquí, para mí, no tenemos las bonitas 5 estrellas, pero sí 4½ bien sólidas.
Quiero decir, sin ansia de provocar algún tipo de pánico, que este libro me hizo sufrir, como dicen por ahí, hay envidia de la buena y de la mala, entonces yo creo que también hay sufrimiento del bueno y del malo. Y aquí, con la pena, pero tuve sufrimiento del malo, todo esto hasta un par de capítulos antes de llegar a la mitad. Pero creo que culpo más que nada a mi poca lucidez. La verdad se me estaba haciendo un poco pesado seguir la lectura, ya había pasado poco más de la mitad cuando esto se me hacía un poco más notable, pues ni siquiera sabía bien qué era lo que estaba leyendo. Me esperé unos días, me regresé algunos capítulos, pues no me atreví a regresarme todo, y con más lucidez que antes todo salió mucho mejor.
Revueltas juega mucho con la muerte, al mero principio nos dice que la muerte estaba ahí, blanca, en la silla, con su rostro... nos muestra esta antropomorfización que sirve como uno de varios artilugios y hasta contradicciones acerca de ésta, a ratos es silencio y fin, a ratos es libertad, y pareciera que gran parte del tiempo, la muerte no es sino la agonía que la antecede, como espera y la impotencia que implica ésta espera.
El tiempo funciona de forma casi dolorosa, podemos decir que hay cuatro espacios temporales sobresalientes, el primero es el escenario Revolucionario, el segundo son acontecimientos durante la Guerra Cristera, el tercero las manifestaciones y movimientos durante la reforma agraria y el cuarto esa especie de presente. Digo dolorosa porque en los primeros 3 momentos pareciera que el tiempo es rápido y lejano, en cambio, en el presente, el tiempo es lento, varias veces infinito.
Un aspecto que considero importante es el de la ubicación del protagonista, ¿será Úrsulo o Adán?, ¿o tal vez Cecilia? ¿Chonita? ¿Natividad, el gran, esbelto y revolucionario Natividad? ¿La Muerte Blanca? ¿La muerte silenciosa o la muerte liberadora? No, no. ¿será el río? La verdad es que no estoy seguro, naturalmente no me atrevería desde mi ingenua posición a hacer una afirmación de este tamaño, pero la voy a hacer, y si en algún lado, porque en algún momento, de alguna cabeza salió la respuesta verdadera, no la seguiré. En mi terquedad.
Pero para mí el protagonista es la Tierra, la ardiente y colorida Tierra.
El río, casi símbolo del agua es el personaje malvado, es la serpiente, el lagarto, el río traidor, el dios ciego y caprichoso, eso que terminó con todo y con todos, el símbolo de la violenta desesperanza.
Mala su tacañería, horrorosa su abundancia. Pero la tierra, la tierra no es aquí ningún símbolo, no diré esa cursilería de que era la contraparte del agua y fungía como el símbolo de la esperanza. Era la Tierra, la dura, ardiente, casi infinita Tierra, objeto de todo lo sucedido.