En tiempos de Donald Trump, ésta es una defensa de la vida común y humilde entre Estados Unidos y México
Gerónimo González Garza cruzó la frontera de México con Estados Unidos por primera vez en 1969. Desde entonces y hasta principios de los noventa, cuando finalmente se asentó legalmente en Texas, con su esposa e hijos, llevó una vida nómada. En Estados Unidos encontró oportunidades que nunca tuvo en su país. También encontró su voz. Como un sordomudo que no ha aprendido el lenguaje de señas, la frontera noreste del país carece de un lenguaje propio en estos tiempos de guerra. Y sin lenguaje, el pensamiento y la libertad se desvanecen.
La crítica ha
"Diego Enrique Osorno encuentra una poderosa metáfora para esa parte de México donde sencillamente hoy no se puede hablar." -Hermann Bellinghausen-
"Una novela muy mexicana escrita por uno de los talentos del Nuevo Periodismo Latinoamericano, un testigo de las matanzas a las orillas del río Bravo, entre cactus, caballos, rebaños de ganado, armas cargadas y asesinos que dictan la ley." -La Repubblica (Italia)-
"En la crónica lo que pudo haber sido una existencia anodina, el autor lo transforma en relato épico. Osorno sigue la tradición de los poetas infrarrealistas, de Bolaño y sus detectives salvajes." -Alejandro Saldívar-
Reportero y escritor mexicano (1980, Monterrey) que ha sido testigo y narrador de algunos de los principales conflictos del siglo XXI en México y otros países de América Latina. Es, según la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez, uno de los Nuevos Cronistas de Indias. Ha recibido reconocimientos como el Premio “A mano disarmata” de la Stampa Romana de Italia, el Premio Latinoamericano de Periodismo sobre Drogas, el Premio Internacional de Periodismo por los 35 años de la revista Proceso y el Premio Nacional de Periodismo de México 2013, el cual dedicó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Algunos de sus libros, como El Cártel de Sinaloa (2009), La Guerra de los Zetas (2012) y Contra Estados Unidos (2014) han sido incluidos en las listas anuales de lo mejor de la literatura no ficción del diario Reforma.
También ha realizado proyectos de cine como El Alcalde, galardonado internacionalmente, así como iniciativas de regeneración del tejido social a partir del periodismo narrativo, como ElBarrioAntiguo.com. Formó parte de la Comisión de la Verdad de Oaxaca, que documentó crímenes de lesa humanidad y consignó a funcionarios involucrados en ejecuciones extrajudiciales y actos de tortura. Ha sido profesor de la Universidad de Monterrey, publica una columna semanal en el diario Maspormas y es escritor de Bengala, una agencia dedicada a la creación y desarrollo de historias para cine y televisión.
No quiero imaginar el problema que este libro generaría para los estudiosos de los géneros literarios, obsesionados como están algunos por dividirlo todo entre “ficción” y “no-ficción”. ‘Un vaquero cruza la frontera en silencio’ —que no tiene nada que ver (afortunadamente) con el documental ‘Vaquero del mediodía’ del propio Diego Enrique Osorno, más que en la afición que parece tener éste por los vaqueros— es una crónica sobre la vida de su tío, Gerónimo González Garza, quien cruzó la frontera entre México y los EE. UU. por primera vez en 1969.
Sin embargo, la crónica abre y cierra como un relato donde la identidad de los personajes —y el entorno mismo de la crónica— cede su lugar al rol que desempeñan en la mente del cronista: Madre, Padre, Casa, Hipoteca, Tío, etc. Esto no me parece ningún pecado (de hecho el capítulo cero cierra con el descubrimiento del nombre de Tío y que éste será el personaje principal de la crónica).
Para mí se trata de un trabajo de no-ficción que busca reivindicar la literatura del noreste a través del examen periodístico detallado de algunos personajes que, de otro modo, permanecerían en el anonimato... y en este sentido, como crónica que habla también sobre el gran tema tabú de la literatura mexicana (la discapacidad), es un trabajo notable, muy digno de leerse por lo menos.
Sobre la experiencia de ser sordo y migrante en la frontera este de México. Al mismo tiempo es una analogía muy inteligente sobre la sordera y el silencio de la guerra en las zonas olvidadas por los medios y el gobierno. Se lee en un día pero merece varias relecturas. Me gustó que a veces elimina los artículos, así como los sordos no los usan en LSM.
Onestamente, non so bene che come commentare Un cowboy attraversa la frontiera in silenzio. Diciamo che mi ha un po’ spiazzato - o forse mi aspettavo qualcosa di diverso. È una narrazione su due livelli.
Il primo: storia dello zio del narratore, Gerónimo Gónzalez Garza, sordomuto. Una condizione che lo rende un emarginato ancor più del fatto dell’essere nato in una famiglia di allevatori (il padre si occupa di macellare animali), quindi non certo agiata. In qualche modo però, i genitori riescono a trovare per il ragazzo una scuola che gli insegni a comunicare nel linguaggio dei segni. Poi, negli anni ’60 gli Stati Uniti non sono il paese che vuole costruire muri e la zona dove è nato il ragazzo (Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo) è a un tiro di schioppo dal Texas a stelle e strisce. Pertanto Gerónimo a un certo punto va a trovarsi una vita migliore dall’altra parte della frontiera, si sposa, ha una famiglia, un ranch, riesce anche a mandare i soldi in Messico ai parenti quando ne hanno bisogno - un bel traguardo per un immigrato sordomuto. Lui stesso attraversa la frontiera più volte durante il mese, per affari, per mantenere le relazioni sociali.
Si passa al secondo livello: il cowboy silenzioso come simbolo di una comunità. Mano a mano che la storia dello zio viene aggiornata, un nuovo personaggio diventa il personaggio principale: la frontiera. Questa entità che cambia radicalmente la vita della popolazione messicana con il trascorrere degli anni. Perché a un certo punto, la frontiera nord est del Messico inizia a vivere le apparizioni di gruppi armati che portano violenza e terrore per accaparrarsi un territorio che era rimasto a lungo fuori dai grandi giri del narcotraffico. Solo che mentre altre realtà diventano luoghi di narrazione di quanto sta accadendo (Sinaloa, Tijuana, ecc.) alla gente comune messicana, cheti trova tra l’incudine e il martello finendo spesso vittima della frontiera e dei traffici che attrae, la frontiera chica è quella che, nel momento in cui viene scritto il romanzo, ancora non ha trovato una propria voce.
In questi tempi di guerra la frontiera nord est del Messico non ha un linguaggio proprio. E, senza linguaggio, la libertà è ancora più lontana. Il linguaggio è ciò che rende possibile il pensiero, segna la differenza tra ciò che è umano e ciò che non lo è. Il linguaggio riesce a decifrare misteri.
Da questo lavoro è stato tratto anche un documentario, credo. Comunque, il principale difetto che ho sofferto, è che essendo uno scritto molto breve, a un certo punto fa un’inversione a u molto brusca per passare a parlare di quello che è il vero tema del libro, cioè la situazione nel Nuevo León, Tamapulias, Cohauila (tutti luoghi che conosco per sentito dire perché da lì arrivano alcuni dei miei migliori cactus - su 50 e passa molti sono messicani e uno l’ho chiamato pure Donald perché è biondo). Credo che forse un centinaio di pagine in più, per descrivere meglio la vita dello zio, ma anche per descrivere meglio la situazione sociale del Messico, forse sarebbero state d’aiuto. Ho avuto l’impressione che sia stata poco organica la presentazione, anche se l’interesse per l’inchiesta e la storia sono molto buone e si legge meravigliosamente.
Un libro que busca voz en los próximos escritos literarios sobre la frontera "chica" a partir de la historia del tío del autor.
Guillermo es sordomudo... Recorre algunas ciudades americanas en los sesentas y encuentra mejores oportunidades allá... Pero también vive un sueño a medias... Dónde no puede tener una vida de vaquero en el rancho heredado de sus padres y a principios del 2011 se ve más lejano y más complicado ir y venir de Estados Unidos.
El libro está escrito al inicio en narrativa y termina dando datos de una de las guerras que no se visibilizan y no tienen voz.
La única crítica que puedo hacerle es que quizá no tuvo clara la idea del libro o no supo cómo acomodar tanta información. Lo recomiendo.
Un libro que puede ser una crónica o puede ser ficción. El autor escribe de una manera clara y amena. Me gustó mucho conocer la historia de una persona sordomuda que navega la frontera de México y Estados Unidos. Me encanta el manejo del tema del silencio, comparado no solo con las personas sino también con los territorios. Lo recomiendo!
Leí este libro mientras me encontraba atorado en la enorme fila de automóviles en Tijuana para cruzar a los Estados Unidos. Me pareció una lectura extrañamente adecuada para soportar el tedio de esas tres horas insoportables. La primer página del libro me encontró apenas entrando a la fila y la última me halló de noche, comenzando el trayecto a San Diego.
Un trabajo periodístico interesantísimo, sumamente personal y emotivo, sobre el tío sordomudo del autor y su búsqueda por la dignidad de una voz propia. A pesar de que la misma marca periodística del libro le pesa, no le permite valerse de métodos más libres ni lo libera de ciertos vicios más cercanos al trabajo de prensa, este es un trabajo hermoso, relevante y cercano.
Un hombre sordomudo deja su país y busca en Estados Unidos mejorar su situación, años después cruza la frontera de manera habitual, por lo que lo hace testigo de muchos acontecimientos. Bello homenaje de Osorno a su tío Gerónimo. Muy recomendable. 3.5
La historia de Gerónimo, sordomudo mexicano, del área de Monterrey, que decide cruzar la frontera en los años 60 y establecerse en Estados Unidos, donde puede educarse, trabajar e insertarse en una sociedad más abierta y con mejores recursos para acoger a personas como Gerónimo. No es una novela, es periodismo narrativo. Canto a la concordia entre los seres humanos y entre las culturas y países tan distintos en lo cultural como son México y Estados Unidos. Entiendo que algunos lectores quieran pedirle más a la historia y que incluso piensen que el final no es bueno. Pero también pienso que el libro no es ficción y que es la vida de Gerónimo tal cual, una que quizás no da para más. Gerónimo ahora se dedica a comprar casa baratas, arreglarlas y venderlas más caras. Vive en San Antonio TX y siempre le fue fácil y simple cruzar la frontera y viajar al antiguo rancho familiar en Nuevo León, México. Ahora ya no tanto. Les dejo este fragmento:
"Me siento de nuevo a platicar con Gerónimo. He convivido con personas sordas desde que soy niño y los que conozco no paran de hablar. Apenas los ves y están relatando una historia tras otra, o preguntando cosas. Sin embargo, creo que si Gerónimo pudiera usar sus cuerdas vocales para hablar, hablaría poco. Es parco, como muchos paisajes de la frontera. En general, habla sólo lo necesario. Le cuento que estoy residiendo una temporada en Nueva York y que quiero saber qué piensa de Estados Unidos, ya que tengo sentimientos encontrados. Me dice que él se enteró de lo que sucedió en las Torres Gemelas y no lo creía, que no ha querido ver las imágenes de los aviones estrellándose contra los edificios, que en Estados Unidos no hay tanto racismo como se dice, aunque recuerda a un sordo mexicano asesinado en Virginia por una de esas pandillas de negros que acosan a los latinos: su amigo se topó con ellos en la calle y lo insultaron sin saber que era sordo y no podía escucharlos. Ellos lo golpearon hasta que murió. Me dice que en Estados Unidos tratan mejor a los sordos que en México, aunque ha sabido que ahora hay empresas grandes en Monterrey, como Gamesa y Whirlpool, que dan empleos a sordos, y que en Santa Catarina, Nuevo León, el gobierno puso una escuela técnica exclusiva para sordos. Pero que, por mucho, Estados Unidos es el mejor país para los sordos. Que en Las Vegas hubo, del 18 al 23 de julio de 2010, un Congreso Mundial de Sordos. Setenta mil sordos venidos de todo el mundo: sordos de la India, sordos africanos, sordos de Francia, de cualquier lugar que te imagines. Que quiso ir pero no pudo porque tenía trabajo, aunque su hermana Graciela sí fue y le platicó después sobre aquello, una cosa increíble, maravillosa. Que también hubo un concurso de belleza, Miss Deaf International, para escoger a la sorda más bella del mundo. Que ganó una sorda de Bélgica, alta y delgada, con el pelo del color de la hierba amarilla, en segundo quedó una chica de Sudáfrica, después una trigueña de Lituania (que por las fotos que vio, para él era la que merecía ganar), y en cuarto y quinto lugares, una de Irán y una de Brasil. Que admira a Estados Unidos. Que George W. Bush y Barack Obama no le importan."
Acá tienen a un millenial poniendo el nombre de México en alto, periodistas como Osorno enaltecen su profesión, el título de mi reseña tiene que ver más con un viaje al pasado que con el sarcasmo que nos caracteriza ante todo, viaje mucho tiempo por esas carreteras, de noche, cuando la noche aún era nuestra, yo era un morrillo y visitaba a mi hermano, militar destacamento en Nuevo Laredo, yo decía que me iba a ir a jalar al otro lado y de ahí iba a armar un rancho en el norte mexicano, paso el tiempo y la vida me llevó por otros lados, pero hoy volví a viajar por esas carreteras al lado del vaquero silencioso y de Osorno, me fui de México porque no quería ser parte de la estadística del horror, hoy, lejos, viajo solo a través de las letras, un libro maravilloso.
¿Por qué empieza y termina (pero no en la mitad) hablando de Tio, Guerra, Frontera, Van, etc en nombre propio? No sé si el formato en el que lei el libro sea el mismo del libro original. Prólogo, 25 capítulos con algunas fotos sueltas, luego una serie de 30 páginas de fotos, luego el epílogo, luego unos relatos cortos. Un libro que en realidad son tres libros. El primero un relato familiar sobre la sordera que se convierte en un relato sobre la migración y termina siendo un relato local de una ciudad y su relación con la narcoguerra. El hilo que lo une todo a ratos pareciera ser muy muy fino. Sin embargo así es la vida.
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Esta crónica no solamente habla sobre la vida de Gerónimo González, toca temas sobre la situación de los sordomudos y la violencia del norte del país.
Esta historia de no-ficción inicia con con suceso que parece no tener relevancia en los acontecimientos pero, al llegar al punto final todo cobra sentido.
Es una pequeña clase para concientizar la importancia del lenguaje de señas, un tema poco explorado en la literatura mexicana.
Recién lo terminé de leer y sigo procesando todo. Porque hay mucho que he marcado en este libro como importante, toca tantos temas en un libro tan corto que me ha dejado un poco abrumada. Sin duda lo recomiendo mucho. Más allá de la discapacidad de Gerónimo podemos encontrar reflexiones sobre la migración, el lenguaje, la consecuencias del narcotráfico y la vida en la frontera norte.
Amazon me sugirió este libro y vivir en la frontera noreste de México, me hizo sentirlo.
Un vaquero cruza la frontera en silencio es una novela de No ficción sobre la vida de Gerónimo, un sordomudo nacido en un sitio común de Nuevo León y que apesar de su condición, logró tener una vida estable y apoyar económicamente a su familia. Es a través de los ojos de su sobrino que conocemos su historia. Esta obra es una semblanza repleta de cariño y nostalgia, pero también una metáfora cruel sobre lo que se vive en esa área del país. Daniel Osorno compara la carencia de voz y escucha de su tío con la que posee la frontera ante la ola de violencia que se vive. Porque al igual que un sordomudo, sus habitantes no escuchan y no hablan de lo que pasa.
Leer este obra fue un soplo familiar, un recordatorio de que hay belleza en las cosas ordinarias y comunes, que apesar del miedo y el silencio, se puede seguir adelante. Gerónimo no es un héroe o un Dios, ni siquiera alguien rico o privilegiado. Es una persona que vino de abajo y vivió con esplendor apesar de que el mundo no se adapta a él. Es increíble que apesar de los años transcurridos, siga sin haber en México una cultura de inclusión a este tipo de personas.
En cuanto a la violencia, bueno, eso es algo de lo que se sigue guardando silencio por miedo. Porque las calles donde antes veía a las rubias peinándose trencitas, hablando inglés y dejando dólares, hoy sólo son edificios viejos, abandonados y cerrados. Esa clase de vida no volverá y el autor nos la retrata de una manera maravillosa, recordándonos que debemos hablar por aquellos que no pueden hacerlo.
No solo un gran retrato sobre Geronimo y la evolución de su lenguaje, sino también un gran retrato sobre los cambios dados en la frontera a partir de la guerra del narco. El noreste mexicano de la juventud de Geronimo permanece irreconocible al de los primeros años del siglo XXI.
Libro interesante y muy coto, pero no me parece tanto una novela, es más una historia factual de las experiencias generales de los sordos mexicanos en México y los Estados Unidos.