No se conocieron a la vez y cada uno tiene su propia historia, pero los protagonistas de 18 tienen una cosa en común: su cumpleaños. El domingo todos cumplirán 18 años en la mágica Londres y tienen pensado hacer una fiesta por todo lo alto, algo que puedan recordar por el resto de sus vidas, aun cuando sus caminos se hayan separado. Pero todavía es lunes y muchas cosas pueden pasar hasta que llegue ese día, toda una semana en la que cada uno de ellos deberá lidiar con sus propios demonios.
Francesca es una estudiante de intercambio que viene de Transilvania, y cuya estancia en Londres está a punto de acabar. Se siente terriblemente atraída por el novio de su mejor amiga pero sabe que no puede hacer nada al respecto, por lo que lleva sus días lo mejor que puede. Está muy cómoda en Londres y se está planteando quedarse más tiempo. No me ha caído del todo mal, pero me ha parecido un poco cortita y bastante drama queen. No sé, tiene ese aire de "yo no he roto un plato en mi vida", pero nada más lejos de la realidad.
Oliver es el único al que no puedo reprocharle nada. Me ha transmitido mucha ternura y me ha dado un poco de penita por el modo en que se deja arrastrar, pero es sin duda alguna el más decente del grupo. Tiene problemas de obesidad y está tratando de cambiar su modo de vida ya que la salud se lo pide a gritos, pues podría tener problemas de diabetes, pero al mismo tiempo tiene que lidiar con la aceptación de su propio cuerpo.
Emma es la bohemia del grupo. Fotógrafa, modernilla y lesbiana, aunque aún está tratando de asimilar esto último. Tiene un carácter de perros y es de ese tipo de personas que hace un mundo de cualquier cosa, y es extremadamente irascible. Aunque si cambiase esa actitud definitivamente habría sido una de mis favoritas.
Hugo es un español que huyó a Londres para escapar de todo lo que le estaba ocurriendo en su casa. Todavía no ha asumido la ruptura con su ex-novia y, a pesar de que es un buen chico, no me ha gustado que se quedase callado ante ciertas cosas. Creo que le falta espabilar un poco, y que no tiene mucha sangre en las venas. Aunque me ha conquistado un poquito.
Kali es una chica india tan bajita como enérgica. Sinceramente creo que es el corazón del grupo. Me ha dado la sensación de que es una de esas chicas ciertamente populares por su atractivo pero con una falta grande de autoestima. No ha llegado a convencerme del todo pero tampoco me ha caído mal. Ni bien. No sé, me daba como un poco de pena.
Warren es el último de la pandilla y también el que peor me ha caído. Es un chico engreído, chulo, prepotente, que intenta destacar por todos los medios, que va de pasota por la vida y que se cree el rey del mambo. Por mucho drama que lleve detrás, hay cosas que no son justificables. Aunque me ha quedado la sensación de que con él todavía hay algo de esperanza.
Os he hablado de los personajes en primer lugar porque la novela va totalmente de ellos, y de su fiesta. Cada "capítulo" (y lo pongo entre comillas porque no sé si se pueden considerar capítulos como tal, o separaciones, o "partes") está contado desde el punto de vista de cada uno de ellos, y desde un día distinto de la semana, hasta llegar al último día, el día de la fiesta, que está narrado por un narrador omnisciente. Como ya os he adelantado, la novela ha estado bien, y ya. Pasaba las páginas y estaba entretenida porque me mola mucho leer sobre el ambiente fiestero juvenil, pero ha sido una lectura muy confusa.
Por una parte porque la narración es extraña. No sé deciros en qué sentido, pero la forma de narrar del autor es como muy superflua: nos contaba cosas sobre los personajes pero sin llegar a transmitir nada real sobre ellos. Y, además, los párrafos están separados por espacios que a veces significan un cambio temporal, a veces no, a veces no significan nada, y a veces son cambios de escena. No hay un patrón. No sabías si lo que te estaba contando era de ahora o de hace cinco años hasta que no llevabas medio párrafo leído.
Y no puedo acabar esta reseña sin mencionar las risas. Los que me sigáis en instagram lo habréis sufrido en mis stories, y algunos habéis tenido muy mala lechecita mandándome mensajes -aunque en realidad me meaba de la risa con vosotros-, pero ha habido una cosa en la novela que no he entendido. CINCUENTA Y DOS veces, si he contado bien, aparece la frase "Y risas". A veces con sentido, a veces no, pero generalmente a final de párrafo. Me pregunto, ¿Era necesario? Alguna vez no está mal, pero de verdad que había uno de esos cada pocas páginas, y a veces más de uno en la misma. Si están fumando marihuana en el cobertizo, el párrafo acaba con "Y risas". Pero si están en el cementerio visitando la tumba del abuelo de uno de ellos, también. ¿¿¿¿???? Sin comentarios.
En definitiva, 18 es una novela que no está mal. Es juvenil, es "fresquita" -ese término que os gusta tanto usar-, tiene mucha droga, mucha fiesta y mucho drama adolescente, pero ha pasado por mis lecturas sin dejar huella. Tiene un aprobado justito. Y risas.