“Crónica de la música del Caribe urbano” es el subtítulo de este libro, todo un clásico actualizado para esta edición cuando están a punto de cumplirse 40 años de su publicación original. La salsa, esa música de los barrios latinos de Nueva York, nació en la década de 1950 en los locales donde se reunían los cubanos, los puertorriqueños o los venezolanos emigrados a Estados Unidos. Y siempre fue la voz del barrio, de los amores contrariados, de la vida precaria, de los “malandros” y los desarraigados, una forma de llevar el Caribe al escenario de la gran ciudad. “La calle está durísima”, cantaba Joe Cuba, y con esa frase condensó el espíritu de la salsa. Un son para bailar, para evadirse, para unirse a los compatriotas lejos de la tierra natal. Y aquí está su historia, la de la verdadera música popular que no es folclore, sino el sonido de la calle y del pueblo, con el vigor y la fuerza de artistas como Rubén Blades, Celia Cruz, las Estrellas de la Fania, Willie Colón, La Lupe y docenas de grandes personajes más que se analizan y celebran en este libro.
El valor documental de este libro es tremendo, me ha mostrado un catálogo amplísimo de artistas y discos que no conocía y, sobre todo, nos presenta la idea de la salsa como concepto aglutinante de la expresión musical de una época y lugar, ya que, a estas alturas, los neófitos como yo solemos entenderlo como un ritmo. Lo tengo lleno de marcas. Pero... me ha contrariado mucho -y no en pocas ocasiones- el hecho de que el autor sacrificara la vocación objetiva con la que comienza, a modo de historia, por intentar establecer, en pocas palabras, su propio gusto. Discos y artistas son desplazados en escasas líneas bajo la argumentación superficial de "mala calidad" sin haberlo siquiera definido, no dudo que fuera así en algún caso, pero ¿calidad en cuanto a qué? la falta de "agresividad" en algunas ocasiones se condena y hasta se aplica una idea dictatorial de gusto (el suyo, subjetivo) ejercida por una presupuesta élite de "melómanos" tampoco definida... artistas como Willie Colón y Roberto Roena son llamados "menos musicales" o "en él se dieron todas las deficiencias y limitaciones"..., sin embargo no se escribe un solo pentagrama en el libro o algún tipo de justificación digna de una investigación. Ciertos artistas parecen casi traidores al seguir la lógica del mercado que, no sólo es el origen de mucha de la salsa hoy venerada (¿la salsa no es, al fin y al cabo, un concepto comercial?) sino que, en el caso de los que evolucionaron hacia temas "románticos" derivarán en lo que hasta hoy superviviente "salsa erótica" a pesar de su cuestionable "calidad". Obviamente el autor no lo sabía para el momento de la publicación del libro. La rabia contra Jerry Masucci y sus socios es al menos comprensible por un autor que, ya sabemos, a veces pretende ideologizar desde el ensayo periodístico sobre música y es palpable la impotencia ante el ablandamiento de la "salsa dura" a expensas de la manipulación industrial pero, la arbitrariedad de despachar un disco porque el cantante sale en al carátula con una copa de brandy en la mano es ridículo. A veces la argumentación "musical" es más bien ideologica, a veces solo se dice que "los melómanos" no aceptaron cierto estilo. ¿Quiénes sino el autor? Se entiende que la industria vampirizó la tradición cubana de la mano de Pacheco pero llamarlo "matancerización" (por la música de Matanzas, entiéndase la Sonora Matancera) no termina de cuajar, una vez más, sin definir al menos unos elementos básicos de la misma... entiendo la idea y celebro la detección de esta tendencia o moda tradicionalista que surgió a mediados de los 70 impulsada por Pacheco (quien nunca dejó de cultivarla) pero, por algo Celia Cruz nunca estuvo de acuerdo con esta palabreja. Para concluir la estructura se va haciendo fragmentaria a medida que el libro avanza, cosa que dificulta exponencialmente la lectura. El libro tiene tantos datos valiosos vividos además por el propio autor que es una auténtica lástima que no se haya revisado entero en todos estos años. Esto dibujaría de nuevo la misma arrogancia que se siente, por ejemplo, cuando el autor manda a la basura a Richie Ray y Bobby Cruz después de haberse metido a cristianos. La primera parte es muy clara y cronológica, escrita evidemente en otro momento, mientras que hacía el final se crean espirales infinitos cada vez más pequeños que parecen pequeños artículos independientes que nos hacen volver una y otra vez a finales de los 60 o principios de los 70 en la línea temporal. Esta variación de estructura tiende a confundir. Insisto, es un libro valioso en cuanto a datos y, en muchas ocasiones también muy inspirador con respecto a los grandes monumentos de la salsa, coincido en todos, pero he tenido que ponerme a escuchar para luchar contra los prejuicios para corroborar lo que era despachado como si no tuviera valor alguno, en realidad no era tan "malo". Paradójicamente no he encontrado un libro tan exhaustivo como este y vale la pena revisarlo, confrontarlo, desmenuzarlo, hay párrafos geniales que se pierden entre tanta contrariedad... quisiera ponerle 4 estrellas por su valor, aunque mi reseña parece de 2... le pongo un incómodo 3.
Es el hilo rojo que une la travesía del son hacia los rincones últimos de la sala dura, caminando las heridas del latino en la larga noche que cubre los barrios de Corona a East Harlem. Para neófitos, melómanos, indiferentes y comulgantes. Todos somos interpelados por César Miguel Rondón, el mazo con el que derribar el amasijo de prejuicios y reservas que aún se reproducen en nuestra trastienda en torno a géneros y comunidades. De este anverso de biblia, está minado los pequeños encuentros y mi despertar en el abrazo del son cubano, el danzón, el mambo, la charanga y aquellos tantos rostros que fueron a recalar en el género unionista por excelencia (e inexistente en sus definiciones): la salsa. Del virtuosismo "más allá" (mambo y el bolero) de Noro y Humberto Morales a las nuevas vanguardias de Eddie y Charlie Palmieri; de las descargas de Cachao al abordaje social de Rubén Blades; omnipresentes Perico "Luís" Ortiz y Willie Colón pero también Beny Moré y las resurreciones de Mario Bauzá. Fania y Johnny Pacheco al pie de cada una de las casi 500 páginas.
Es muuuy interesante leer del origen de la salsa y el montonal de músicos, cantantes y orquestas que existieron entre los 60-70's. Leí sobre varios que ni sabía que existieron, descubrí muchas canciones que me gustaron y se agregaron a mi repertorio. La Fania se adueñó de la industria, la explotó y siento que no dejaba que los músicos se expresaran ni experimentaran. Aprendí de los tipos de orquestas y los instrumentos musicales.
Dios cuán latino somos, aunque tengamos dos oidos y dos pies izquierdos -como es mi caso- la salsa es parte de la identidad latina. Gracias #cesarmiguelrondon por este excelente paseo por la salsa... por la salsa cabilla, por esta descripción de lo sublime a lo terreno que todos llevamos por dentro.
Buena narrativa, faltaron notas al pie para corregir algunas imprecisiones. En general un buen libro para conocer más acerca de la música latina en Nueva York y en las principales urbes del caribe.
Buen comienzo para los no conocedores del género. Muy detallado, interesante, fluido y no tan frondoso. Mi única queja es que se habla muy poco de la salsa colombiana. Cali, a mi entender, se destaca por ser una de las capitales de la salsa a nivel mundial.
Muy bien escrito, y sirve para conocer los orígenes de la música representativa del Caribe. Contiene anécdotas interesantes, el lector se encontrará con más de una agradable sorpresa.
Excelente libro documental! Me encanta la salsa, y este libro me ha servido mucho. Tanto para entender mejor los origenes y diferencias entre los artistas principales como para descubrir nuevos.
Toda la historia y/o vida de la salsa plasmada en un libro, una belleza para los amantes de este género. Quien ama la salsa no puede dejar de leerlo...
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No es solo un libro rico en interesantes detalles y buenos analisis, es tambien una canción de salsa de principio a fin que te pasea por las pistas de baile de la mano de los mejores musicos de la historia latinoamericana...
Very hard to read, it took me a very long while. Written as an endless rant, but never the less has good information inside... if you can stand all the rest.