Ensayos y teorías sobre la vida, amor, literatura, progreso, consumismo, sociedad, los argentinos. Y la muerte.
Un hombre de letras en un barco a ninguna parte, un estudioso de los ritos fúnebres, un impostor abducido por una leyenda literaria, un adicto a las fiestas, un sufrido redactor de necrológicas, una niña muy fea dispuesta a encontrar pruebas de vida inteligente en otros planetas, un traficante de libros recién muertos, un perdedor obsesionado por 2001: odisea del espacio, una invasora de piscinas ajenas, un jerarca nazi fascinado por un escritor judío, un perseguidor de las ballenas de su pasado, un coleccionista de hoteles, un cazador de huesos sin nombre, y un tal vez feliz prisionero de una misteriosa fundación destinada a perpetuar el casi extinto arte de contar cuentos. Catorce relatos que esconden la trama secreta de una novela para armar.
Reseñ «Rodrigo Fresán es una referencia imprescindible a la hora de hablar de la nueva narrativa hispanoamericana.» J.A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia
«Como Borges y Cortázar, Fresán habla y escribe acerca de de sus obsesiones y de su existencia, desdobándose siempre en autor y actor que invoca a Proust, pero a un Proust estallando con la furia jubilosa de Céline.» Nelly Kaprièlian, Les Inrockuptibles
«Fresán aporta algo más que el gesto reiterativo de una supuesta nueva tendencia - una literatura de reemplazo a la hora del post-boom- arriesgándose con historias y lenguajes y estructuras envolventes.» Javier Edwards R., El Mercurio
«Fresán es el más talentoso de los narradores sureños de la ultima migración.» Julio Ortega, El Universal
«Fresán es un escritor a secas dispuesto a crear en los lectores necesidades que sólo pueden satisfacer sus propias invenciones.» Luis Charroni, Página 12
«Una obra que vuela a convertirse en un clásico de la posmodernidad.» David Dorantes, Público
Rodrigo Fresán nació en Buenos Aires en 1963 y vive en Barcelona desde 1999. Es autor de los libros Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra, Jardines de Kensington, El fondo del cielo y La parte inventada.
Las cinco estrellas de este libro es por las veces que me pareció una maravilla y por las veces que me resultó insoportable y lo quise dejar. La velocidad de las cosas, como otros de Fresán, es un libro de cuentos con interconexiones e ideas transversales tan fuertes que hacen que pueda ser leído como una novela. Eso, de por sí, ya es admirable, porque no se trata de una antología, sino de libro de cuentos con una coherencia temática y formal alucinante. El tema del libro es la muerte, y lo presenta de una manera tan original y alternativa, que a uno le dan ganas de ir al Extranjero, ejercer el Tzim Tsum o visitar Canciones Tristes donde sea que Fresán la ubique. Sin embargo, y como en todos los libros del autor, otro de los grandes temas trasversales a su obra es el tema de la escritura y la lectura. De hecho el título del libro, La velocidad de las cosas (inspirado en una canción de Robyn Hitchcock), hace referencia a la aceleración que sufre una vida al momento de de convertirse en una historia. Y el ejemplo más paradigmático es el último relato, Apuntes para la teoría del escritor que es una sinergia de ficción y realidad, del narrador-Fresán y el narrador-personaje, de La velocidad de las cosas-libro y La velocidad de las cosas-obra dentro de la obra.
En cuanto a la narrativa, los relatos no responden a la lógica clásica, sino que cada argumento comienza en una dirección que luego es bombardeada por microideas que llevan la historia en otras direcciones, miles de ellas. Como dice el autor: lo más parecido a jugar al ping pong bajo la lluvia. Las largas y constantes digresiones (hay un relato de cien páginas de esto) y la verborragia de Fresán hicieron que en algunos momentos quisiera saltarme algunos párrafos, pero justo a tiempo aparecía otra buena historia o una gran frase que me volvían a atrapar. Porque vamos a reconocerlo, Fresán es un gran escritor y todo lo que hace lo hace con plena conciencia.
El libro tiene numerosos leit motivs y personajes que se van repitiendo a lo largo de los relatos (y en toda su obra): la chica que cae en las piscinas, Canciones Tristes, La mer, “El Extranjero”, la nieve, el Tzim Tzum, la velocidad de las cosas (en este libro), las Variaciones Goldberg, los Esperanto, la Fundación, Lucas Chevieux (en su obra).
Mis relatos favoritos fueron: “Pruebas irrefutables de vida inteligente en otro planeta” y “Apuntes para la teoría de un cuento”. Mi agradecimiento a Fresán por las cosas escritas y por la velocidad de todas estas páginas.
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A continuación, un trabajo medio “nerdie” que hago con los libros, de reunir temas, estilos, y otras cositas interesantes.
*La velocidad de las cosas: esa fuerza que rige la vida y la literatura. La fuerza que anula la distancia entre una historia y una vida o una vida y una historia. El tiempo exacto que le lleva a una vida convertirse en historia y a una persona mutar en personaje. Seguirla y seguirlo en su viaje. Ponerla y ponerlo por escrito. De manera inversa es la velocidad en que un personaje se transforma en una vida. También es la velocidad de Dios al desaparecer luego de crear y el espacio que deja para nuestras creaciones.
*Las múltiples narraciones sobre la muerte y la finitud: Lo hace a través de los ritos, de la ausencia, del rastro, de la posibilidad de la muerte propia, de la de los cercanos, del olvido como la muerte, etc.
*Canciones tristes: es un lugar en movimiento. Es muchos lugares en diferentes cuentos. Es un pueblo en la Patagonia, es el lugar donde está la Fundación en Iowa, es su variante mejicana Rancheras Melancólicas y sajona Sad Songs. Es un lugar que tiene playa, río, mar, bosque, trigales, aeropuerto, Sagrado Hotel de Todos los Santos en la Tierra, piscinas, dependiendo donde aparezca. “Canciones Tristes está en todas las partes del mundo y todas las partes del mundo están en Canciones Tristes.”
*El lado de afuera: es la posibilidad de ubicarse como lector de la propia vida o de la de los otros para poder narrarla o leerla. Otras veces es la experiencia de sentirse un poco fuera del mundo. También “El Extranjero”, una especie de más allá.
* La memoria o la ausencia de ella como la posibilidad de escribir. El no recordar como una bendición para crear historia o para malinterpretarla. El olvido para existir. Para un escritor, el olvido y la capacidad de olvidar es algo imprescindible. “La literatura —el ejercicio de la ficción tanto en su escritura como lectura— es inseparable de ese otro ejercicio consistente en hacer memoria. Sí, la memoria se hace.”
*El Tzim Tzum es el sonido que Dios hace, luego de crear, al desaparecer. "La velocidad con la que Dios desaparece —la estela cósmica de su ausencia, esa vibración en el aire de un estallido que tuvo lugar hace millones de años, el Big-Bang de su aliento divino— determina la posterior velocidad de las cosas que él nos ha dejado, las cosas que nos contarán cuentos, los cuentos que se nos ocurrirán a nosotros sin ninguna ayuda de su parte".
*La Fundación: es un organismo que concentra los libros y los escritores que quedaron luego de que empezaran a morir por una misteriosa enfermedad. Primero murieron ellos y luego los lectores por temor al contagio, dejaron de leer. Así desaparecieron los libros. Por eso la Fundación rescata "libros muertos" y busca formar escritores que vuelvan a separar la ficción de la no ficción en el mundo.
*El fin del mundo/apocalipsis, como esa esfumación de los límites entre la ficción y la no ficción, la muerte de los escritores, los finales parecidos a principios, la posibilidad de que Dios cree un nuevo cuento y que no sabremos si estaremos ahí para leerlo. La nieve preanuncia el fin del mundo. El fin del mundo es el comienzo de un buen libro. De la misma manera que un epílogo es una forma de prólogo.
*Que es escribir y que es leer. Se piensa sobre la escritura mientras se escribe. Escribir es equivocarse. Conocer a alguien, equivocarse en interpretarlo y ponerlo por escrito en un personaje, equivocándose también. "Nadie puede decir con exactitud por qué, cómo o cuándo fue el instante preciso en que decidió ser escritor pero una cosa es segura: tenía un libro en las manos cuando eso ocurrió."
* El lector: "Están aquellos que al final de un cuento suspiran ¿Por qué no se me habrá ocurrido a mí? y están los que optan por sonreír ¡Qué suerte que se le ocurrió a alguien! Eso es todo, todos somos" "Verán: un lector poco entrenado es, cuando menos, una persona prejuiciosa, un turista que siempre pregunta si el agua corriente es potable o si los taxistas de aquí o de allá son honestos. Alguien que en su inexperiencia sólo espera que los trajes de la ficción se ajusten lo mejor posible a las medidas de su cuerpo real. Los lectores consecuentes, por lo contrario, prefieren comparar lo que están leyendo con lo que han leído, con una forma alternativa y válida de la realidad en la que el libro —no es casual que, en su aspecto formal, se mueva con el mismo bien aceitado mecanismo— es siempre una puerta." "Una de esas personas que, cuando van a un concierto, necesitan sentarse en una butaca que les permita observar bien las manos del pianista para asegurarse que no están siendo estafadas. Hombres y mujeres que luego de un truco de magia se preocupan más por averiguar cómo lo habrá hecho el mago que en disfrutar la ilusión."
*Narrativa: “No hay pensamiento más absurdo y soberbio que el convencimiento de que una historia concluye cuando se la ha terminado de contar.” “Del mismo modo en que la música de las esferas no es esférica entonces los cuentos ya no tienen por qué rendirse a una estructura casi prusiana a la hora de contar algo.”
*La novela y el cuento: “Uno de mis escritores favoritos de este planeta —Philip Kindred Dick— aseguraba que «la novela trata sobre el asesino mientras que el cuento trata sobre el asesinato». Ingenioso pero discutible y —a la hora de hacer jugar a mi favor, o a favor de estas páginas, el comentario de Dick— yo agregaré entonces que la novela trata sobre el laboratorio mientras que el cuento trata sobre el experimento.” En la lucha de las novelas contra los cuentos, perdieron los cuentos. "Además, claro, es mucho más común el acto de volver a leer un cuento que el de volver a leer una novela." “Hubo un momento de mi vida en que me propuse leer el mismo cuento, todos los días, durante un año. Así lo hice y —dato curioso— no lo recuerdo del todo bien mientras que recuerdo a la perfección novelas a las que nunca he vuelto ni pienso volver.” “...en su lecho de muerte, en ese sitio donde hay el tiempo justo para que te cuenten un cuento, donde ya no queda tiempo para que te cuenten una novela.” “El cuento es el género del hombre nómade mientras que la novela es el género del hombre sedentario.” “Si la novela equivale a un corredor de fondo y el cuento es alguien en busca de romper el récord de los cien metros planos, bueno, lo siento, a mí siempre me gustaron los relatos maratonistas: novelas comprimidas hasta su mínima expresión pero sin por eso perdiendo nada de su energía y valor nutritivo de sus picos y lomas. Cuentos Zimzum. Pelotas de ping-pong bajo la lluvia. Estallidos en el desierto. Extraterrestres fanáticos de Hank Williams. Ya saben…”
*El cuento fresaniano: no debe limitarse a una estructura prusiana, puede tener gran cantidad de títulos y temas. “Historias”, como dice Balthazar Mantra en The Speed of Things. “Están advertidos entonces: mientras que la mayoría de los cuentos se ocupan del cartucho de dinamita marca ACME o del Coyote después de la explosión, este cuento —este cuento más detonado que escrito— prefiere narrar el momento exacto del estallido, el ruido que te deja sordo, los pedazos suspendidos en el aire, el fuego y el humo que te hace cerrar los ojos, que te obliga a adivinarlo todo mientras te preguntas una y otra vez, como el Coyote al que se le ha vuelto a escapar el Correcaminos, ¿qué pasó?, ¿qué pasó?, ¿qué pasó?, ¿qué está pasando?” “Cuando ya no hay nada por hacer, pienso que los cuentos —este intento fracturado de cuento, este cuento hecho de pedazos de varios cuentos— son el mejor y más rápido modo de explicarnos algo verdadero mediante el artilugio de una ficción.” “Pero hay algo innegable: si es cierto que en la hora de nuestra muerte toda nuestra vida pasa en cuestión de segundos frente a nuestros ojos agónicos, entonces lo que ocurre es que, al final, toda novela se convierte en cuento corto, en ficción súbita, en producto editado a su mínima expresión, en una hoja de papel arrugada.”
*Aparecen referencias al libro "Historia Argentina". Chivas Goncalvez, La Roca Argentina, Lucas Chevieux, la Fundación en Sad Songs.
*En varios relatos aparecen personajes desaparecidos en la dictadura (padres en Última visita y en Monólogo para hijo, Esperanto y La montaña en Monólogo) "Si alguien de entre cincuenta y setenta años no deja de hablar bien de los sixties o los seventies, bueno, esa persona oculta algo. Algo habrá hecho."
*Las Parejas-padres: Los padres y madres cuando aparecen en pareja suelen tener un vínculo muy especial de complicidad y ser desinteresados de los hijos (que son los narradores). Son fiesteros, o activistas, y por lo general mueren accidentalmente. El hijo mira la pareja desde el lado de afuera. (Ej. Pruebas irrefutables..., Postales..., Última visita..., Monólogo para un hijo de puta...).
*Las Parejas-narrador: Sin embargo las parejas que tienen o tuvieron los narradores suelen ser relaciones que se echaron a perder, por culpa de una excentricidad, descuido o abandono de parte de este (Ej. el que abandona a su familia para ser un extra en la película 2001).
*“La mer” canción francesa de Charles Trenet, que aparece en varios relatos.
*Narradores: son personajes varones, en su mayoría perdedores o mediocres y de los que no se mencionan sus nombres. Son muy reflexivos, tienen cierta tónica de ensayo. Los cuentos transcurren sobre todo en sus cabezas.
*Aparecen intuitivamente los mecanismos de la escritura: inventar, soñar, recordar, que luego van a ser los títulos de la trilogía de Fresán, "La parte inventada", "La parte soñada" y "La parte recordada".
La literatura es una serendipia, una epifanía, una interminable nota necrológica. La literatura es lo que nos permite mirarnos mirar, sentirnos sentir, muriendo morir. La literatura es como una fiesta aburrida, donde al entrar al guardarropas se encuentra una niña escondida tras una máscara de Tortuga Ninja.
Esta obra es una literatura fantasma, a medias entre lo vivo y lo muerto, que ocupa otros cuerpos para darse a conocer. Una literatura que viene de El Extranjero, del Extrañero, del Más Allá, de otro planeta, de Canciones Tristes. Que es una sombra de la realidad: la refleja, pero de forma más oscura, misteriosa e interesante.
En este ¿volumen de cuentos? aparecen muchas de las obsesiones, personajes y lugares de sus otros libros: el aprendiz de brujo, Federico Esperanto, Balthazar Mantra, los Jardines de Kensington (p. 490), el Hotel de Vidas de Santos (p. 490), etc.
La intensidad de la ficción recorre como un relámpago las páginas de este texto, como un Tzim Tzum, como el choque de un auto, la explosión de un supermercado, la caída de un avión o el sonido de una chica al caer a una piscina anoche, todas manifestaciones de lo que se siente al descubrir la velocidad de las cosas.
Complejamente hermoso. El extraterrestre del libro es él. Necesito tomar un café con Fresán para decírselo y, si se puede, hablar con él sobre la muerte. "Pocos temas más interesantes y felices, nada mejor a la hora de conocer rápido a alguien que uno necesita conocer rápido –porque no hay tiempo, porque mañana nunca se sabe– que conversar sobre la muerte y los muertos."
No sé qué lei, pero sé que me encantó. Es el libro que busco hace años y no encontraba.
Fue un poco como ver Mullholand Drive: entretenido, hermoso y muy confuso.
No sé qué lei pero siento que voy a volver a leer para saber si puedo darle forma a lo que sentí o si este libro sólo está hecho para mi disfrute silencioso y abstracto.
En uno de los relatos, Fresán escribe que los cuentos ya no tienen que rendirse a una estructura casi prusiana a la hora de contar algo. Creo que da una idea de cómo concibe el relato corto. Se ajuste más o menos a nuestros gustos, tiene labia este Fresán, la suya es una escritura de calidad.
Fresan tiene esa cosa rara de que escribe muy bien pero por momentos me fascina y por momentos me mata de embole. Estos cuentos son bastante bajon ya que en ultima instancia todos hablan de la muerte, pero algunos tienen un toquecito de humor que los hace mas llevaderos.
Otra cosa interesante del libro, es que los relatos estan interconectados, hay personajes y situaciones que se van repitiendo a lo largo de los relatos como pequeños guiños al lector, y algo que era periferico en un cuento es central en otro. Eso me gusto mucho, salvando las distancias, me recordo a la trilogia de Nueva York de Paul Auster.
Mis favoritos: el de la muerte de las fiestas, el de etiqueta funeraria, el relato sobre Kubrick y el paìs de los hoteles.
(Perdon por la falta de acentos pero se tildò mi teclado y no tengo ganas de reconfigurarlo o chequear los numeros ASCII)
Me deja un poco sin palabras este libro. Primero y principal destacar el excesivo tiempo que me costo terminarlo, culpa mia en parte, y del libro. A mediados del texto pense en dejarlo, que no habia caso. Todo el tiempo en que pense en lo tedioso de Fresán, en lo lento, en lo sin razon aparente de momento pasa a ser una de sus trampas y temina sorprendiendonos diciendo: ''es solo un juego muchachos'' Y cuando realmente se propone hacernos ver que realmente todo es un truco, sale el mejor Fresán, que las cosas son asi porque asi toco que sean... ahi empieza a sentirse el efecto... la velocidad de las cosas...
Maravilloso. El segundo relato, Pruebas irrefutables de vida inteligente en otros planetas, es, quizá, uno de mis tres relatos favoritos de todos los tiempos.
Me zambullí en el mundo sin saber que me iba a encontrar frente a 600 páginas que conforman el libro que es lo que dura la aventura donde todo llega a ser confuso y uno no sabe dónde está parado ni que puede llegar a pasar en la siguiente historia o en la misma historia que estás leyendo, porque sí, SE VA DE TEMA. Historias que casualmente están interconectadas una con otra por una suerte de puntos en común que permiten que todo sea familia.
La velocidad de las cosas es locura, es encontrarse en una fiesta en donde pasan muchas cosas al mismo tiempo, es un libro moderno, es una mezcolanza de situaciones y sensaciones donde algo te va dejando. Es un menjunje de pensamientos muchas veces que requieren el acto de pensar que está leyendo uno mientras lee.
Es tedioso de leer al principio, pero luego se vuelve divertido, hay cuentos que son novelitas propias en sí, pero bueno, es un libro para valientes y que no muchos entenderán. Por ser mi primer libro de Fresán me encantó, recomiendo si sos loco como yo, si sos piantado.
"Dominar la velocidad de las cosas, entonces, es la más ambigua y paradójica de las bendiciones; porque, de improvisto, todo parece ser digno de ser manipulado y puesto por escrito."
Rubik's Cube littéraire ou Les mouvements immobiles de l'écriture
"Ce que nous finissons avec le temps par appeler mémoire est le moteur de toute manifestation plus ou moins artistique, le son que produisent les miroirs lorsqu’ils bavardent entre eux. Compter sur sa propension à l’oubli, acceptée et par moments bien considérée, équivaut à renoncer à toutes ses possibilités de se développer en tant qu’artiste."
Recueil fractal, roman et essai débordant des pages, autobiographie fictive, pierre de rosette, livre de sable. Au sein duquel valse un paradoxe. L’œuvre revêt cette impression de chute vertigineuse où les choses vont très vite jusqu’à en devenir floues, indistinctes, perdues dans un maelström irréel et logique, et à cela s’allie cette sensation de ralenti. De lenteur, parfois de temps suspendu. La Vitesse des choses est un océan régi par de capricieuses et étranges marées... Il y a des éclairs de brillance qui peuvent terrasser le lecteur, et des déserts d'ennui qui peut l'éprouver.
Il y a plusieurs voix. Mais ce sentiment qu’il n’y en a qu’une seul. L’auteur, le personnage, le lecteur semblent se fondre les uns dans les autres pour déceler le mystère d’une mémoire, ou se rappeler du futur. Il y a toujours une recherche, une quête dans ces fragments où les termes "commencement", "milieu" et "fin" n’ont guère de sens. Ce sont des poupées gigognes emmêlées les unes dans les autres où dans une petite peut se cacher une plus grande. La Vitesse des choses est une oeuvre architecturale sur l'écriture qui semble sans cesse en construction, tant que l’artiste sera en contact avec le temps et l’espace, ou disons, les temps et les espaces. Tout est une question d’agencement. Et d’autres fragments sans début ni fin seront à venir. En souhaitant que ces prochains échos chasseront l'ennui tout en sachant être plus courts et efficaces, car lorsque Fresàn s'étale, on s'ensile dans son sable. Et le sable, ça n'est pas toujours agréable.
"Je lui dis que dans certaines occasions – comme celle-là -, on est conscient de vivre quelque chose d’important au moment même où cela se produit. Parfois – comme maintenant -, ces grands moment ne deviennent clairs et compréhensibles que lorsqu’on les contemple depuis les quais du futur, accompagné de la personne appropriée. La nature d’un voyage et ce qu’on en retient devient au bout du compte ce qu’on choisit de se rappeler d’une vie, cette petite partie éphémère d’une vie qui finit par être si semblable à l’immortalité."
"Oui, le début d'un livre peut aussi être la fin du monde."
No tengo mejor manera de recomendar libros que leyendo fragmentos a manera de abre bocas. No me arriesgo aún a la reseña por mi falta de experiencia, pero mientras avance en esto quizás lo haga en algún momento. Mientras les dejo este fragmento, parte del "capítulo" llamado: "Pequeño Manual de etiqueta fumeraria" parte cuarta de este libro de 601 páginas. La palabra capítulo aparece entre comillas, porque aún no estoy seguro de si este libro es una novela armada en historias que se cruzan, o es una serie de cuentos que comparten universos y personajes. Ustedes que también la habrán leído o la leerán, sabrán aclarar mi dudo.
FRAGMENTO
"Y de lo que estás por leer depende, en realidad, mi continuidad en el mundo de los vivos. No tengo grandes aspiraciones, y soy perfectamente consciente de que mi sombra llegará a gozar de algún poder residual en tu lado del mundo lo hará a partir del tenue material con que se visten los sueños o —en el mejor de los casos, después de que hayas leído esta carta— gracias a esa impredecible actividad centrífuga donde se secan las más íntimas leyendas después de haber sido lavadas y antes de ser puestas a airearse al sol de una tarde dorada de julio. Mis aspiraciones son humildes pero no por eso sencillas de llevar a cabo. ante la imposibIlidad de ser un buen recuerdo en tu persona, me conformaré con ser una buena historia. Arrojo una moneda al aire (cara: sueño; ceca: leyenda) y sale ceca y más vale que no pierda más tiempo y que despierte tu interés ahora mismo".
Palabras entrecomillas clave: "Novela", "Metaliteratura" "Reedición-de-autor" "Fantasmas"... y así podemos seguir ad infinitum. Debo reconocer una debilidad por los textos del argentino. Leí primero 'Esperanto' (en uno de los 'hallazgos' de la librería de saldos que remató Librerías Castillo, por 9 pesos) y me gustó su estilo y su acercamiento lúdico a la Historia (con mayúscula).
Esta nueva re-reecidión de 'La velocidad..." agrega relatos y ahondo un poco más en la verborrea que en ocasiones rebasa a Fresán. Lector atento de literatura anglosajona, aprendiz siniestro de la tradición literaria argentina y consumidor voraz de la televisión y el cine: sus textos traslucen a un autor que no puede hacer más que "comerse" el mundo conocido. Intenta devorarlo cuando lee e intenta sacierse cuando escribe. Historias de una anécdota disparatada, de mundos y submundos posibles, hallazgos de criaturas inimaginables, no deja títere sin cabeza.
Debo admitir que cierto pesismismo de Fresán subyacente en el texto, o tal vez cierto hastío posmodernista me choca bastante, pero hay que reconocer su desmedida imaginación. Un cuento con fantasmas, una visión del más allá, supermodelos, la niña más fea del mundo y extraterrestres es algo que no veía hace mucho tiempo en una literatura cada vez más urbana, en el sentido de ser cada vez más cómoda - Luego qué es la ciudad, sino la realización permanente de la necesidad humana de comodidad, conformismo e inconciencia-.
Una prosa recomendada para los que gustan de las fórmulas literarias ingeniosas y límpias, a la manera norteamericana, y aunque puede llegar a tener un ritmo repetitivo, tiene frases absolutamente brillantes, que hay que leer más de una vez.
Muy buen libro. La imaginación de Fresán pareciera no tener límite, y el estilo está siempre muy bien cuidado. Escribe muy, muy bien.
Le hubiese puesto 5 estrellas si por momentos no tuviese esos aires reventados en los que larga frases sobre "la Argentina" y "los argentinos", que me recuerdan, inevitablemente, a ese tipo de comentarios tan aburridos y tan comunes por estas tierras: esas máximas sobre nosotros que concluyen en un "Y bueno...por algo estamos como estamos".
Imprescindible...El punto exacto donde Vonnegut, Bolanho y Borges intersecan...Un auténtico homenaje al relato corto como mística y a la literatura en general...Recomendable 100 %