Luis Alberto de Cuenca es un hombre de los que ya no existen. Es un sabio, un erudito. Por eso es filólogo clásico, traductor, ensayista, Profesor de Investigación del CSIC... Pero todo eso no importa cuando muta en poeta, porque se desnuda, nos confiesa secretos, inquietudes, nos cuenta su pasado. Luis Alberto es un poeta con una sensibilidad sublime y, a la vez, todos sus poemas son inteligibles. Son de una humildad y bonhomía abrumadoras. Pero es que, además, L. A. es un frikazo, así lo demuestra la fotografía del interior, como también los poemas de Star Wars o las sagas nórdicas, o sus tebeos...
No puedo decir mucho más que no haya dicho Lara Cantizani en el prólogo; pero sí puedo decir que, para mí, Luis Alberto es un poeta del tiempo, de la nostalgia, del amor, pero también de la derrota.
«¿Viene usted solo?». «Sí, me divorcié
de mi esposa hace tiempo».
Dijo la camarera: «Lo siento». Respondí:
«Yo también lo sentí. Pero ella no».
Y me bebí el café de un solo trago.
O:
tan distante y tan próxima a la vez
como la juventud, como la infancia
Y estas metáforas del poema Paisaje con figura rasurada:
flor sin equipaje,
luna sin ramas, sol claro y desnudo
O:
Tu cuerpo, princesa, es un oasis
en el desierto helado de tu silencio
Mis poemas favoritos han sido: Soneto del amor de oscuro, El imbécil, El olvido, Epigrama, El desayuno, Insomnio, Sobre una oda de Horacio, En el supermercado, Pienso en ti, No está muerta, Political Incorrectness, Paisaje con figura rasurada, Cuanto sé de mí, Cuesta creerlo, Su marido, Su cuerpo.
Luis Alberto es uno de los mejores poetas españoles vivos que existen. Tan excelente en poesía como en trato personal.