«Es un privilegio dejarse guiar por un cicerone con una mirada tan mágica como la de Jesús Callejo y adentrarse a su lado en arcanos de la Historia que, de otro modo, serían mudos o incluso hostiles». Javier Sierra Esta obra viene a descubrir y demostrar que muchas culturas y civilizaciones de la humanidad tenían grandes conocimientos científicos sobre ámbitos tan diversos como la ingeniería, geografía o astronomía, y sobre todo, una concepción sagrada de la vida que les hacía pensar y crear en función de las apetencias de sus dioses. Jesús Callejo nos introduce de manera cautivadora en los grandes misterios que los descubrimientos arqueológicos entrañan en todos los rincones del mundo y que a día de hoy siguen planteando muchos interrogantes. Un libro para disfrutar, aprender y observar nuestro mundo desde otra perspectiva.
En una lectura muy amena, Jesús Callejo repasa los descubrimientos arqueológicos que aún no se entienden bien, o aparentan estar fuera de lugar, o simplemente son historias apasionantes. La calculadora de antikythera, las vasijas de vidrio plomado de la Hispania prerromana, las lentes de cuarzo y prótesis en Egipto, las esferas en costa Rica, el mapa de la Antártida del siglo quince, la expedición ptolemaica a Oceanía... Se detiene en todos aquellos casos en que las culturas antiguas parecen haber sido más avanzadas de lo que se cree según la ortodoxia arqueológica. Datación errónea o eran más avanzadas esas culturas de lo que comúnmente se cree? Muy recomendable!
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Jesús Callejo vuelve a demostrar que no es solo un excelente comunicador, sino un gran contador de historias. Me lo he pasado en grande leyendo cada capítulo, mientras pensaba que una vida no es suficiente para visitar tanta maravilla. Maldita sea.
Soy imparcial con este autor. Me encanta su personalidad, sus programas de radio, sus conferencias y sus aficiones (aunque supongo que no las conozco todas). No es un libro de misterios al estilo Von Daniken o JJ Benitez. Es una recopilación de lugares, objetos y arquitecturas que, por una u otra razón, son o fueron especiales en su momento e incluso ahora. Buena lectura para ir poco a poco, apuntando algunas y disfrutando de la forma de narrar (y de hablar) del autor, con su distintivo sentido del humor.
"El que viaja con consciencia sabe a lo que va y para qué va. Tiene ansias de conocimiento, quiere saber más del lugar que visita, empaparse de la belleza de su paisaje, de su historia, leyenda y misterio. Y si llega la oportunidad, tocar las piedras, abrazar un árbol, compartir experiencias con sus compañeros de viaje, saborear el plato típico de la zona, ensimismarse con un capitel románico o zigzagear entre las piedras de un cromlech. Al viajero le gusta disfrutar del momento, le gustar "estar" y "mirar", si, mirar, observar, extasiarse y hasta meditar si fuere menester. Un turista se puede cruzar con un viajero y ni siquiera se verán. Buscan cosas distintas: el turista la última foto y el viajero el último instante".