"El hombre que pudo reinar y otros cuentos" reúne cuatro de las mejores historias de Rudyard Kipling pertenecientes a diferentes etapas de su vida creativa: «El hombre que pudo reinar» (1888), obra maestra del relato de aventuras –publicada originalmente en el volumen The Phantom Rickshaw– que dio pie a otra obra maestra, en este caso cinematográfica, con la película de igual título del director norteamericano John Huston; «La historia más bella del mundo» (1891), perteneciente a Many Inventions; «Ellos» (1904), extraída de Traffics and Discoveries; y «El toro que pensaba» (1924), de su última etapa, aparecida en Debts and Credits.
Joseph Rudyard Kipling was a journalist, short-story writer, poet, and novelist.
Kipling's works of fiction include The Jungle Book (1894), Kim (1901), and many short stories, including The Man Who Would Be King (1888). His poems include Mandalay (1890), Gunga Din (1890), The Gods of the Copybook Headings (1919), The White Man's Burden (1899), and If— (1910). He is regarded as a major innovator in the art of the short story; his children's books are classics of children's literature; and one critic described his work as exhibiting "a versatile and luminous narrative gift".
Kipling was one of the most popular writers in the United Kingdom, in both prose and verse, in the late 19th and early 20th centuries. Henry James said: "Kipling strikes me personally as the most complete man of genius (as distinct from fine intelligence) that I have ever known." In 1907, at the age of 41, he was awarded the Nobel Prize in Literature, making him the first English-language writer to receive the prize, and its youngest recipient to date. He was also sounded out for the British Poet Laureateship and on several occasions for a knighthood, both of which he declined.
Awarded the Nobel Prize in Literature in 1907 "in consideration of the power of observation, originality of imagination, virility of ideas and remarkable talent for narration which characterize the creations of this world-famous author."
Kipling kept writing until the early 1930s, but at a slower pace and with much less success than before. On the night of 12 January 1936, Kipling suffered a haemorrhage in his small intestine. He underwent surgery, but died less than a week later on 18 January 1936 at the age of 70 of a perforated duodenal ulcer. Kipling's death had in fact previously been incorrectly announced in a magazine, to which he wrote, "I've just read that I am dead. Don't forget to delete me from your list of subscribers."
¿Sería un delito confesar que he disfrutado más de la película que el cuento original? Puede que este comentario decepcione a muchos puristas letraheridos, pero llega un momento en que tenemos que madurar y aceptar que determinadas "verdades" no son más que imposturas esnobs de un grupúsculo intelectualoide que nos hemos tragado por miedo a ser tachados de garrulos. Chicos, no pasa nada, hay adaptaciones cinematográficas mejores que la obra original, como dije ya en mi reseña de Los Restos del Día: que nunca os tiemble el pulso al decirlo. Y si tú eres de los que piensas que esto son bravatas de un gañan esclavo de su sensibilidad provinciana me gustaría invitarle, educadamente, a adentrarte en esta obrita. Bueno, si no eres de los que desdeña la obra de Kipling tachándola de infantil o imperialista, que también puede ser.
En fin, al turrón. La historia es bien sencilla: el narrador, el propio autor, nos cuenta cómo conoció a los dos protagonistas, dos calaveras sin oficio ni beneficio con una convicción: convertirse en los reyes del Kafiristán. Nada menos. Por desgracia, ni todo el ingenio ni toda la potra del mundo les salva del trágico aunque previsible desenlace.
El cuento, en pocas palabras, es fantástico. Lo que a priori amenaza ser una historia de aventuras victoriana más, clásica, a lo Rider Haggard, se transforma, gracias a la maliciosa ironía del autor, en una triste farsa, una crítica al chovinismo inglés y su atávico complejo de conquistador tocado por la providencia, crítica que se hace extensiva a la propia naturaleza humana, pues nada hay más humano y más natural que desprendernos de nuestros más nobles principios una vez logrados nuestros objetivos.
La forma en que Kipling caricaturiza a sus protagonistas, a los que sólo les falta cascabeles en el salacot para ser bufones genuinos, desnuda a la historia de la poca épica que pudiera quedarle. Porque Dravot y Carnehan son dos capullos integrales, Quijotes sin el aval de la demencia o el ideal, heroicos por pura chiripa, tan arrogantes que, en el momento en que exponen su ridículo plan de acción y los votos que les darán la victoria al anonadado narrador, sabemos que van a fracasar y cómo. Pero es mejor leer la historia, o ver la fantástica adaptación cinematográfica, que destripar lo que queda de trama, que no es más que el desarrollo de lo escrito anteriormente; como he dicho al principio, la historia es muy sencilla. Y muy humana.
Hay un único problema con el cuento, pero es éste, a mi parecer, un problema bastante gordo que desluce enormemente el resultado final. Todo lo que es el mojo de la historia, es decir, la quijotesca empresa, es relatada a posteriori por un derrotado y quebrantado Carnehan. No nos vemos inmersos en esa gran aventura, sólo somos, al igual que el narrador, testigos, fascinados y sorprendidos, porque la historia es fascinante, pero testigos al fin y al cabo. El principio de "muestra no cuentes" tiene aquí más que nunca una importancia capital, a mi entender. Optar por este tipo de narración es válido en muchas historias, sobre todo en aquellas con un narrador poco fiable, cuando no embustero, y es tarea del lector discernir cuánto hay de cierto y cuánto de patraña. Pero no siento que aquí hiciera falta, y es por eso que veo a la cinta de John Husten superior, porque en ésta sí presenciamos toda la aventura pese a no dejar de ser una narración de Carnehan: he ahí que los recursos cinematográficos se imponen por encima de los exclusivamente literarios, al menos en este caso concreto. Pero esto es gritar a las nubes pues, a fin de cuentas relato y película son fantásticas. Cualquiera de las dos va satisfacer al lector o espectador por igual.
Esta edición de Valdemar contiene, ademas, tres cuentos más y un prologo de Henry James. El prologo, y esto lo digo con la mano en el pecho, podéis saltároslo y decir que se lo ha comido el perro: si el estadounidense ya es chapas como escritor como prologuista es llanamente insoportable. James me cuesta, lo reconozco. Del resto de cuentos me gustaría destacar La historia mas bella del mundo, un simpático relato en que disfrutamos con la frustración de un escritor, seguramente también Kipling, al descubrir a un atolondrado joven que recuerda sus vidas pasadas inconscientemente. No vais a encontrar un cuento en que se llame a un personaje más veces, y más sofisticadamente: desternillante. El resto, la verdad, son el motivo por el que este libro no tiene las cincos estrellas. Terminé este libro hará unas dos semanas y media. Bien: no recuerdo de que van, no me acuerdo. Así de simple.
En resumen, una muy buena colección de relatos, y aunque no lo fuera, sólo por incluir entre sus tapas estas dos joyas ya merece un lugar en cualquier biblioteca que se precie.
Los dos primeros relatos, El hombre que pudo reinar y la Historia más bella del mundo, me han encantado y sumergido en el ambiente de una forma que solo Kipling puede hacer, creo que uno de los fuertes de este autor era recrear escenarios de maravilla, con todo lujo de detalles pero con brevedad. Aunque la película que se basa en la primera historia consigue darle una profundidad mayor y siempre la tendré en mi corazoncito.
Las dos últimas historias bastante olvidables, lo cierto es que no las recomendaría.
Se trata de un texto corto, de unas 50 páginas de extensión, sobre cómo dos perdedores, Daniel Dravot y Peachy Carnehan, se aventuran en el interior de Afganistán con la intención de someter a varias tribus locales y convertirse en los reyes de una región conocida como Kafiristán.
Éste es quizás, junto con El Libro de la Selva, uno de los relatos más conocidos de Rudyard Kipling. Al igual que su novela Kin, abundan en el relato descripciones sobre la India bajo dominio británico, su idiosincrasia y sus gentes.
Leer este cuento es ciertamente volver la vista atrás sobre un tiempo y un lugar que ya no existen: la época de los aventureros y buscadores de fortuna, que se adentraban en territorio desconocido de África o Asia Central tratando de encontrar una gloria emancipatoria, que los elevase por encima de sus vidas mundanas y corrientes. Dicen que este relato se inspira en dos de esos aventureros: los americanos Joshiah Harlan y Alexander Gardner. Fue ésta también la época de "El Gran Juego", el pulso de poder entre Rusia y Reino Unido por el control del vasto territorio que se extiende desde el Tíbet a Uzbekistán. Todos estos elementos constituyen el contexto en el que se desarrolla este relato. Si bien, su mensaje es en sí mismo atemporal.
Ésta es la historia de la ambición de dos hombres, uno cauto y otro más arrojadizo, que empujados por el coraje inicialmente, pero ciegos por la ambición y el poder después, acaban perdiéndolo todo. Incluso la vida y la cordura. Lectura recomendada, sobre todo para los amantes de la literatura británica colonial.
Sinceramente no me ha gustado. Tenía grandes expectativas tratándose del primer Rudyard Kipling que leía. El relato lejos de ser exótico es en ciertos momentos rocambolesco, inverosímil: masones en el Afganistán inexplorado... Dudo de si la traducción de mi edición es mediocre o directamente mala (me parece extraño tratándose de Valdemar) pero el verbo y la prosa se vuelven toscos por momentos. La alegoría a la avaricia y a la colonización que presenta la historia me parece manida y poco desarrollada (quizá en su momento fue novedoso). Voy a darle más oportunidades a Kipling con otros relatos breves que tengo de él. A todo esto quiero decir, no creo que Kipling se llevará el novel por estas obras menores. ¿Qué obras fundamentales de él me aconsejaríais? .
Cuatro cuentos prodigiosos de Kipling (Especialmente el que da título al libro) Son cuentos sin un tema común y que van de la aventura al fantástico. Personajes brillantes, tramas que enganchan y todo el talento de uno de los grandes de la literatura.
Dos aventureros británicos en la India se convierten durante un tiempo en reyes de una parte remota de Afganistán. A lo largo de sus páginas conoceremos el por qué de inmiscuirse en esta aventura y como resultó.
Este libro no me ha gustado. No puedo decir que esté mal escrito, porque no lo está. Creo que es bastante ligero, pero no he conectado nada ni con los personajes ni con la historia. He conseguido terminarlo porque es muy corto, pero según iba leyendo sentía que no me estaba enterando de nada. Se que tiene una adaptación cinematográfica de 1975 con Sean Conery que no he visto y no creo que vea, aunque es posible que sea más interesante que el libro.
Hay libros que definitivamente no son para ti y este es uno de ellos. Si algo tengo que destacar es que, aunque yo lo leí en digital, la edición que ha hecho Nórdica Libros es espectacular. En papel tiene que ser una pasada.
Todo lo que me ha querido contar el señor Kipling no ha podido interesarme menos. Más allá de contar la sencillísima historia de dos señoras que estaban como dos regaderas y se van montaña arriba a creerse reyes, el resto del relato son muchísimos fragmentos que el escritor indio (o inglés, puesto que nació en la colonia) vivió mientras estaba en el país. Muchos nombres, mucho caos, muchas cosas que no entiendes. Y además que está fatal escrito, en cuanto los dos señores se embarcan a conquistar tierra no saben quién carajo le está contando la historia a quien. En definitiva, un desastre. Espero que la adaptación de John Huston esté mejor que este relato corto.
Un libro corto (recomendable cómo entremés mientras voy avanzando con otra lectura), para leer de un tiro, la añoranzas de Kipling de lo que fue la armada Británica de alguna forma lo plasma a través de la reconquista utópica de dos individuos uno más loco que el otro a través de las tierras difíciles de Afganistán y un poco más allá. No es una obra maestra sin embargo tiene una aventura y un costumbrismo típico que me entretiene sin emocionarme .
Por otro lado no encuentro un momento de climax exacto, del relato y más bien pasa de la acción ascendente al desenlace y de este aun más rápido a la resolución.
El nivel de detalle con el que describe lugares o acciones cotidianas (cómo viven, como viajan en tren o lo que comen) está narrado con tal nivel de detalle que sientes que puedes olerlo y tocarlo.
Mi parte favorita es el final del segundo acto, cuando Daniel pierde la cabeza y empieza sus delirios de grandeza, pero Peachy se niega abandonarlo. El final me parece a la altura del resto de la obra y agradezco que el desenlace sea tan ágil.
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“Yo no fui rey —dijo Carnehan—. Dravot era el rey, y muy distinguido que parecía con la corona de oro en la cabeza y todo eso” ~ El hombre que pudo reinar de Rudyard Kipling.
Dos amigos viajan de la India a Afganistán con la idea de ser reyes. Buscan una zona donde hacer realidad su sueño y para ello eligen una zona en guerra donde erigirse salvadores.
Llevo toda la semana demorando esta reseña porque la verdad es que no sé muy bien qué decir. La historia en sí, para mi, ni frío ni calor. En la primera mitad estaba tan perdida que más de una vez pensé que no sabía ni qué estaba leyendo –una alegría saber después que no fui la excepción en el grupo de #clasicosflash–. La segunda mitad ya bien pero la verdad que la historia me ha dejado igual así que casi os invito a leer las reseñas de mis compañeras que creo que lo han hecho mejor que yo.
Agradecer especialmente a @libros_aidasantillan que nos dio un punto de vista diferente y que por lo menos gracias a ella pude sacarle algo a este relato. Por lo demás lo resumiría en “a mar revuelto, ganancia de pescadores”.
Un relato soberbio, como todo lo que escribía Kipling. Sin embargo, quiero aprovechar para reivindicar el título original y rechazar la nueva traducción que circula ahora: "El hombre que llegó a ser rey", de la editorial Fórcola, un ejemplo más del infantil deseo de ser "original" de algunos traductores, casi de querer ser coautores, cuando, en realidad, un buen traductor tiene que ser invisible y procurar que su mano se note poco o nada, y, desde luego, nunca para mal.
¿Por qué el nuevo título está mal y el tradicional responde mejor al espíritu del cuento? Porque la gracia del relato está en que es contado por una persona que ha perdido el juicio, de cuya veracidad ni el narrador ni nosotros podemos fiarnos. De ahí el "pudo reinar".
Así que, por favor, pido que antes de querer ser más autores que el autor, y de innovar nada, pensemos que igual lo tradicional está mucho mejor pensado de lo que parece.
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Una auténtica delicia, un clásico imperecedero de uno de los grandes. Siempre que veo esos “best sellers” de miles de páginas pienso en esta obra y en “El corazón de las tinieblas” de Conrad y veo qué innecesario es escribir páginas y páginas cuando en un centenar se puede condensar una obra maestra. Claro, que para eso hay que ser Kipling o Conrad… La historia lo tiene absolutamente todo: aventura, pasiones desatadas, batallas, pero es de una hondura incuestionable y alguna de sus frases nos golpean con fuerza. La narración (no me atrevo a llamarla novela) cuenta con una fabulosa adaptación cinematográfica dirigida por John Huston y protagonizada nada menos que por Michael Kaine y Sean Connery. Si a todo esto le sumamos que lo he leído en la fabulosa edición de la Editorial Nórdica, ilustrada por el gran Fernando Vicente podemos asegurar que difícilmente vais a encontrar más por menos.
Relato corto, que se lee muy fácil. Primera novela/cuento que leo de Kipling, y creo que tendré que leer algo más para ver si merece la fama que tiene este escritor o no. Este relato es demasiado corto para valorarlo.
Contra todo pronóstico, mucho mejor la clásica adaptación cinematográfica que el relato de Kipling, que se me hizo pesado, farragoso y lento, pese a sus escasas 45 páginas.