Esa lejana barbarie anuda con maestría los hilos de la vida de todos los personajes de la saga de los Osorio que seguimos a lo largo de treinta años. Buenos Aires, Londres, París, Florencia y Córdoba son los escenarios de esta historia. Entre estas ciudades, el lector recuperará la suerte de los que residen en el país y aquellos que quedaron en Europa. La noticia del fusilamiento de Camila O'Gorman y Ladislao Gutiérrez, por órdenes de Juan Manuel de Rosas, se extendió por todo el país, marcando el principio del fin de una época. Por aquellos tiempos, los Osorio, atrapados por la guerra civil, no habían quedado al margen de la violencia, de los desarraigos -voluntarios o forzosos-, del dolor que los ha unido en espíritu aunque los haya separado materialmente. Y desde este o el otro lado del océano, ninguno permanecerá ajeno a la esperanza que propone el general Urquiza: protagonistas de la historia, esperan superar los desencuentros y reconstruir una existencia que saque al país de la barbarie y permita la unificación de las provincias. Cristina Bajo es la mejor escritora Argentina de este siglo. Sus contemporáneos tenemos la dicha de poder celebrar el surgimiento de sus obras como todos aquellos que se jactan de haber sido testigos de grandes momentos históricos. Los Osorio, excediendo el término de la saga, seguirán viviendo en la imaginación de los lectores más allá de la palabra. «Nadie novela la historia con la maestría de Cristina Bajo. Esa lejana barbarie es el broche de oro para una de las mejores sagas que he leído» Florencia Bonelli «Leer a Cristina Bajo es leer a una leyenda literaria contemporánea: erudita y ágil al mismo tiempo, en su saga de los Osorio, que comenzó con la extraordinaria Como vivido cien veces, logra personajes inolvidables en el marco de la guerra civil y de la provincia de Córdoba, que es un personaje más en su literatura. Es imposible abandonar estos libros inteligentes, deliciosos y, cuando es necesario, brutales.» Mariana Enriquez
🥹Terminar una saga deja un sabor agridulce. Por un lado, estamos felices de haber llegado al final del recorrido junto a los diferentes personajes quienes a través de los libros lograron traspasar el papel.
😔Por otro lado, nos da tristeza saber que no volveremos a saber de ellos y quedarán para siempre atrapados entre las páginas de la última novela, en ese momento en que la autora decide decir adiós.
✍️En esta última entrega Cristina Bajo cierra historias, algunas más logradas que otras, lo que es indudable es que no deja cabos sueltos y como lector, eso se agradece.
🇦🇷Hemos acompañado a los Osorio en los terribles años de la Guerra Civil Argentina, los hemos visto crecer, enamorarse, sufrir y principalmente, seguir adelante. Con ellos hemos reído, llorado y hasta nos hemos enojado.
😍Mención especial para mis favoritos: la tía Francisquita, Farrell y Robertson, a quien hasta el final le siguieron tomando el whisky.
El viaje de los Osorio finalmente a concluído. El regreso a una novela longeva prometía, y más al saber que éste sería el final de una saga que ya se ha convertido en insoslayable en la literatura histórica argentina. Y hay que decirlo, Cristina Bajo ha aterrizado el vuelo final sin mayores desperfectos.
Iniciando la acción con el cruento crimen de Camila O'Gorman y no deteniéndose ahí, el tramo final comienza en los turbulentos años finales de la historia argentina con la tiranía de Juan Manuel de Rosas, y el destino entrecruzado de los Osorio en dicha historia. El regreso de queridísimos personajes como Luz Osorio - que comienza y termina la novela - y varios giros sorprendentes en la narrativa crean una carrera hacia el final que me hizo voltear páginas con locura.
Pero algo tengo que criticar, y es esa sección dedicada a los Osorio que residen entre Londres y París; hasta ahora solo los habían mencionado a la pasada, y al ahondar en su historia, se notan personajes extraños y poco queribles, alejados completamente del seno familiar. Tampoco me importó mucho su "suplicio", sabiendo que la familia en territorio argentino la sufre mucho peor que ellos. Y hay algo que va con la corriente mental y moral de esos días, pero otra vez un romance inolvidable entre primos, y que funciona mucho menos que el anterior, se sintió como reutilizar cartuchos ya quemados.
Mas allá de esa cuestionable meseta, de la cual me costó proseguir y quedé trabado por días, ya que no podía relacionarme con personajes que hasta ahora no sentía conocer, Esa lejana barbarie es un perfecto final, no sin sus movimientos trágicos, pero tiene uno de esos finales de novela tan emocionantes y sentidos que no se puede hacer otra cosa que pararse de pie y aplaudir a la señora Bajo por todo lo que hizo con estos personajes y escenarios memorables.
Magistral! Increíble final para la Saga de los Osorios! La verdad es que no pude dejar de leerlo, me atrapó. . "Esa lejana barbarie" (Cristina Bajo) está contextualizado entre 1848 y 1855, y retoma a cada uno de los personajes que surgieron desde el comienzo de la saga. Todos ellos obtienen un lugar en esta trama final, enmarcada en la guerra civil argentina y en el desarrollado continente europeo. . Se desarrollan sucesos que resaltan y se describen de manera muy sentida como el asesinato de Camila O'Gorman y Ladislao Gutierrez, el amor de los mas jóvenes que residen en Europa, la lucha de los Osorio que pertenecen al ejército argentino, la viudez y el nuevo amor de una de las protagonistas y, la continuidad de la vida de los demás personajes de la familia y la sociedad de la época. . Esta saga realmente permite aprender y reconocer nuestra historia de una manera muy agradable. Lloré, me indigné, me alegré, me enamoré; me pasó de todo con este libro muy hermoso. Realmente lo disfruté muchísimo! . Dejo esta frase, basada en el contexto histórico, que me gustó mucho: "Nunca te inclines ante los que tienen poder, o terminarás oliendo el suelo que pisan los que no te llegan ni a los tobillos" (En palabras del personaje Carlos Osorio)
Esta saga me acompañó durante mi adolescencia y aún hoy, después de haber leído el último libro, le tengo mucho cariño. Tiene sus cosillas, por supuesto (ejem, relaciones tóxicas ¿dónde?), pero me ha gustado mucho. Eso sí, para mí esta última novela tiene al menos cien páginas de relleno absoluto, centrándose en personajes que, al menos para mí, no juegan ningún papel en la historia (Ana y Edmundo, ¿qué importan?), mencionando una y otra vez escritores famosos del siglo XIX, y dejando muy claro que Edmundo es amigo de Chopin y Dumas (¿?), cuando pudo haber ocupado esas páginas en darle mayor protagonismo, por ejemplo, a Laura, que en todo el libro no habló más que para decir que estaba embarazada. Disfruté mucho que le volviera a dar protagonismo a Luz, que siempre ha sido mi favorita. Pero ¿por qué, Cristinita, hija mía de mi corazón, tuviste que matar a ESE personaje, habiendo tanto innecesario suelto?
Una buena forma de repasar nuestra historia y principalmente la historia de Córdoba. El libro nos recuerda, con un dejo de nostalgia, la aristocracia y grandeza de parte de la sociedad cordobesa.