“Todas las casas, incluso las abandonadas, están vivas. Si uno es perceptivo y pone atención, puede oír cómo la vida circula por vigas, columnas, castillos, trabes, hinchando paredes y techos como si fueran éstos tejidos orgánicos.”
Me ha gustado esta novela, siento que a pesar de ser cortita muestra unos personajes con distintas facetas. A pesar de que la historia trata el bullying, no recae en la victimización como lugar común, más bien pone varios puntos en discusión que hace aún más profunda la historia; que es lo que sucede con Mario, el personaje principal, aunque es un niño tiene muchas dudas sobre lo que es, lo que hizo y en lo que debe volver a pensar. No solamente es un personaje con el cual vas a sentir pesar y ya, te hace detenerte a ver la situación real.
Me parece increíble por otra parte la creatividad con la cual el autor imagino el mundo fantasmagórico, estableciendo niveles, creando pequeñas historias que te sueltan los personajes y el manejo prologando del tiempo es algo que no había visto en otro lado.
Sentí un poco al final que me falto algo para cerrar, pero eso es algo más bien caprichoso de mi parte.
Es un buen libro para abordar la violencia infantil y el bullying pero también para disfrutar sus personajes.