El nuevo fenómeno de las redes sociales tiene un nuevo Confesiones de una soltera
Solte es una veinteañera que se anima a repasar los momentos más significativos de su infancia, adolescencia y juventud.
Mediante una escritura adictiva e hilarante, la protagonista exhibe sin tapujos sus fragilidades, desaciertos, contradicciones y, de manera muy particular, sus aventuras historias ágiles y sorprendentes donde circulan personajes entrañables (la tía Maritza, su querida madre, los amigos del barrio) y reconocibles de nuestra sociedad.
Confesiones de una soltera es un libro lleno de humor e intuiciones luminosas acerca de una generación dominada por sus ansiedades y expectativas. Un conjunto de recuerdos que viene a corroborar el talento y frescura de una de las autoras más celebradas de las redes sociales.
Confesiones de una Soltera: La familia como el origen de todas las violencias (y todas las formas de humor)
Antes de empezar a leer, pensé que este libro era un compendio vacío de anécdotas sexuales. Que Confesiones de una Soltera era el diario de vida de una ninfómana. Y quizá también es eso, pero de la forma más política, chistosa e inteligente que se puede narrar. Porque Paola Molina no es una vagina desechable y sumisa usada por hombres desconocidos, es una mujer que sabe que el sexo es poder. Y ese poder es usado de una forma muy desgarradora: como un escape para sentirse menos sola.
Después de leer a Paola, pienso que aunque nuestros libros y biografías son diferentes, igual pertenecen al mismo universo precario y femenino. Esta es una novela de formación, que relata lo que significa crecer en una población periférica, viviendo de allegada, caminando por pasajes que huelen a pichí y sintiendo vergüenza del origen. Es un libro que habla de la familia como el origen de todas las violencias.
Separé las piezas de este libro para poder analizarlas y encontré seis dimensiones que les quiero compartir.
1. Un libro pueblo
Paola Molina sabe perfectamente la diferencia entre decir y mostrar. No es lo mismo escribir: “Ingrid Olderock era una vieja mala”, que decir “Ingrid Olderock entrenaba perros policiales para violar a presas políticas”. No es lo mismo decir “mi infancia fue pobre y precaria”, que decir “esto lo descubrí en una micro amarilla” o “Hasta que no pudo encalillarse para pagar un dentista, mi mamá sonrió con la mano tapada” o “La María José tenía papás con plata, era la única con ampliación de segundo piso en la cuadra”.
Son pequeños detalles, destellos que fluyen de forma natural en sus frases, que nos sitúan en colegios donde las niñas juegan a la ouija con hojas de cuaderno, en pasajes donde los papás salen a regar sin polera, en mujeres que se van con su pinche después de la disco a comprar sopaipillas en un carrito cerca del Río Mapocho. Éste es un libro que nos recuerda que la clase no es una tribu urbana, sino algo que nos pasa. Y Paola se posiciona en la trinchera de la lucha de clases. Está lleno de niños que en vez de salir de vacaciones, se emocionan porque van a la tele. De gente que cuando va por primera vez al barrio alto, piensa que Lo Barnechea está tan arriba “que hay que bajar a tomar la micro en trineo”.
En esta prosa se luce la forma más astuta de hacer crítica de clase.
2. Un libro política y pop
Otra dimensión en la que sintonicé con Paola es en el cruce entre el pop y la política. Me encanta cuando se logra eso. Y Confesiones de una Soltera está lleno. Desde los nombres de los capítulos, que sintetizan muy bien el adultocentrismo al decir “La dictadura de la infancia”, hasta frases lúcidas que ya publiqué en Twitter, como “Los 90 nos dejaron mucho pop y pocos cuestionamientos estructurales”.
Aparecen las historias de Sabatini, que es el mismo universo Noesnalaferia que a las nostálgicas de los 90 nos encanta revivir. Paola habla de esa guerra interna que separaba las casas chilenas entre las que veían la teleserie del siete o las del trece. Escribe Paola: “Había besos, pero no como los de TVN, recatados y pequeños como el Chile de la época”. Y también hay guiños cochinos, brillantes, a la herida que todavía divide a este país. Escribe Paola: “Lo espero tan abierta que podríamos haber marchado ahí en vez de usar las grandes alamedas”. Y después: “culiamos sin condón, porque soy hueona, porque soy ansiosa, porque en mi colegio no me enseñaron sexualidad y porque Pinochet al final tiene la culpa de todo”.
Y es verdad, aunque crecimos en “democracia”, sabemos que Pinochet siempre tiene la culpa de todo.
3. Un libro conchasumadre que eres chistosa
Hay algo que nos distancia como autoras con Paola. A mí las cosas me indignan tanto que sólo puedo escribir textos emo políticos. Ella, en cambio, es capaz de hacer humor en la miseria. Me recuerda a Voces de Chernóbil, cuando Svetlana Aléxievich cuenta las bromas que hacían los hombres sobre la caída del pene después de padecer la radioactividad. Reírnos de lo más cruel es una forma de distender el ambiente. Una vez leí un texto de un preso en Cuatro Álamos, que decía que estando detenidos hacían teatro porque “estar triste es estar preso dos veces”.
La tía Maritza está sola un día viernes, en el living, tomando un trago. La escena roza la soledad más miserable. Y una Paola niña se pregunta: “¿Por qué chucha alguien carretea sola viendo Informe Especial?”. O cuenta de la vez que entró a un cumpleaños ajeno a los 11 años y se dio cuenta sólo cuando le cantaron cumpleaños feliz a una señora de 50. O dice: “Mi flujo es tan abundante que en lugar de una copita necesita un florero menstrual”. Y después “Si se me pierde adentro una copita talla M es porque tengo la vagina del porte de la cueva de Los Pincheira”.
Es tan chistosa Paola Molina, pero en el fondo pienso que es porque está muy triste. Aristóteles escribió: “con las mismas letras se puede escribir una tragedia o una comedia”. El absurdo y esta vida llena de golpes nos puede tirar al suelo. Pero Paola prefiere reírse. Y la admiro por eso.
4. Un libro feminista
No me gusta pasarle el feministómetro a nadie. Una amiga dice que el feminismo es cuestionar las relaciones de poder entre los géneros. Yo pienso que sí, pero también pienso que el feminismo es reconocerse machista y comenzar la rehabilitación. Es transitar por lógicas violentas a otras de resistencia, cuidado y colaboración.
En este libro se reconoce el sexo como una circunstancia política. La Solte sabe eso mismo que dice Frank Underwood en House of Cards: todo se trata sobre sexo, excepto el sexo; el sexo se trata de poder. Y una de las primeras intuiciones de la narradora es que el machismo enseña a las mujeres a usar el sexo para complacer a los hombres y no a sí mismas. Lo piensa cuando descubre la revista Cosmopolitan y escribe:
“Esa fue la primera vez que tuve noción de que para agradarle a un hombre había que hacer cosas, había que seguir pasos, había que estar linda según un parámetro universal, había que mostrar teta, había que esperarlo maquillada y candente. Esa revista me mostró la palabra sexy. Y, por un momento, quise ser parte de esa mierda”.
La Solte viene de un hogar tan quebrado que utiliza el sexo como escape. Muchos de estos polvos son forzados y se dieron solo porque la protagonista ofreció una chupada a cambio de un par de horas lejos de su casa. En el extracto más impresionante de todo el libro, la Solte se confiesa y cuenta justamente esto, que aprendió a tirar como transacción de otra cosa que no tiene nada que ver con el placer propio. Y esa es una traición tan grande. Dice la Solte:
"Ahí la cosa no cambió tanto, porque tiré para no decir que no, para no ser pesada, para no hacerlos sentir mal, para pagar la cita a la que me habían invitado. Tiré porque ya estaba en su casa y sería descortés dejarlo con ganas. Tiré para gustarle a alguien y unas pocas para ser liberal. Tiré para no llegar a mi casa algunas noches y otras porque en teoría el compañero era mino y popular. Tiré de ebria con el que me joteara o me hiciera sentir especial, tiré a veces sin estar segura, pero sentía que había que aperrar. Ahora recuerdo esas veces como autoviolaciones, pero la vida se pone más sabia a medida que vamos juntando llantos en la ducha, cistítis por gente que no importa, por cachas malas, por hombres que luego de eyacular no te siguieron estimulando o cuando te das cuenta que por tirártelo no necesariamente le vas a gustar. Luego te aburres y un día decides dejar de usar las cachas para enamorar, para buscar atención y encuentras que el único parámetro a la hora de culiar es estar mojada".
Al pasar los años, esa transacción sumisa desaparece, se cuestiona y ahí comienza la novela de formación, cuando la narradora se analiza y espera rehabilitarse de eso que ella misma ha tolerado. Entonces aparecen otras historias e imágenes, como su amistad con “la cuica más sucia que conoce”. Y vemos cómo surgen otras formas de resistir a la soledad y a la dependencia de afectos, vemos la sororidad o solidaridad entre mujeres, que es el más bello ejercicio de feminismo. Dice Molina sobre esta amistad: “sentimos que ambas usamos nuestro talento para mimar a la otra” y “me gustaba estar acompañada por alguien que conocía mis pesadillas”. A falta de hombres comprensivos, llegan a la vida de la autora compañeras con las que compartirse vulnerable sin ser abusadas por eso. Y en un mundo machista, esa parece la única resistencia.
6. Un libro igual te amo mamá
No sé dónde leí que cuando una sana el rollo con su familia entonces se sana por completo. También leí que crecer es dejar de quejarse de la infancia. Jorge González escribió: todo el mundo dice que vive sufriendo como nadie más, cuéntame una historia original. Todas las infancias fueron difíciles. La de Paola, caminando sola a la casa después del colegio, siendo molestada porque su mamá es fea o porque es guacha, y también la vida de esos mismos niños, cuyos papás les pegaban con la correa porque son mariquitas o por cualquier cosa.
Son niñas abandonadas porque su familia tiene que trabajar demasiado, trabajan cuidando a los hijos o a las familias cuicas, descuidando la suya, porque las nanas no tienen nanas. Y pese a todo, a la mamá se la quiere siempre, aunque no tenga dientes y aunque no esté nunca y aunque cuando esté lo haga mal. Y en una mezcla de resentimiento de clase y de amor, en los episodios en que su mamá se está muriendo, Paola escribe:
“El hospital ya no parecía un lugar para sanarse, sino un depósito de cuerpos vulnerables que nadie sabe si estarán frescos para navidad (…) ojalá la fecha de vencimiento sea como la de los yogures o las cremas, que siempre duran más”. Y luego: “Quiero que estemos en una clínica para que el doctor nos hable con más tiempo”. Y yo pensé: nadie que se lo estén cagando sabe que no se lo están cagando. Ninguna persona a la que le han robado la dignidad es ingenuo en el trato indigno.
Todo este análisis me hizo pensar que Paola Molina es la Lena Dunham de Maipú, la Tina Fey de la pobla. Escribe con sangre, que es la única literatura que vale la pena, esa que se hace el harakiri, que ha sufrido de verdad y no es cuica, ni complaciente ni aséptica. Es una sensibilidad que se sabe tan precaria, con tantas carencias, que hasta el afecto es algo por lo que hay que luchar y en esa desesperación —porque la necesidad genera dependencia— esta chiquilla tranza su culo lacio, como diría Lemebel, con tal de tener un poco más de compañía.
Me encantó este libro porque nos duele lo mismo, porque venimos de la misma periferia y ahora estamos acá, las dos, publicando nuestras vidas. Paola Molina es la hermana escritora que estaba esperando.
Me gustó, aunque hay partes (muchas) en que es DEMASIADO GRÁFICO. Y también me dio penita.
Lo primero que hay que decir, es que lo que sugiere el título es mentira: NO ES un librito divertido sobre sexo, drogas y rock and roll. Tiene su cuota, pero lo hardcore aquí no son tales actividades extraprogramáticas, por así decirlo, sino que la vida misma. Que en realidad es bastante dura.
Ahora que lo pienso mejor, el libro no es fácil y llevadero nunca. No hay ni siquiera una historia alegre de romance casual que la plasme a una una sonrisa. Ni de otros temas tampoco. Pero las anécdotas me parecieron interesantes y reales, y me las leí todas. Aunque con más dolor del que me esperaba. Se nota que la autora antes era una bloguera, porque se puede sentir la confianza que adquiere a la hora de abrir su corazón. Es alguien que no tiene miedo ni de qué hablar, ni del cómo. Por eso mismo, a veces se le pasa la mano (vuelvo a que es muy gráfico) (pero igual interesante).
Si no se llegó al libro con ideas preconcebidas, y hay interés por lo que a veces es la verdadera vida en la ciudad, vale mucho la pena de leer. Pero no es para personas delicadas. Ni elitistas. Ni exitistas. Ni demasiado tradicionales. Es duro, duro, duro, aunque esté lleno de ingenio y de sentido del humor, y pueda sacar una que otra carcajada. Esa carcajada no es más que es el sonido de la sobrevivencia.
Igual a mí me gustó bastante. Pero no me atrevería a recomendarlo.
Para ser el primer libro de la solte lo ame, especialmente porque me identificó ya que yo igual crecí en maipu, también mi educación sexual fue pésima (algo normal para ser de los 90 y clase media baja), pero la forma en que cuenta parte de su vida, que no todo fue bonito, todo lo que le sucedió, experiencias, la vida misma. Encuentro que es un libro muy entretenido, muy crudo y muy real. Una manera muy única de contar parte de su historia.
Mientras leía, imaginaba a Paola en un escenario pequeño relatando los capítulos, así cual fuera un stand comedy. El libro básicamente es su vida contada desde su infancia hasta los veintisiempre, y es una vida bastante normal con sus tristezas, alegrías, con amores, sexo, nervios, etapa universitaria y así. Pero la magia está en la forma. Su forma de contarla es muy chistosa, me hizo sacar varias carcajadas y muchas veces me vi a mí misma incluso. Me sentí identificada con varias cosas. Yo creo que todas nos sentiríamos identificadas con esta historia. Paola relata problemas reales que nosotras enfrentamos a diario, pero todas lo enfrentamos de diferente manera. La forma de Paola es muy chistosa.
Es un libro ligero. Hubiera sido el colmo si hubiera seguido ley��ndolo hasta el otro día. Me lo leí en solo uno y a pesar de que no tiene nada del otro mundo, más que una biografía graciosa de Paola, igual le doy 3 estrellitas por darme ese momento de también encontrarme a mi misma en sus historias. Experimenté una buena sensación y me hizo pasar una tarde tranquila, riendo.
Fui al lanzamiento de este libro, porque lo presentaría Aralis Uribe y luego vino de honor. Mas al escuchar la presentación de la primera quise comprarlo. Las palabras tanto de la otra invitada como de la misma autora me dejaron indiferente. Al comenzar sus páginas me encontré con la historia de la marginalidad, la falta de educación sexual, un patriarcado que hace mella en muchas jóvenes aún, que usan su sexualidad como moneda de cambio, esa supuesta interculturalidad que vivimos al ingresar a la universalidad y que sólo nos demuestra que las clases sociales aún existen y falta identificarlas nuevamente, mostró la precariedad de la salud en Chile, la falta de oportunidades y volvió a golpearme con: es difícil ser mujer. Por ello lo compre también, porque al final de su intervención Paola anunció que había renunciado a su trabajo para dedicarse a esto, la escritura. Y como primer libro está excelente.
Confesiones de una soltera es un libro que recoge relatos cortos sobre la vida de la Solte divididos en lo que ella llama “la dictadura de la infancia” y la “democracia de la juventud”. En estos relatos autobiográficos se abordan diversas temáticas que van desde la relación con su madre, su tía, prima y hermana, y con los personajes de su barrio natal, también las anécdotas de infancia adolescencia y juventud; todo ello desde el humor, lleno de analogías ingeniosas, ironías y astutas reflexiones. Una de las temáticas centrales del libro son las aventuras (o desventuras) amorosas de nuestra protagonistas, mas estas experiencias son el contexto de producción y manifestación de reflexiones personales, aprendizajes feministas y cuestionamientos políticos y sociales encarnados en un cuerpo que vive, siente y cuestiona sus relaciones sexo-afectivas. Sin duda Paola Molina es una autora sin igual, escribe con mucho humor, pero también con nostalgia y con cuestionamientos sobre las propias contradicciones, develando experiencias con las que podemos sentir complicidad. Al final la invitación que me deja este libro es la reflexión de la propia vivencia, de las propias trabas, de los temas que más nos acongojan, en especial en las relaciones de pareja, y con mayor énfasis en la relación consigo misma que subyace a toda relación con un otro.
Pese a que la autora se queja bastante de la censura que recibe en su fanpage en facebook, en el libro parece que la casa editorial la censuró bastante ya que esperaba encontrarme mas de la sabrosas historias que suele subir y con las cuales me enamore de su fanpage. Peeeero, mas bien el libro parece una catarsis para la autora, donde nos muestra relatos de su infancia con bastantes carencias afectivas y que de allí tambien va explicando su actuar en la adolescencia y adultez. El tema que mueve al libro es la falta de amor... no el desamor, sino la carencia de este y como afecta en el establecer tus relaciones sociales. En ese sentido encontré super buena la propuesta.
Algo que si me cargó, o mejor dicho, no estaba preparada era que se revelara la identidad de la autora. Siento que pierde haaarto de la mística a la que nos tenía acostumbrados la Solté, ya convertida en un personaje icónico de la literatura facebucera. Creo que me ocurrió lo mismo que cuando se reveló la de Pepi la Fea o la de Manuel Bauer (aun me cuesta creer el engaño que por años nos sometió Francisco Ortega). Entiendo que es una estrategia de marketing, ya que quieren que el libro llegue a otros públicos que no conocen el fanpage o no son muy asiduos a los faceautores, pero para lo que sí lo somos, igual es chocante.
En fin, ¿si lo recomiendo? Sí, solo si tiene las 10 lukas que cuesta, quiere leer algo en el metro o la micro o algo que no le quite mucho tiempo. Lo que sí, certifico que muchos de los relatos te dejaran pensando o rondando un tiempo y otros te haran morir de la risa.
Cuando me hablaban de este libro siempre decían: “es pa’ cagarse de la risa” Y es que no fue hasta llegar a la Solté adulta que me reí con “es pqe tengo la vagina del porte de la cueva de Los Pincheira” o “esta huea no era un paquete, era el chilexpress completo”.
Al relatar que se iba sola a la escuela o que fue a un cumpleaños y se dio cuenta que no conocía a la festejada solo cuando escucho cantar el “cumpleaños feliz” solo me conmovían sentía a ratos que estaba rota, pero daba cara con el humor. Porque en el fondo muchos de sus relatos son súper emos, pero su inteligencia y audacia cómica lo hacen un libro rápido y entretenido.
Frases favoritas: •“Los noventas nos dejaron mucho pop y pocos cuestionamientos estructurales “ •“Luego te aburres y un día decides dejar de usar las cachas para enamorar, para buscar atención y encuentras que el único parámetro a la hora de culiar es estar mojada” •“Culiamos sin condon porque soy hueona, porque soy ansiosa, porque en mi colegio no me enseñaron sexualidad y porque Pinochet tiene la culpa de todo
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Es un libro cómodo y fácil de leer. Relativamente corto y bien escrito. Sin embargo, esperaba algo distinto. No sabía de qué se trataba y esperaba algo así como "Relatos de una mujer borracha". Historias de lujuria y alcohol mezcladas con mucho humor.
Lo que encontré, en cambio, fue un libro de memorias sobre una vida aún no vivida. Paola es una joven profesional que no sabe muy bien que hacer con su vida y que ha debido enfrentar no tener un padre (ni una figura paterna), una madre ausente pues tiene que trabajar mucho y sólo los almuerzos de los domingos los pueden disfrutar juntas, una casa llena de gente.
Se notan en ella claros indicios depresivos. Al decir por ejemplo, que no le gusta estar con alguien sino sólo le basta sentirse deseada.
En líneas generales es un libro triste con matices cómicos y anécdotas cómunes. A mi juicio no es recomendable.
Un libro ágil y rápido en la lectura, gracioso en la mayoría de los capítulos haciendo contraposición a las dificultades en el transcurso de la vida de la autora. En Confesiones de una soltera, Paola nos lleva mediante su escritura a través de distintos pasajes de su vida desde su infancia en Maipú (estos fueron mis capítulos favoritos jj) entre la precariedad, las anécdotas de la infancia y su crecimiento y descubrimientos hasta llegar a la adultez joven. A pesar de que es simple en sus palabras este libro nos habla desde la interioridad de una mujer, exponiendo la importancia de los vínculos en la infancia y la repercusión de ellos, la falta de educación sexual en Chile, la vida desde el feminismo, la amistad, sexualidad e incluso lucha de clases.
Sinceramente pensé que me gustaría. Y aunque fue de menos a más, no es un libro que volvería a leer 😶
Un libro que compré por todas las recomendaciones que decían que era entretenido y divertido 🤦♀️ Sinceramente, me habré reído un par de veces, pero no le encontré inicio, climax y fin, ya que solo cuenta historias cortas de la vida de la protagonista: nada más 🤷♀️
De fácil lectura pero con exagerado lenguaje y modismos chilenos: considero que fue excesivo tanto lenguaje coloquial, ya que para expresar sensaciones reales no es necesario ser tan informal, pero supongo que esa era la audiencia a la que iba a dirigido el libro 🤔
Este libro desde las primeras páginas me ha recordado mucho a otros libros de mujeres chilenas, que no mencionaré, libros que son diferentes en temática pero la naturalidad con que cuentan etapas y situaciones de su vida misma, es bastante similar... me gusta esta forma de escritura, es fácil de leer, rápido de entender, y además como mujer chilena es fácil sentirse identificada con situaciones del libro... Entretenido!!
Por mucho rato no me hizo sentir mucho y eso que me gusta harto leer a la Solte en instagram y escucharla en su podcast, pero mientras más leía sobre su mamá, más pena me daba. Iba a darle tres estrellas (a pesar de que me pregunte constantemente cuál es mi criterio al dar estrellas) pero me hizo muy triste y creo que eso igual demuestra algo. Me gustó harto la tía Maritza. Terminé el libro extrañando a mis muertos más que antes.
Me pasa algo con el título, no me gusta. Me pasa algo con ciertas palabras, como cuando alguien dice “poncear” en pleno 2018. Me reí en partes, otras las sentir como un humor forzado. Quizás prefiero a la Solte haciendo stand up o conduciendo un programa de radio, pero obvio, sin desmerecer su trabajo de escritora.
4,5 ⭐️Ohh mi encanta este libro. No es un libro romántico o una historia de citas chistosas como sugiere el titulo. Al final es como el diario de Paola que nos da acceso a sus primeras experiencias en amor, a la dinámica familiar en la que creció y a sus errores en las relaciones. Fue divertido, crudo y presentado con mucha humilidad.
Es una historia narrada de forma muy chistosa. Pienso que pudo abarcar mucho más temas de una persona que es soltera y no solamente que hablara de ese tipo de anécdotas. Estubo bien pero pensé que sería un poco más. Quizás es para tener 2da parte, ahí se entendería.
Mi querida Paola Molina: es hilarante el nivel de humor y sencillez que tiene. Es emo, por supuesto, pero habita todas las esferas. Me he quedado encantado y muy pensativo, cuando uno se refleja en muchas cosas.