Uno de los momentos de absoluta bajeza de un individuo, en aquellos en los que se nota tocar suelo y no poder levantar cabeza, narrado con brío y personalidad. En menos de 70 páginas nos consigue meter en la psique de un personaje sobre el que cae todo el peso de la depresión y se siente totalmente ajeno a un mundo frío y deshumanizado en la que el sufrimiento ajeno puede ser el entretenimiento propio, perdido en un trabajo que no le llena y encadenado a una relación totalmente acabada y que ni siquiera recuerda. Nos introducimos poco a poco en esa cabeza que puede resultarnos antipática de inicio pero en la que poco a poco indagamos, comprendemos e incluso nos podemos sentir identificados, un personaje que a veces es incapaz de discernir entre lo real y lo irreal, que se dedica a construir historias a partir de vidas ajenas pero no puede encauzar la suya, que encuentra detrás un pasado borroso al que intenta aferrarse para que el poco prometedor futuro que cree que le espera consiga cambiar.
Vamos, lo que es una lectura de evasión para apagar el cerebro y pasar un rato distendido.