Valencia cubierta de nieve: una estampa inusual que se vio en el invierno de 1956. Chirbes tenía siete años, su padre había muerto y la familia celebraba el cumpleaños de uno de sus tíos. El autor oye cómo surgen referencias a la guerra civil y la tensión se apodera del ambiente. Su vida está a punto de cambiar: él no lo sabe, pero esa fiesta es una despedida, y esconde un secreto. Un texto memorialístico de una belleza arrebatadora.
Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, Valencia, 27 de junio de 1949 - 15 de agosto de 2015) fue un escritor y crítico literario español, ganador del Premio Nacional de la Crítica en 2007 y en 2014.
Desde los ocho años estudió en colegios de huérfanos de ferroviarios. A los 16 se fue a Madrid, donde estudió Historia Moderna y Contemporánea. Vivió en Marruecos (donde fue profesor de español), París, Barcelona, La Coruña, Extremadura, y en el año 2000 regresó a Valencia. Se dedicó a la crítica literaria durante algún tiempo y posteriormente a otras actividades periodísticas, como las reseñas gastronómicas (en la revista Sobremesa) y los relatos de viajes.
Su primera novela, Mimoun (1988), quedó finalista del Premio Herralde y su obra La larga marcha (1996) fue galardonada en Alemania con el Premio SWR-Bestenliste. Con esta novela inició una trilogía sobre la sociedad española que abarca desde la posguerra hasta la Transición, que se completa con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003). Con Crematorio (2007), un retrato de la especulación inmobiliaria, recibió el Premio Nacional de la Crítica y el Premio Dulce Chacón. Con la aparición de la novela En la orilla (2013), confirma su trayectoria ascendente. La novela se construye entorno al hallazgo de un cadáver en el borde de un pantano y conforme aborda la biografía del muerto y de aquellas personas con las que se relacionó al final termina construyendo un gran fresco que retrata una sociedad en crisis. También recibió el Premio Nacional de la Crítica, en el año 2014.
La precipitada muerte de Rafael Chirbes, ocurrida el 15 de Agosto de 2015, convirtió ésa obra en su último libro publicado en vida. En 2016 se espera el lanzamiento de París - Austerlitz, novela que Chirbes tenía ya finalizada.
Adaptación televisiva Crematorio ha sido llevada a la pequeña pantalla en 2011 en una miniserie de ocho capítulos de Canal Plus, con Pepe Sancho como protagonista: el constructor «Rubén Bertomeu». Ha cosechado excelentes críticas.
Obras Novelas Mimoun (1988) En la lucha final (1991) La buena letra (1992) Los disparos del cazador (1994) La larga marcha (1996) La caída de Madrid (2000) Los viejos amigos (2003) Crematorio (2007) En la orilla (2013)
Ensayos Mediterráneos (1997) El novelista perplejo (2002) El viajero sedentario (2004) Por cuenta propia (2010)
Premios 1988: Finalista del Premio Herralde con Mimoun 1999: Premio alemán SWR-Bestenliste por La larga marcha 2003: Premio Cálamo "Libro del Año 2003" por Los viejos amigos 2007: Premio Cálamo "Libro del Año 2007" por Crematorio 2007: Premio Nacional de la Crítica por Crematorio 2008: Premio Dulce Chacón por Crematorio
3.5 🌟 un relato breve sobre el sentido de pertenencia y el amor de los adultos cuando eres niño. también sobre la nieve en las playas de valencia y la cotidianidad de la familia de chirbes. bellísimas obras las de bonet, que acompañan el relato❕
«Necesitaba estar un rato allí, solo y a oscuras, y tumbarme en la cama, y tocar con mi cara la piel del cuello del chaquetón. Solo los objetos inanimados me comprendían, se dejaban acariciar, querer, y me devolvían las caricias y el cariño».
Un relato ambientado en la niñez de Chirbes magistralmente bien escrito. En él podemos ver las circunstancias sociales a través de la mirada inocente de un niño. Una lectura muy corta, pero con mucho contenido sobre el que reflexionar.
Un invierno en Valencia. Un padre ausente y un tío al que admiraba por encima de todas las cosas sin aún entender nada de la vida de los adultos. Me gusta creer, cada vez que lo leo, que es el único relato de Chirbes sobre sí mismo. Le echamos de menos maestro 💜
Un librito muy breve pero que cuenta una historia muy tierna de la infancia de un niño y su relación con los adultos que le rodean. Está situado en los años 50 cuando una inusual nevada sorprendió a los habitantes de Valencia. El estilo de Chirbes inunda el relato y crea nostalgia de algo que no vivimos.
"El año que nevó en Valencia es la historia de nuestros muertos, los muertos que en las paredes de nuestras pequeñas casas de falsa clase media nos miran desde fotografías coloreadas" 😞💔
Dice Paula Bonet que con Chirbes se produce lo imposible: nos permitimos dialogar con nuestros muertos.
El año que nevó en Valencia es la historia de un paisaje de posguerra, una historia de clases. Es la historia de una familia que se apelotona en un minúsculo piso, de una mujer joven que ya ha tenido un hijo y ha enviudado. Es la historia del lugar que hemos ocupado las mujeres durante demasiado tiempo en la estructura familiar.
Una se acerca a las más de cuarenta pinturas de Paula Bonet mientras lee a Chirbes y descubre una sensibilidad con discurso.
vicent navarro i jo anem turnant-mos en els llibres de chirbes, ideal👌🏼 sobre un dia en la infantesa de chirbes, la família, la postguerra i la sensació de no pertànyer a cap lloc 💔 el tio antonio…jo crec que era un guapeton, ojalà haver vist ixa valència nevà súper curtet, ara vull l’edició il·lustrada
Mi primer Chirbes ha sido este precioso y delicado libro-diálogo entre texto y pintura 🧡
["Pocos escritores han celebrado la luz de Valencia, el agua, nuestra gastronomía y nuestros cañaverales, la juventud y la carne como lo ha hecho Rafael Chirbes"].
"Tenía miedo de que el Canario hubiera contemplado la escena, hubiese advertido mi emoción y se diera cuenta de que yo quería seguir perteneciendo a todo aquello."
He estat cada pàgina enyorant alguna cosa que ni tan sols he viscut, i pensant en com es pertany o es deixa de pertànyer a llocs, a famílies, a ambients (i en si jo pertanyc a alguna d'eixes coses). Un llibre que m'ha arribat en el moment exacte en que havia d'arribar-me. Tremendo Chirbes com sempre.
No es un libro ilustrado. Es un libro de pintura inspirado en una obra literaria. Un diálogo entre artistas para profundizar en la pertenencia y el desarraigo.
Blanco sobre blanco, un blanco roto que se va colando en forma de bisagra sobre los lienzos de Paula Bonet, se entretejen con este relato corto de Rafael Chirbes. Como un diálogo, la pintura y el texto dialogan, dan paso a interrogantes, a confirmaciones y a señales que indagan en los aspectos más costumbristas y formales de una sociedad de mediados del S.XX en España, concretamente en Valencia.
Bonet trabajará desde un formato medio a obras de gran tamaño estas pinturas que vemos aquí reflejadas, y éstas, nos harán un diálogo simbólico con el texto cotidiano y prolijo de Chirbes. Sin nada que le sobre y nada que le falte, estamos ante una edición limitada de un libro que se convertirá en una obra de culto. Pues podemos apreciar en él su gran valor testimonial, su gran valor en base a lo que los sentimientos de la artista y el autor dan de sí aquí.
Me gusta pensar en este libro como una hibridación de lo que la pintura y la narrativa pueden darnos. Es gozo, es el paisaje y pasajes de una juventud que se ve truncada por el nacimiento del mundo moderno, del mundo contemporáneo. Quien quiere vivir aquí sabe que no hallará modo alguno de salir, pues tanto la pintura de Bonet como el texto de Chirbes nos trasladan a otro espacio atemporal, uno donde la nieve no escasea, pero es algo extraordinario. Me fascinan los blancos y los azules que utiliza la pintora que, como en un cúmulo de nubes hojaldradas, va desarrollando para así hacernos ver que el texto es la base sobre la que dibuja estos lienzos.
Quisiera saber qué habría pensado Chirbes de estas pinturas, y sinceramente creo que, como a mí, le habrían encantado. El texto es asimismo una base fundamental para entender la cadencia que luego crearía Chirbes en sus novelas y diarios. Hay algo que le mueve, que le impulsa a relatar esta historia en la que es aún un niño. Una historia que no se tergiversa aun por la nieve, sino que es contada en su pureza y pulcritud. Hay mucha pulcritud aquí, mucho olor a limpio, casi se puede oler el aguarrás de las pinturas. Se pueden oler las violetas del ojal de su tío. Se puede, a fin de cuentas, experimentar este libro que nace precisamente para eso. Para que lo experimentemos. Y es que resulta que Chirbes quería ver este libro pintado, retratado, imbuido por un flujo visual que nos envuelve parsimoniosamente, como si fuera un adagio musical.
Sin duda, El año que nevó en Valencia destaca sobre las obras del autor valenciano ya que sin mucho esfuerzo es capaz de darnos un relato excesivamente costumbrista y cotidiano. Digno, también y para que nos vamos a engañar, de un cuadro de Ramón Gaya. Creo que estas pinturas que vemos aquí de Paula Bonet ensalzan el relato, lo nutren de otras vivencias también de juventud que la artista tendría a la hora de escribir su La anguila, también publicada por Anagrama.
Hay algo que nace en Valencia, ¿es una luz propia? Diría yo que sí. Que la luz de Valencia le es afín al arte, a las artes, a la literatura y la pintura, a los dibujos y las formas y las palabras. Que esta luz de 8 de la mañana es casi blanca como blanca es la portada de este libro, un blanco azulgrisaceo roto, como su interior. Y todo está bien. Los pasajes y los paisajes de este libro están muy bien. Pues con ellos crecemos. Crecemos como crece un lirio blanco, que se va abriendo y abriendo hasta ser todo blancura en su esplendor.
Era consciente de que un adulto narraba un recuerdo concreto de su infancia, pero lo he olvidado a mitad de relato. Da muchísima importancia a los detalles, a otros recuerdos. El niño ya estaba bastante cucú. Me he quedado con ganas de más.