En ésta, la segunda parte de su novela de la vida real, el periodista Alberto Gamboa se transforma -junto a otros mil 200 chilenos- en fundador del campo de prisioneros más grande de la historia nacional. Quienes, como él, habían sufrido el duro trato de la cárcel de tránsito del Estadio Nacional y tenían esperanzas de una mejor vida en Chacabuco, a cientos de kilómetros de Santiago, experimentaron una fuerte desilución. Sin embargo, a pesar del temor cotidiano, las privaciones y de todo lo que ocurrió tras las alambradas, campos minados y guardias con la bala pasada, se nos muestran, como flores que renacen en el desierto, el optimismo y hasta el humor de hombres humildes e intelectuales que hacen todo lo posible para no salir un día del infierno arrastrando su rencor.
Continuación de la historia de Alberto Gamboa, preso político en Chacabuco. Relata la miseria del cautiverio y la fortaleza de los prisioneros para sobrellevar la injusta privación de libertad.
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