3 cuentos que parecieran ser de verdad y talvez si ó talvez no. Stalin busca desesperadamente sus pantuflas, ante el buen gesto de su sirvienta de querer cambiárselas por unas nuevas; sin saber las consecuencias que pudiese tener, mientras en paralelo José Miguel Varas nos cuenta del quehacer político dentro de la URRS en sus años de exilio tras la dictadura en Chile. Lenin no siempre llevó bigote y barbilla de chivo, sino que se afeitaba y un profesor que no entiende cómo llego a tener tanto poder dentro del círculo político de izquierda. Esas son las tres historias-relatos que componen es divertido libro del increíble José Miguel Varas, con toda la maestra de no decirnos hasta el final de que si lo que nos cuenta es sólo producto de su imaginación o está cruzado con lo más verídicos datos históricos de la siempre interesante historia que se irguió detrás de la cortina de hierro. Una lectura didacta y entretenida, que no sabes si tendrás increíbles anécdotas que compartir y/o está ante una genialidad literaria. Gran forma de adentrarse en la historia a través de la literatura.
(...) "𝘚𝘦𝘨ú𝘯 𝘎𝘳𝘪𝘨𝘶𝘭𝘪é𝘷𝘪𝘤𝘩, 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘦𝘭í𝘤𝘶𝘭𝘢𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘩𝘪𝘣í𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘤𝘪𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘜𝘯𝘪ó𝘯 𝘴𝘰𝘷𝘪é𝘵𝘪𝘤𝘢 𝘥𝘦𝘣í𝘢𝘯 𝘳𝘦𝘤𝘪𝘣𝘪𝘳 𝘰𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘰 𝘣𝘶𝘦𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘚𝘵𝘢𝘭𝘪𝘯 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘦𝘴𝘵𝘳𝘦𝘯𝘰. 𝘕𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘴𝘢𝘣í𝘢 𝘰 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘥𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘤𝘪𝘴𝘪ó𝘯 𝘦𝘯 𝘲𝘶é 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘴𝘶𝘱𝘦𝘳𝘤𝘦𝘯𝘴𝘶𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦𝘯í𝘢 𝘭𝘢 ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘱𝘢𝘭𝘢𝘣𝘳𝘢, 𝘪𝘯𝘢𝘱𝘦𝘭𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘷𝘦𝘯í𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘶é𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘰𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘯𝘴𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘭𝘦𝘤𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘥𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘢𝘴 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢𝘴, 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴, 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘥𝘦𝘴𝘱𝘶é𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘧𝘪𝘭𝘮𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘤𝘪𝘯𝘵𝘢." "𝘓𝘦𝘯𝘪𝘯 𝘭𝘦í𝘢 𝘮𝘦𝘵ó𝘥𝘪𝘤𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘯𝘰𝘳𝘮𝘦 𝘳𝘢𝘱𝘪𝘥𝘦𝘻. 𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴, 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘭𝘢 ú𝘭𝘵𝘪𝘮𝘢 𝘭𝘦𝘵𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨ú𝘯 𝘥𝘪𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘦𝘴𝘢𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘤𝘪𝘢𝘭. 𝘛𝘳𝘢𝘣𝘢𝘫𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘴 𝘩𝘰𝘳𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪𝘥𝘢𝘴, 𝘤𝘰𝘯𝘤𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢𝘥𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘩𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘤𝘪ó𝘯. 𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘣𝘢 𝘩𝘢𝘴𝘵𝘢 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘢𝘯𝘦𝘤𝘦𝘳. 𝘋𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘭 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘴ó 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘨𝘢𝘴𝘵ó 𝘦𝘯𝘰𝘳𝘮𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘪𝘥𝘢𝘥𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘬𝘦𝘳𝘰𝘴é𝘯 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘭á𝘮𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘺 𝘲𝘶𝘦𝘮ó 𝘢𝘥𝘦𝘮á𝘴 𝘶𝘯𝘰𝘴 𝘵𝘳𝘦𝘴 𝘬𝘪𝘭𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘭𝘢." "𝘜𝘯 𝘴𝘪𝘭𝘭ó𝘯 𝘺 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘦𝘴𝘢 𝘩𝘢𝘣í𝘢𝘯 𝘯𝘢𝘶𝘧𝘳𝘢𝘨𝘢𝘥𝘰 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰𝘴. 𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴 𝘱𝘦𝘯𝘴á𝘣𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶 𝘥𝘦𝘱𝘢𝘳𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘰 𝘪𝘣𝘢 𝘢 𝘩𝘶𝘯𝘥𝘪𝘳𝘴𝘦 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪é𝘯." (...)