Diario del rodaje de la esperada película de Lucrecia Martel sobre Zama, de Antonio Di Benedetto.
La toma que se repite. Los susurros de los qom y su prolijo caminar de fila escolar ante las cámaras. Las máquinas que se empantanan. El calor y el barro. Los trajes y las pelucas. El casting. Pueblos fantasma transformados en escenografía; vecinos, en españoles e indígenas; campos, en los páramos donde Don Diego de Zama espera en vano el ascenso que lo saque del ostracismo y la apatía. Mientras Lucrecia Martel filma, Selva Almada observa, pregunta, escribe. Y esas notas -sutiles, líricas- son mucho más que un inspirado e irreverente diario de filmación: son un dispositivo óptico, sensible, que ilumina, fragmenta y profundiza en el mito literario de Zama, atravesando las páginas y las imágenes, de la película al libro.
Selva Almada (Entre Ríos, Argentina, 1973) is considered one of the most powerful voices of contemporary Argentinian and Latin American literature and one of the most influential feminist intellectuals of the region. Including her début The Wind that Lays Waste, she has published three novels, a book of short stories, a book of journalistic fiction (Dead Girls) and a kind of film diary (written in the set of Lucrecia Martel’s most recent film Zama, based on Antonio di Benedetto’s novel). She has been finalist of the Rodolfo Walsh Award and of the Tigre Juan Award (both in Spain). Her work has been translated into French, Italian, Portuguese, German, Dutch, Swedish and Turkish. Her most recent novel, No es un río (This is not a River) has just been published in Argentina (2020). Brickmakers is her third book to appear in English and is being published in collaboration with Graywolf Press, US.
Notas de rodaje que podrían ser notas de cualquier otro tema. Selva Almada escribe siempre sobrio, preciso, lacónico y furioso. Creo que Almada escribe así porque así tiene configurada su experiencia, su manera de leer el mundo. Por eso no importa el tema. Hay filos que cortan, barro que ensucia, viento caliente que no deja respirar. Hay un sufrimiento femenino infinito que satura todo, contrae y reconcentra las frases. Allá en el fondo aparece el rodaje, la directora, los asistentes, el casting, anécdotas que siempre expanden el sentido hasta asomarse al abismo de la muerte. Algunas fotos intercaladas entre las notas parecen tomadas de alguna película rural de Béla Tarr o de esas parcas oblicuas de Glauber Rocha. No se acerca mucho a Diego de Zama, ni a Di Benedetto, ni a Martel. No es necesario, son notas literarias. Es Selva Almada pura: poética narrativa de la muerte demasiado cercana.
Cada capítulo parece una foto. O un poema. Almada escribe con lo mínimo pero consigue abarcarlo todo. Sabe captar el detalle mínimo y darle protagonismo a aquello que pasaría desapercibido.
Si bien este pequeño libro es el diario de rodaje de una película, me gusta que Almada lo haya escrito moviéndose por los márgenes. Los extras y el equipo técnico; el paisaje de Formosa con su clima agobiante y todas sus complejidades pero también su belleza, y, a lo lejos, Lucrecia Martel dirigiendo.
Cuando lo vi, no le tenía mucha fe a este libro, y si me decidí a leerlo fue porque me gusta mucho cómo escribe Almada, pero al final lo disfruté incluso más que los dos Zama (la película de Martel y la novela de Di Benedetto).
En el casting de Zama, Lucrecia Martel les pedía a los postulantes que le contaran un sueño. Un hombre contó que volaba en un caballo blanco, sin alas, y llegaba a un mundo lejano, otro planeta, un jardín de árboles alineados, manzanos, perales, naranjos, un jardín de frutas deliciosas. El caballo corcovea y él cae. Ahí terminaba el sueño. En ese momento el hombre se tapó la cara y se puso a llorar, porque se acordó de su padre muerto, que una vez le dijo que él tenía un don.
Las notas de Zama son principalmente entrevistas y descripciones de la gente de Formosa que participó en la filmación. Muy poco se habla sobre la filmación en sí, muy poco se habla de todo, pero creo que la fascinación con estas historias se conecta de varias formas con Zama y el contexto de Don Diego.
El viernes salimos a comprar libros con mi novio y encontramos esta joyita en Rubén Libros. Ayer, sábado, vimos la película y hoy, domingo a la tarde, leímos estas notas juntos. A mi me gustaron más que la película en sí, me pareció incluso mas poderoso. Los retratos que pinta Selva Almada en una o dos páginas son contundentes e inquietantes. Necesarios.
Selva Almada usó de excusa el rodaje de la película en Formosa, para contar otras historias, la del paisaje, las de los Quom y los lugareños que ven modificadas sus vidas por unos días, pero que Almada se detiene a indagar llegan las historias que traen a cuestas.
“En el casting, Lucrecia Martel les pedía a los postulantes que le contaran un sueño. Un hombre contó que volaba en un caballo blanco, sin alas, y llegaba a un mundo lejano, otro planeta, un jardín de árboles alineados, manzanos, perales, naranjos, un jardín de frutas deliciosas. El caballo corcovea y él cae. Ahí terminaba el sueño. En ese momento el hombre se tapó la cara y se puso a llorar, porque se acordó de su padre muerto, que una vez le dijo que él tenía un don”.
¡Qué crossover espléndido leer a Lucrecia en la mirada de Selva! Ver el detrás de escena en sus palabras, eso que quienes rumeamos Zama nos animábamos a imaginar: las historias detrás de la historia que se cuenta, los paisajes y los sentidos detrás de la puesta, las personas detrás de los personajes y su bagaje geográfico e histórico. Selva, como siempre, impecable.
Pequeña maravilla descriptivo-poética escrita por Selva Almada durante el rodaje de la adaptación cinematográfica que hizo Lucrecia Martel de Zama, la célebre novela de Antonio Di Benedetto. Es decir: un libro sobre la película de un libro. Según cuenta la propia Selva, se le dio plena libertad para escribir sobre lo que ella quisiera; creo que el camino que eligió seguir es el correcto, o en todo caso, uno de los mejores. En lugar de ponerse a retratar los principal del rodaje o la filmación de la película, Selva se corre a los márgenes, a lo que suele permanecer oculto, en segundo plano, y recupera las vidas de los pobladores nativos de los pueblitos donde se rodó, gente de las comunidades qom o pilagá o guaraní que participan, de una u otra forma, en la construcción de la película. Escenas mínimas, costumbres, parajes, casas abandonadas, actores secundarios, curiosos, relaciones, vidas personales, tragedias; Selva observa a su alrededor y recoge pequeños fragmentos de las vidas anónimas de quienes participaron de esta gran adaptación cinematográfica de la novela de la espera.
Brevísima forma fragmentaria que da cuenta de los alrededores del rodaje de Zama. No utiliza ni la convención de las fechas ni títulos. El yo narrador no aparece ni una sola vez; la mirada siempre está puesta afuera. Como texto, podría asemejarse a un detrás de cámara, con la salvedad de que el texto tampoco es sistemático en dar cuenta de la realización de la película. Muchas entradas son dedicadas a personas de la comunidad qom, a plasmar pequeñas instantáneas de su deambular en función del rodaje o de su situación actual. Hay descripción de la naturaleza aunada a las personas que trabajan en el rodaje. Hay pocas alusiones a Martel, cero alusiones al contenido del libro o a Di Benedetto, alguna en función de este u otro actor. Cada fragmento construye el todo de esa película sin apenas mencionarla.
Llegué a Selva Almada por Lucrecia Martel, la directora de cine de la película "Zama". Cuando me enteré que hubo un libro escrito durante el rodaje, lo quise. Y lo leí. Fue muy entretenido leer las curiosidades durante el rodaje desde el punto de vista de una escritora de literatura. Salió una crónica. Pero no es escencial. Con ver la película alcanza. Pero es interesante como mirada antropológica de un rodaje tan exótico. Aunque como conocimiento cinematográfico de un rodaje, no aporta mucho. En fin...
Es interesante el foco que hace en los lugareños y los qom que participaron en el rodaje, su visión de ser parte de ese momento. El cómo interactúan todos, actores de todos los tipos, con el equipo técnico en los distintos espacios y otros detalles similares. Me gusta que no se haya centrado en lo grande sino en el detalle, en lo mínimo.
Pensé que estaba enfocado en la forma de dirigir de Lucrecia Martel como el documental "Años luz", pero no. Aborda a los actores, sobre todo, los que viven cerca de donde graban, descripciones sencillas, hasta cuestiones de su vida personal. Me gustó mucho.
This takes about half an hour to read, but Almada has a keen eye and a very personal style that makes these short texts seem a lot more than what the title might suggest.
lindo corto y profundo. me gusta lo metafórico y retorcido como que no entendes y al mismo tiempo te conmueve. buenas descripciones. pueblos fantasmas y culturas me gustó