He leído este libro prácticamente de una sentada,a lo largo de una tarde y la mañana siguiente.
A pesar de que en ocasiones tenía que tomarme un respiro, puesto que hay pasajes de una intensidad emocional demoledora.
Es excelente.
Cuanto menos cuente mejor para todos, puesto que aunque a mitad del libro ya se sabe cuál es el final, como dice la narradora en una frase: "Por qué es siempre la peor pregunta". Esa es la que nos responde la historia.
La novela comienza como un bello día de primavera, soleado, el amor romántico, la posibilidad, la invencibilidad, pero va avanzando, y se va oscureciendo, y haciendo dura en muchos sentidos, y atraviesa el duro otoño de las relaciones, hasta desembocar en un terrible invierno.
Habla de muchas cosas,juega con muchas ideas, y da mucho que pensar. Pero paradójicamente todas esas ideas se van reforzando y retroalimentando, construyendo con lógica un desenlace.
Quizá la idea que más me haya atraído gire alrededor de la verdad del otro, cuánto estamos dispuestos a indagar, a saber, y que una vez sabido ese algo que buscábamos, ya no se puede dejar de saber, y que en ocasiones, si no sabíamos era porque no debíamos.
Este es uno de esos libros que te hace pensar, y se queda contigo mucho tiempo después de terminado.
La voz de la narradora, esa ella, esa pareja que indaga, es sublime, técnicamente increíble, salvando las distancias, y los tonos, me ha recordado a esos narradores soberbios de Javier Marías, y sus soliloquios magistrales.
De los mejores libros que he leído, y sin duda de los mejor que voy a leer este año.