BEST. BOOK. EVAHHHHHHHH.
Dioses griegos en desgracia. Percy Jackson. Quirón. Leo Valdez. Calypso. Los haiku de Apolo. El humor de Rick Riordan. Un triunvirato romano malvado. ¿Hay algo mejor que un libro con todos estos elementos juntos? ¡Yo digo que no!
The Trials of Apollo: The Hidden Oracle se sitúa seis meses después de que acaba The Blood of Olympus así que, antes que nada, les advierto que si no han terminado la saga de Heroes of Olympus esta reseña puede tener spoilers.
En esta historia nos encontramos con Apolo despertándose en un basurero después de que su padre, Zeus, lo haya desterrado del Olimpo y lo haya vuelto mortal por haber propiciado, de cierta manera, el caos con los Titanes y Gea. Apolo, que ya ha vivido esta situación de volverse mortal dos veces, sabe que para recuperar su condición de dios, debe cumplir tareas casi imposibles dictadas por un semidiós que reclamará sus servicios. Es allí cuando aparece Meg, una semidiosa salvaje que nunca ha estado en el Campamento Mestizo, y ata Apolo a su destino. A partir de ese momento, Apolo y Meg viajarán juntos hasta el lugar seguro de los semidioses para solicitar ayuda de los campistas y poder restaurar la divinidad del dios caído en desgracia. Sin embargo, lo que ni Apolo ni Meg saben es que están a las puertas de una gran conspiración que involucra a los cuatro oráculos principales, pues no están funcionando, monstruos ancestrales y a un temido triunvirato de emperadores romanos que quieren hacerse con el poder de las profecías y el destino.
The Trials of Apollo: The Hidden Oracle es un gran inicio para lo que será una nueva serie de cinco libros del Tío Rick. La trama es épica, el sentido del humor sigue intacto y los personajes son más reales e inconfundibles que nunca.
Si hay algo que adoré de este libro es la vulnerabilidad de Apolo. Él, el dios del sol, la medicina, los oráculos, la música, la poesía y cientos de cosas más, se ve rebajado a ser un mortal. Ya no es guapo, ya no viaja en su carruaje del sol, tiene acné y no está en forma. Cuando empieza The Trials of Apollo: The Hidden Oracle nos encontramos con un mortal arrogante, que cuestiona cualquier aspecto de la vida mundana y sin poderes pero, a medida que va avanzando la historia, vamos percibiendo un cambio en Apolo. Ya no es este mortal que sigue creyéndose un dios, sino que se va a adaptando a las circunstancias que lo rodean. Deja de ser arrogante y, lentamente, entendemos que lo que se escondía detrás de esa actitud de chulito es una nostalgia y un dolor tremendos. La añoranza de lo perdido y la incertidumbre de un desenlace satisfactorio.
Rick Riordan supo construir en Apolo un personaje entrañable, con un sentido del humor único y un interior destrozado. Si bien Apolo es un dios al que aparentemente todo le ha ido bien en la mitología, sólo tenemos que devolvernos a revisar sus historias de amor para darnos cuenta de que no es así. A Apolo le han roto el corazón, se lo han hecho trizas... y no es algo que haya podido enterrar ni superar a pesar de que han pasado milenios.
En The Trials of Apollo: The Hidden Oracle, el Tío Rick vuelve a hacer de las suyas haciendo que confiemos en personajes en los que no debíamos. Cuando todo parece miel sobre hojuelas, aparece la persona menos pensada a apuñalarte por la espalda. Y, ¡por todos los dioses!, Apolo ya ha tenido suficientes traiciones en su eternidad. Pobrecillo mío. Pero, así como Rick juega con nuestros sentimientos para mal, también nos da una alegría tremenda en este libro y es que vuelve un personaje que todos pensábamos muertos tras el final de Blood of Olympus. ¡Mil hurras al Tío Rick por eso! <3
Eventualmente, cuando llegamos al meollo del asunto en el libro. Cuando entendemos por qué realmente no funcionan los oráculos, por qué los semidioses están desapareciendo, por qué no se les pueden asignar misiones y por qué nadie sabe nada del Campamento Júpiter... nos quedamos con la boca abierta. Creo que a Rick Riordan nunca se le acabará la imaginación, pues cuando pensamos que ya ha explotado la mitología al máximo en estos retellings, sale con un giro i m p r e s i o n a n t e. ¡El triunvirato, nada más y nada menos! Traiciones, Bestias y hechizos primordiales. Nada le falta a este libro. ¡Ni siquiera Percy! ¡PORQUE PERCY TAMBIÉN APARECE Y LO AMO Y....!
Adoro ver cómo todas estas sagas paralelas se van entrelanzando. Porque, aunque sutiles, en The Trials of Apollo: The Hidden Oracle hay menciones a situaciones de la trama de Magnus Chase and the Gods of Asgard: The Sword of Summer. Tío Rick, nunca dejes de escribir, por favor.
Y nada, dejaré algunas de mis frases favoritas del libro aquí abajo para nunca olvidarlas en caso de que un apocalipsis triunvirático despegue todos los post-its de las páginas de mi ejemplar.
«"Please, Father, I get the point. Please, I can't do this!"
Zeus did not answer. He was probably too busy recording my humiliation to share on Snapchat».
«After being alive for so many millenia, I had trouble keeping track of time even in the best of circumstances. I would hear a song on Spotify and think, "Oh, that's new!" Then I'd realize it was Mozart's Piano Concerto no. 20 in D Minor from two hundred years ago. Or I'd wonder why Herodotus the historian wasn't in my contacts list. Then I'd remember Herodotus didn't have a smartphone, because he had been dead since the Iron Age.
It's very irritating how quickly you mortals die».
«Only two mortals ever had broken my heart. Even after so may centuries, I couldn't think of her, couldn't say her name without falling into despair».
«If I'm being honest, I have to confess something else: all gods fear death, even when we are not encased in mortal forms».
«Ah, everything was better in ancient Greece! Well, except for a few small improvements modern humans had made - the Internet, chocolate croissants, life expectancy».
«One thing my sister Artemis and I agree on: every worthwhile pursuit is better outdoors than indoors. Music is best played under the dome of heaven. Poetry should be shared in the agora».
«Will turned to me. "I apologize for my boyfriend".
Nico rolled his eyes. "Could you not--"
"Would you prefer special guy?" Will asked. "Or significant other?"
"Significant annoyance, in your case", Nico grumbled».
«Oh. Perhaps some of you are wondering how I felt seeing him with a boyfriend rather than a girlfriend. If that's the case, please. We gods are not hung up about such things. I myself have had... let's see, thirty-three mortal girlfriends and eleven mortal boyfriends? I've lost count».
«"Nico", I said at last, "shouldn't you be sitting at the Hades table?"
He shrugged. "Technically, yes. But if I sit alone at my table, strange things happen. Cracks open in the floor, Zombies crawl out and start roaming around. It's a mood disorder. I can't control it. That's what I told Chiron".
"And is it true?" I asked.
Nico smiled thinly. "I have a note from my doctor".
Will raised his hand. "I'm his doctor".».
«"Hey, guys!" Leo spread his arms for a hug. "Sorry to leave you like that. Bad news: I died. Good news: I got better! I had to rescue Calypso. We're both fine now. We're taking Festus to--"».
«I wish my head would stop pounding. On Olympus, headaches were so much easier to cure. Hephaestus simply split one's skull and extracted whatever newborn god or goddess happened to be banging around in there. In the mortal world, my options were more limited».
«"Half the trick to being a god is knowing how to bluff».
«Not all monsters were three-ton reptiles with poisonous breath. Many wore human faces».
«"I'm the sun god", I said, trying to muster more confidence than I felt. "I always return at dawn"».
«Those lips I have never kissed but never stopped dreaming of».
«While Daphne's feelings turned to pure hate (which is, of course, only the flip side of love). Nothing is more tragic than loving someone to the depths of your soul and knowing they cannot and will not ever love you back».
«I've found that whn one is looking for danger, it's never hard to find».
«I try to avoid weapons that talk. I find them rude and distracting. Once, Artemis had a bow that could cuss like a Phoenician sailor. Another time, in a Stockholm tavern, I met this god who was smoking hot, except his talking sword just would not shut up».
«Rachel put her hand over mine. "Things can turn out differently, Apollo. That's the nice thing about being human. We only have one life, but we can choose what kind of story it's going to be"».
«Their descent was silent, but in my mind a joyous fanfare of Valdezinator music proclaimed the good news.
Leo had returned».