Leyendas parte de un punto bastante cómodo dentro de lo que es la cronología complicada y farragosa de DC. El evento Crisis en tierras infinitas, que algún día os traeré a este espacio, sirvió para poner orden en el multiverso: debido a las diferentes líneas alternativas, universos que coexistían y, sobre todo, a causa de problemas de continuidad narrativa de años de desorden, la editorial decidió cortar por lo sano y crear un crossover en el que solo sobreviviese lo mejor de cada universo para fusionarlo en uno solo, provocando la muerte de personajes como Flash o Supergirl. De ese nuevo cosmos que se compuso de lo mejor de cada mundo destruido se levantó una nueva continuidad en la que se ubica este evento, Leyendas.
Además, DC puso toda la carne en el asador para las series regulares de sus personajes. Es el caso de Batman, que quedó a cargo de Mark Millar; de Superman, que pasó a manos de John Byrneo de este evento, que cayó bajo el manto de John Ostrander, conocido por ser el guionista principal del Escuadrón suicida (y posteriormente de Batman, el Detective Marciano o Aquaman). A su lado colocaron a nadie más ni nadie menos que Len Wein, creador de La cosa del pantano y, ojo, Lobezno, Tormenta y Coloso para Marvel. Por si fuera poco, John Byrne fue colocado como dibujante, el cual ya llevaba la serie de Superman y que ha trabajado en las series de los Vengadores, JLA o Hellboy. Casi nada.
El evento en sí filosofa sobre el propio concepto del superhéroe, algo muy habitual en la actualidad, pero que fue rompedor en su momento. Sin embargo, al contrario que en estos días, en este caso se dedica a mitificarlo, lo cual puede ser conservador para el momento en el que salió la saga, en 1986, con una sociedad inmersa en la era Reagan y desencantada del American way of life. Puede parecer una tontería comentar esto, pero es precisamente aquí donde vienen la mayoría de las críticas, por presentar héroes inmaculados e intachables frente a villanos que son la representación del mal. Es decir: Darkseid, uno de los enemigos más notables de la Liga de la justicia. Este se pone como objetivo que la humanidad olvide el mismo concepto del héroe, borrando todo su legado. Y lo hace de forma sutil, en vez de confrontar directamente a sus rivales: contacta con políticos que siembran la duda y la desconfianza en la población. Esto pone a la JLA y el resto de compañeros en la tesitura de hacer frente a aquellas personas que juraron proteger. En este tomo veremos el nacimiento del Escuadrón Suicida, compuesto de villanos que, coaccionados o no, optan por hacer el bien. Por si fuera poco, nos coloca la primera semillita de un joven Billy Batson, ese joven que se convertiría en el Capitán Marvel o, actualmente, Shazam.
Como en todos los eventos de esta índole, Leyendas no acapara toda la trama, sino que se apoya en las series regulares de los héroes para completarla. Personalmente, no he leído estos anexos, pero creo que el cómic se entiende solo sin ayuda ni necesidad de estos complementos. No obstante, si por completar o por coleccionismo quieres leerlo todo, adelante. A mi parecer, hay dos problemas principales en esta saga. El primero de ellos, es que al comienzo de cada capítulo te explican el plan de Darkseid para acabar con sus enemigos. En la tirada regular entiendo que lo hagan, para recordar al lector de qué va la historia. Pero, al leerlo de golpe, me parece reiterativo, y corta el ritmo de lectura. El segundo de los problemas es la época en la que sale: los años 80. La solución a la trama es un Deus ex machina de manual, y la inocencia propia del cómic no ayuda a que nos podamos meter de lleno en la historia. Para variar, no hablaré demasiado del apartado gráfico porque no tengo ni tan siquiera unas nociones básicas de estilo ni de entintado.
A mí, en lo personal, me ha gustado mucho. Es un cómic de su época, pero ello no significa que no sea disfrutable. Plantea diatribas y conflictos que antes no habían sido concebidos, y presenta personajes y equipos nuevos. Además, planta la semilla de una nueva JLA, que no es poco.