«Toda la obra de Maupassant rebosa de agua, de ríos, de estanques, de mar; toda su obra está llena de juegos y de tragedias acuáticas» Alberto Savinio Existen pocos grandes libros consagrados a la navegación de placer. Sobre el agua (1888) relata un crucero de Maupassant por la Costa Azul del Mediterráneo, desde Cannes hasta Saint-Raphaël, a bordo de su yate, bautizado con el mismo mote, Bel-Ami, que el protagonista de su inolvidable novela. Pero además de un relato de viajes, este libro es toda una confesión: Maupassant nos habla de la vida literaria, de sus tormentos íntimos, de la sociedad, de las mujeres, de la ebriedad, de la enfermedad, de la tarea de escribir, de la soledad. Y así, el lector se ve transportado no sólo a los lugares a los que el escritor viajó, desde las elegantes calles de Cannes transitadas por príncipes caídos, hasta las solitarias playas de Agay, sino también arrastrado a sus pensamientos y cavilaciones. «Me piden» reconoce el autor «que publique estas páginas sin continuidad, sin composición, sin arte,… que se interrumpen bruscamente, sin motivo, tan solo porque un golpe de viento ha puesto fin a mi viaje. Cedo a este deseo. Tal vez me equivoco.»
Henri René Albert Guy de Maupassant was a popular 19th-century French writer. He is one of the fathers of the modern short story. A protege of Flaubert, Maupassant's short stories are characterized by their economy of style and their efficient effortless dénouement. He also wrote six short novels. A number of his stories often denote the futility of war and the innocent civilians who get crushed in it - many are set during the Franco-Prussian War of the 1870s.
He terminado un viaje. A través de estas páginas me embarqué en el encantador Bel-Ami de la pluma de Maupassant y seguí con regocijo sus reflexiones honestas sobre la condición humana, la soledad, la libertad, la escritura, el amor. Me levanté con él, envidiando sus caminatas por los bosques de la costa sur de Francia, conmovida por la imagen añorada de la espuma marina y el aire salitroso, identificada casi siempre a sus sentires e inquietudes. Acaso sea está la magia de leer un diario; vagar por las hendiduras de un pensamiento ajeno que pronto se vuelve íntimo, experimentar el ardor y el enojo por el influjo de sus expresiones certeras, descubrir nuestras miserias en el espejo de los otros. En esa escritura profunda, contemplativa, reveladora se siente el espíritu del marino, del explorador que quiere atrapar el mundo visto con sus palabras y plasma en su bitácora el milagro de una confesión. Disfruté enormemente la escritura de Maupassant y escuché en su voz el eco del orgullo francés "el terrible verbo de Montaigne y de Rabelais, la ironía de Voltaire, de Beaumarchais, de Saint-Simon y la risa prodigiosa de Molière". Nos vemos en el puerto.
Muy lindo relato/cuento. No puedo decir mucho sin spoilear, pero puedo decir que es más de su grata escritura. Deja un final abierto a la interpretación... Tal vez sea que el personaje acompañó una transición de estados.