No recuerdo dónde escuché, pero sé que lo hice, que el proceso creativo de Hitchcock para confeccionar una película pasaba por encontrar una historia fallida, una buena trama destrozada por la falta de pericia narrativa de su autor original, un boceto a partir del cual construir una obra maestra cinematográfica. Estoy seguro de que el apócrifo autor del aserto lo hizo con Psicosis en mente, porque dudo que alguien considere a Du Maurier como una autora mediocre, Rebecca una mala novela o, ahora sí, la ventana indiscreta un relato fallido. Robert Bloch, en tanto que escritor forjado en las revistas pulp, nunca mereció el justo reconocimiento durante su prolífica carrera como cuentista, novelista y guionista en Hollywood, pese a su enorme éxito de público, quizá motivo añadido para que los snobs nunca lo tomaran en serio. Dudo que Cornell Woolrich gozara del beneficio de un juicio justo al cultivar solo la novela y relato policiaco, por lo que asumo que el sentencioso autor le hubiera relegado al mismo club de los escritores torpes o fallidos al que pertenecería Robert Bloch. Sin embargo, si tuviera que juzgar la obra de Woolrich a partir de estos ocho relatos debo reconocer que era un autor como la copa de un pino.
La antología recoge los siguientes relatos:
La ventana indiscreta (****): esta historia, por lo que sea, la conoce todo el mundo. Durante el tórrido verano neoyorkino, un hombre impedido, limitado a una silla de ruedas, se entretiene durante su convalecencia observando a través de la ventana a sus vecinos del edificio de enfrente. Una pareja le llama poderosamente la atención, pues los movimientos del marido, y la desaparición de ésta, le hacen sospechar algo terrible.
Proyecto de asesinato (***): la protagonista se confiesa a su amiga: la vida conyugal la está destrozando. Su marido no le permite obtener el divorcio, la odia y le hace la vida imposible. Su amiga le sugiere una forma de acabar con él sin levantar sospechas, a saber, utilizar los miedos del hombre para matarlo de un susto.
El pendiente (***): la protagonista está sufriendo el chantaje de un antiguo amante. A partir de un fajo de cartas falsificados, la mujer se ha visto obligada a acudir al apartamento del chantajista para intercambiarlas por 10.000 dólares. Una vez realizado, la mujer descubre que ha perdido su pendiente, por lo que regresa al apartamento. Cuál no será su sorpresa cuando encuentre al chantajista asesinado y a un hombre armado allí.
A través del ojo de un muerto (****): tras la noticia de la degradación de su padre policía, un chiquillo y su amigo se disponen a encontrar un caso que le permita congraciarse nuevamente con su jefe. Para ello seguirán una pista casual: un ojo de cristal que han intercambiado por unas canicas.
Cocaína (****): tras una noche toledana de la que apenas recuerda nada, el protagonista regresa a su casa con una resaca monumental y la vaga impresión de haber asesinado a un hombre. Al confesarse a su cuñado, a la sazón policía, este decide actuar con presteza y desandar el camino recorrido por el curda con la esperanza de descubrir el cadáver antes que la policía.
Si el muerto pudiera hablar (**): dos trapecistas se enamoran de la misma mujer. Obviamente, la mujer ha preferido a uno antes que al otro, y está decisión hará que un odio terrible se apodere del frustrado aspirante, que jurará venganza.
Los ojos que vigilan (****): una mujer y su amante planean el asesinato del marido de tal modo que parezca un accidente. Utilizando máscaras de gas, la mujer fingirá un escape de gas cuya única víctima sea el marido. Todo parece perfecto, salvo por un detalle: su suegra, tetrapléjica y privada del habla, lo ha escuchado todo.
La libertad iluminando a la muerte (***): luego de que su mujer le acuse de ser un vago y no tener hobbies enriquecedores, el protagonista, un policía neoyorkino, acude a visitar la Estatua de la Libertad. Es durante el ascenso a los miradores cuando se percata de un turista obeso, incapaz de retomar el ascenso debido a su peso. Sin embargo, cuando el protagonista baja y regresa al ferry no ve a este hombre, pero sí a su mujer, una joven de terrible belleza.