Nadie sabe por qué la remota aldea lucense de Bandomil no aparece en los mapas. Muy pocos han oído hablar de ella, y menos aún saben cómo encontrarla. Sin embargo, lo que es seguro es que sus extraños habitantes, las costumbres ancestrales con las que mantienen el orden y las luces amenazadoras que pueblan su noche inquietarían a cualquiera.
Alonso de la Hoz, un peregrino descreído y pragmático que se ve forzado a hacer el Camino de Santiago a causa de un juramento, tampoco entiende por qué debe cruzar este pueblo ignoto como paso ineludible para obtener la codiciada Compostela.
Cuando su curiosidad le lleve a sumergirse en los oscuros secretos de la villa, lo pagará caro enfrentándose a la superstición y al lado oculto de la fe. Solo entonces descubrirá que hay cosas que nos vigilan escondidas más allá de la razón humana.
Miguel Garrido de Vega (1989) es escritor y abogado. Ha sido finalista del Premio Nadal 2025. Colabora con medios como Zenda, El Asombrario, Kaibun, GTM o Hotaru. Su novela Meigallo (2017) resultó finalista en los Premios Ignotus 2018. Sus relatos se han publicado en editoriales como Salto de Página, Eolas, Orciny Press o Pulpture y han sido premiados por el Ayuntamiento de Ferrol, Bibliotecas Públicas de Madrid o Eurostars Hoteles, entre otros. Sus haikus han sido premiados e incluidos en antologías colectivas, codirige *terror añadido ―un pódcast sobre el mundo laboral, la salud mental y otros terrores cotidianos―, colabora con pódcasts literarios como Noviembre Nocturno, ha sido guionista de videojuegos y profesor de escritura creativa.
Alonso es un peregrino que está haciendo el Camino de Santiago, cuando llega a Bandomil, un remoto pueblo de Lugo. Pronto empieza a tener extraños encuentros durante la noche, así como siniestros sueños.
‘Meigallo’ (2017), del escritor Miguel Garrido de Vega, es una interesante novela de terror y misterio, que juega muy bien con el folclore gallego. Me gusta como está escrito, y tiene pasajes muy conseguidos.
¡Qué bien escrito está este bolsilibro! El autor es gallego y exprime al máximo sus raíces para crear este cuento oscuro sobre la razón y la fe y los monstruos que habitan en nuestros corazones. Terrorífico y delicioso.
Una buena historia de terror gallego (si es que eso es algo). Un peregrino se para en un pueblo gallego donde la gente resulta sospechosa (hasta ahí todo normal, dado que son gallegos), pero luego las cosas se ponen chungas. Recomendado si te gustan las meigas, Lovecraft y soñar con movidas muy serias.
Meigallo me descubrió un mundo editorial que hasta ese momento había permanecido oculto a mis atenciones adormecidas. Lo compré en la misma casa editorial, literalmente. Los amigos de Pulpture me recibieron con los brazos abiertos. Eso me marcó bastante; no pensaba que se pudiera hacer así literatura, como si de una artesanía alquímica se tratara... Eso me fascinó y esperanzó a partes iguales.
Recuero haber devorado Meigallo entre el metro y el insomnio... Es de esa clase de historias quete sacan del mundo real, y no necesita hacer malabares para contentar tanto los paladares literarios más exigentes, como a aquellos que buscan simplemente una muy buena historia de terror y misterio.
Lo que más destacaría es su narrativa cálida y su ambientación, honesta y sin exabruptos, en una tierra que rezuma la magia y el misterio que solo el enigma de los siglos puede otorgarle a un emplazamiento.
Ojalá sepamos algo más de las entidades Primigenias que habitan el universo de Meigallo.
La lectura de Meigallo es totalmente recomendable. Es cierto que cogí el libro con algo de respeto, conozco a su autor y sabía que tenía que leerlo con cuidado y atención para poder dar un feedback con "conocimiento de causa". Además, por otro lado, soy más de novela negra de autores nórdicos, y quizás menos de novela negra de autores españoles o americanos. Por este doble motivo, me enfrenté a Meigallo con prudencia. De lectura ágil y fácil. Es difícil no encariñarse con su protagonista Alonso, educado, inteligente, capaz de controlar sus emociones, con habilidad social y sin superchería. Vamos, casi nada... Envuelta la trama de un halo de misterio, es bonito recorrer con el protagonista parte del Camino de Santiago y mezclarse con los lugareños. El final es sorprendente, deja abierta la puerta a una continuación, sin duda prometedora, pues el mal, ahora que vuela, es fácil que se propague a velocidad vertiginosa... Espero con ganas la segunda parte para conocer en qué anda enredado Baba-Galook.
Nos hemos acostumbrado a asociar el terror gótico con nombres de autores como Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, Guy de Maupassant o Lord Dunsany, obviando que en nuestro país también se cultivó el género gracias a las obras que parieron Gustavo Adolfo Bécquer, Emilia Pardo Bazán o incluso Benito Pérez Galdós. Y es que España es rica en tradiciones y leyendas que están plagadas de elementos propios del género, y que aunque se han explotado en los casos mencionados, no parecen haber alcanzado el reconocimiento que sí tiene la novela gótica más internacional. Aunque Meigallo se ha publicado dentro de una colección de espíritu y formato claramente pulp, su interior guarda similitudes con ese gótico español clásico, y se aprovecha de uno de los folclores más ricos de cuantos guarda nuestra tierra: el gallego.
Tenía ganas de esta novela en concreto por volver a mis raíces, tanto de nacimiento como en ese arraigo lector por el horror incognoscible, pues me intuía reminiscencias quizá lovecraftianas, quizá de otros clásicos oscuros. Y salté de cabeza al texto. Galicia y su mitología, costumbres y tiempos (de relojes o meteorológicos), que pesan casi más como protagonistas, en esa atmósfera de leyendas, que la misma trama. Además, acompaña el lenguaje, los dialectos, el tono suave con acento. No solo por la pulcritud del narrador, sino también en el respeto a esa tierra madre, sus gentes y tradiciones.
Ya pronto el protagonista, Alonso, un peregrino de incierto motivo camino de Santiago, se adentra en esa comarca atemporal que orbita alrededor del pueblo oculto, núcleo y centro de lo rural; un micromundo preservado. Y el que su primer encuentro sea con la Menciñeira, figura chamánica, augura el tono y sentido de la obra. Porque meigas, haberlas, haylas. Ya en la aldea, y sin conocer el trauma que ha conducido a los personajes principales por su aventura que ahora confluye (desenreda esa madeja de motivaciones poco a poco y usando la coherencia), se perfilan los caracteres de las diferentes fuerzas vivas en contraposición, aferrados a sus hábitos, ajenos a lo externo. Temerosos de Dios (cualesquiera que este sea) y del mismo miedo. Y una serie de pistas poco sutiles, de naturaleza creciente y tan violenta como la misma naturaleza, desembocan en un conflicto irresoluble que lleva a la desconfianza, a la voz del cacique. A la consabida e inevitable quema de brujas, que suele ser quema de inocentes. El momento para posicionarse y tomar decisiones, para encontrar la verdad, empezando por uno mismo.
Alonso duda, entre sus sueños recurrentes, el monstruo que atisba en el pueblo, la necesidad de fuga. Pero se aguarda la sorpresa, la revelación, el enfrentamiento final. El regreso del pasado al asalto del presente (junto con los orígenes del peregrino). Mantiene el suspense capítulo a capítulo, la incertidumbre por esas decisiones y asociaciones de cada cual, creando una simiente para el giro hacia la oscuridad total.
El encuentro. La batalla. Contra lo imposible. Que se sufre…
Destaca esta obra por el uso valiente, implicado y escogido de la segunda persona narrativa (en partes muy concretas, el resto utiliza la tercera, no se asuste nadie), que te sumerge e implica de lleno. Junto a su impecable prosa y capacidad de transportarte a esa era, que podría ser el ahora en cualquier valle o en el centro de un algún bosque donde no cuenten los años, tan perdido como escondido. Una novela de lectura suave como la marea de la mañana, sin imperfecciones. No me ha defraudado la intuición ni el autor, otro para mi lista de seguimiento.
Nos quedan preguntas provocadas: ¿Es insignificante el hombre? ¿Es perpetua la creencia y el numen?
Tendréis que leer para conocer las repuestas. ¡Venid a esta Galicia primigenia y ancestral!
Pd: si ya de por sí me encantan los epílogos en mi bicefalia lector-escritor, este me sacia…
Me ha sorprendido muy gratamente. Esperaba encontrar pasajes turbios y oscuros y, a pesar de la brevedad del libro, los hay a montones (están perfectamente colocados en los puntos precisos para no resultar cargantes y dejar respirar al lector, eso sí). Pero, lo que más me ha sorprendido, es que introduce un elemento característico de la novela negra (género por el que tengo debilidad), y es el de que los protagonistas deben quedarse recluidos en el escenario en el que transcurre la historia por motivos ajenos a ellos mientras la sospecha recae en todos los personajes. ¡Qué buena forma de mezclar ambos géneros y qué buen homenaje a esas historias de crímenes y detectives!
¡Y deja con ganas de más! Ahora que sabemos que los dioses primigenios también moran en Galicia, Miguel es el guía perfecto para mostrarnos qué horrores nos esperan si intentamos caminar junto a ellos.
Le tenía ganas a este libro porque tengo familia gallega y solía veranear allí y me parece que Galicia es un escenario que no se suele exprimir mucho por los autores españoles (creo, porque también es cierto que últimamente no me fijo tanto en lo que se está publicando actualmente). De todas maneras, Meigallo recrea muy bien la atmósfera gallega con un lenguaje muy cuidado y la presentación del peregrino y su inmersión en el pueblecito gallego perdido en la montaña es atrapante, creando un misterio que jamás se resolverá y que le sienta muy bien al libro. El misterio al que hago referencia no es el problema en torno al que gira la trama de la novela, que tiene claras influencias de Lovecraft, sino a la magia que rodea todo lo gallego. ¿Hay meigas? Pues no se sabe con certeza, pero parece que haberlas, haylas.
En definitiva, es una lectura muy recomendable para pasar un buen rato, sobre todo ahora que el tiempo acompaña con tantas horas de noche como tenemos.
Este pequeño libro se hace, no sólo corto, sino demasiado breve para el estado de excitación en el que te deja. Fantasías costumbristas que tornan en pueblos de ensueño, o de pesadilla. Uno queda enganchado desde casi la primera página y se ve envuelto sin darse cuenta en una fantasía onírica tiznada de ese saber y no saber de la Galicia profunda. El lector queda transportado a ese mundo del que no puede salir por su propio pie. Solamente le queda acompañar al protagonista, con la esperanza de que aquello no sea más que un sueño. No diremos si lo consigue o no. Más que recomendable.
Ha sido un placer leer este libro. Primero, por una trama que atrapa gracias a la forma que tiene el autor de situarte, rozando el trance, dentro del interior mismo de los paisajes gallegos, seguramente gracias a su propio origen. Y, segundo, por el delicado uso de la lengua, que me ha permitido recrearme en una prosa rica y amena, hasta el punto de parecerme increíble que el autor sea novel.
Me parece que estas Navidades voy a regalar Meigallo, pues realmente creo que aquellos que no solo disfrutan de las buenas historias, sino también de la buena escritura, lo van a apreciar.
He tenido la suerte de leer la primera novela de Miguel Garridoel año pasado, antes de ser seleccionado por los premios Ignotus en los que se reconocía su valía. En sus páginas descubres una prosa limpia, que se lee sola, con un estilo cuidado y una narración de un escritor cultivado. Te atrapa desde las primeras páginas, sus personajes están bien armados en esa Galicia mágica, los escenarios te ayudan a ubicarte en la época en la que se desenvuelve, lo que atrapa al lector. Altamente recomendable.
Una grata sorpresa. Una novela de terror magníficamente ambientada. Especialmente me ha gustado mucho la forma de escribir de Miguel, con un estilo cuidado y un rico vocabulario, sin que se torne su lectura pesada en ningún momento. La única pega que le puedo poner es que se me ha hecho un poco corto, y me hubiese gustado haber ahondado más en su historia. Recomendable al 100%, sobre todo si eres fan de los relatos de terror y la literatura de Lovecraft como yo. Sin duda, un autor para tener muy en cuenta.
Inesperadamente bueno. me gustan los personajes, tienen cierto carisma y un desarrollo decente, la historia es curiosa, en ocasiones pesadillesca y lisérgica, es terror sobrenatural y lovecraftiano y de todo un poco. Es una mezcolanza realmente bien conseguida.
Un relato potente con una prosa que te envuelve y te sumerge en la historia. Lo único que le saco negativo es que es demasiado corto y que no se adentra mucho en los mitos de las meigas gallegas, que creo que es un tema del que se puede sacar mucho jugo. Como primera novela del autor, chapó.
Un viaje crepuscular entre brumas que es imposible saber si salen del bosque gallego o de una pesadilla colectiva. Una obra que por momentos podría ser una leyenda de Becquer, una novela gótica, o un cuento lovecraftiano, pero que tiene un claro sabor decimonónico, sino fuera porque se dan ocasionales fogonazos oníricos de un estilo mucho más personal y poético.
Una novela amena que te tienes que leer casi del tirón, porque no puedes dejar para otro momento al protagonista y sus andanzas el Bandomil, una remota aldea que no aparece en mapas. Llega por casualidad, ya que su objetivo es llegar a Santiago, pero durante su estancia vivirá unos acontecimientos muy terroríficos y extraños. Los escenarios y personajes tienen mucho peso en la historia, pero no hay paja, no hay relleno o descripciones innecesarias para llenar páginas. Recomiendo su lectura, porque está muy bien escrito y si eres de relatos y novelas cortas, es todo un acierto leer Meigallo. Imagino que algún día habrá una continuación o "texto alternativo", ya que el final da para ello.
Meigallo era un libro que comencé a leer con mucha ilusión. No solo trataba de uno de mis géneros preferidos, sino que también lo hacía desde el contexto de mi cultura y mi gente.
He de decir que, después de leerlo, no quedé defraudado en absoluto. La prosa de Miguel Garrido de Vega es muy ágil y cómoda, lo que hace que sea una delicia devorarlo del tirón —y releerlo—. La atmósfera se va cociendo a fuego lento, sumergiéndonos en la Galicia rural de principios de siglo XX, en un pueblo que oculta un gran misterio. Todo descrito con mucho mimo y de forma sugerente. No me gustaría dar más detalles, pues es un libro que merece la pena disfrutar. Así de claro. Lo único que me gustaría añadir a modo de "punto negativo" es que, tal vez por el propio formato, te deja con ganas de más. Me hubiese gustado saber más acerca de algunos personajes, aunque quizá ahí esté la gracia del misterio. Al fin y al cabo, todo buen texto de terror está envuelto en su propia "brétema".