Se formó musicalmente en la capilla de música de la Catedral de Salamanca que dirigió Fernando de Torrijos entre 1485 y 1498, donde entró como mozo de coro en 1484 y ascendió a capellán en 1490. A la muerte de Torrijos, Encina aspiró a su puesto de maestro de capilla, pero finalmente acabó recayendo en su amigo, también autor dramático, Lucas Fernández. En 1492 entró al servicio del segundo duque de Alba Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez en cuya corte se encargaría de organizar festejos y escribir comedias y música. En la noche de Navidad de 1492, se representaron por primera vez dos de sus églogas dramáticas, en el castillo de Alba de Tormes. Protegido de don Gutierre, hermano del segundo duque, don Fadrique, vivió en la villa ducal. A partir de 1498 vivió en Roma, donde gozó de la protección de varios papas. En 1519 se asentó finalmente en león como prior. Allí murió, desempeñando su priorato, en 1529. En 1534 sus restos fueron trasladados a la catedral de Salamanca, donde aún hoy sigue enterrado. Juan del Encina era compositor de música vocal profana. Como humanista tradujo las Églogas de Virgilio, que sirvieron de inspiración para algunas de sus más célebres églogas dramáticas, en especial las pastoriles, como la Égloga de Plácida y Vitoriano, que se considera su obra maestra; es considerado junto con Lucas Fernández y Gil Vicente uno de los patriarcas o fundadores del teatro español. Escribió una preceptiva o Arte de trovar, y como poeta destacan especialmente sus villancicos y composiciones en la línea de la lírica cancioneril y trovadoresca en arte menor por encima de las marcadas por la influencia de la escuela alegórico-dantesca. Se hizo célebre su «Triste España sin ventura», lamento a la muerte del príncipe don Juan, en quien tantas esperanzas habían puesto el pueblo y sus padres, los Reyes Católicos.
3,5 No ha estado mal. Combina muchos elementos diferentes y hace guiños a otros autores y tópicos de la época. Muy novedoso para el momento, aunque no plantea cambios tan drásticos como cabría esperarse después del viaje a Italia de Encina. Siento amor-odio al "deux ex machina", entre otras cosas por el trabajo que me toca hacer. Ya veremos.
Pues me ha gustado bastante y me ha parecido muy bonita. Muy interesante la vigilia del final, pero se me ha hecho larga, lo que me hace no darle la 5a estrella.
Sirve a su propósito, se nota el influjo de la comedia humanística en la obra a raíz del viaje a Italia de Encina. Interesante a nivel composicional, aunque no tanto a nivel de contenido.