De Nikolai Gogol ya había leído un cuento suyo a principios de este año y, hablando con toda sinceridad, me encantó. Ahora, me he metido a la lectura del libro que le dio la fama y puedo decir con total seguridad que Gogol merece absolutamente incluirse entre mis autores predilectos.
Leer los cuentos incluidos en este volumen fue como subir a una máquina del tiempo y retornar a los ya lejanos días de mi infancia, a los apacibles años 90, cuando los cuentos (infantiles, por cierto) me maravillaban, encantaban y tenían el efecto de transportarme a las lejanas tierras en las que éstos se hallaban ambientados. ¡Cómo me gustaba perderme horas entre esas páginas! Recuerdo con nostalgia (saudade, dirían mis amigos brasileños) unos volúmenes ilustrados que poblaban el estante de mi madre y que, lamentablemente, no han sobrevivido. Quizá por estos recuerdos tan gratos que guardo de mi infancia, los cuentos tienen para mí un sabor tan especial; si bien prefiero las novelas, no puedo negar que la magia que veo en los cuentos no tiene par.
Hace ya rato no leía unos cuentos tan bien narrados, de construcción magistral y en los cuales el ambiente algo cargado o distendido puede sentirse en la piel de manera tan perfecta. Este volumen, a pesar de ser una obra debut, ya contiene todos los elementos que, dicen los entendidos, hicieron de Gogol una gran luminaria de la literatura rusa. Aquí, vemos un conjunto variopinto de cuentos de distinta tonada y diferente construcción, y ello se debe la magnífica elección de Gogol de dar a cada uno de los cuentos aquí contenidos un narrador distinto, algo así como lo había hecho Boccaccio en El Decamerón. Esta distinta voz narrativa imprime a cada cuento características y dinámicas únicas, haciendo que la lectura de cada uno de ellos resulte una experiencia grata por sí mismas, más allá del disfrute que produce todo el conjunto de la obra.
Gogol construye la narración de una manera tan perfecta que, de veras, da la impresión de que cada cuento ha sido redactado por una persona distinta y no por el mismo autor que solo se ha valido de una técnica narrativa particular para narrarlos...Es la perfección pura. La fuerza de las palabras escogidas me ha transportado a ese lejano tiempo, a esas frías noches de Dikanka en que, reunidos alrededor de una hoguera o chimenea, las personas disfrutaban con los cuentos relatados por aquellas personas bendecidas con este don.
Este volumen, incluye las dos partes de las Veladas de Dikanka, publicadas por Gogol en dos tandas. Seguidamente, incluyo la lista de los relatos y su calificación particular, incluyo, además, un breve comentario:
La feria de Soróchinsty: ☆☆☆☆
Este cuento empieza muy bien con una magnífica descripción de un día de verano en la "Pequeña Rusia" como se llamaba a Ucrania, introduce a los personajes y a las situaciones con una magistralidad majestuosa. Empero, desde mi punto de vista, no alcanza para ser calificado con 5 estrellas pues la narración se desdibuja por momentos. Me explico. Al principio, se relatan los amores de la hija de uno de los protagonistas con un muchacho de la feria; luego, se pasa al cuento de una svitka roja que habría pertenecido a una especie de demonio, se retoma el relato de los dos enamorados que pasa a ser el centro de la atención y concluye el relato con la boda. La feria que da título al relato sirve tan solo como un marco espacial en el cual se ubica el relato. Ni siquiera el relato de la svitka tiene mayores explicaciones ni mayor desarrollo.
La víspera de Iván Kupala ☆☆☆☆☆
Un cuento absolutamente magistral y narrado en el marco de una atmósfera totalmente sobrecogedora. Según pude corroborar al indagar por más datos en Internet, Iván Kupala, es una tradicional festividad celebrada en Rusia, Ucrania, Bielorrusia (Belarús) y Polonia. De acuerdo a nuestro calendario sería la víspera del 7 de junio, el 24 del mismo mes según el calendario ortodoxo, correspondiendo al día de San Juan. Según investigué, la creencia indica que esa es la única noche en que florecen los helechos, este es un punto capital para el relato. El texto gira sobre un pacto entre un joven y un espíritu para obtener el amor de la joven a la que pretende, pero que ha de pagar caro. El relato resulta escalofriante en algunas partes. Considero que el mismo sería el texto perfecto para que cualquier profesor de Lengua Española que quiera enseñar a sus alumnos las partes de un cuento, pues en el mismo pueden verse perfectamente la introducción, el nudo y el desenlace, pero por los temas tratados, sería más bien para alumnos de más de 13 años. El desenlace es fabuloso y uno de los mejores que haya leído jamás. Solo por este cuento ya ha valido la pena leer todo el libro.
Una noche de mayo o La ahogada: ☆☆☆☆☆
También de lo mejor que he leído. Este cuento tiene de todo, una dosis de misterio, otra de suspenso, algo de terrorífico y una gran dosis de elementos jocosos que me han llevado a sonoras carcajadas. Los elementos sobrenaturales e hilariantes se mezclan en una conjunción perfecta fruto de una prodigiosa imaginación y el talento soberbio del autor.
La misiva perdida: ☆☆☆
Desde mi punto de vista el más flojo de los cuentos del volumen. Pero no por ello menos fabuloso y genial.
La noche antes de Navidad: ☆☆☆☆☆
A veces me cuestiono si realmente sigo teniendo el mismo espíritu navideño que cuando era niño. Si bien no creo que sea igual, sí considero que aún estoy impregnado de la magia de esta época del año. Y, por ello, me encantan los relatos que tengan que ver con esta época del año, incluido éste, aunque tenga ciertas particularidades. Un cuento magnífico, bien estructurado, perfectamente narrado, impregnado de esa magia que solo un verdadero talento puede imprimir a un texto. Si bien poco tiene que ver con otros clásicos cuentos de Navidad como los de Dickens, esta obra de Gogol no debe nada a otras narraciones navideñas. Tiene de todo y el conjunto de ese todo, da como resultado una aleación digna de la celebración de un triunfo al estilo romano.
Una terrible venganza: ☆☆☆
No me ha llegado mucho este cuento, ni me agradó la temática. Pero aún así, la maestría de Gogol al narrarlo no tiene desperdicio alguno.
Ivan Fiodorovich Shpoka y su tía: ☆☆☆
Si La misiva perdida es el cuento más flojo desde mi punto de vista, este, siempre según mi apreciación particular, es el que menos me ha agradado. No logré empatizar con ninguno de los personajes y ello me llevó al sopor momentáneo (recordándome, en cierta medida, mi no muy grata experiencia de lectura con El doble de Dostoyevski), haciéndome dormir en partes. El cuento no es malo, pero no congenié con él y por ello no disfruté mucho su lectura.
El rincón encantado: ☆☆☆☆☆
No tengo muchas palabras que agregar más que decir que me encantó este magnífico cuento y que se me ha quedado grabado en la piel.
Algo que percibido con la lectura de estos cuentos es que Gogol tiene algo así como una obsesión recurrente con elementos sobrenaturales, en forma específica con el diablo, que aparece en casi todos sus cuentos y, si no aparece, recibe, al menos, una mención en casi todos ellos. Quizá esto, en su primer libro, es ya un preludio de la obsesión religiosa que marcará el final de sus días y que lo llevará a morir en el estado en que lo hizo.
No me arrepiento de haber emprendido la tarea de leer este libro, ni me arrepentiré nunca. Mientras leía y me deleitaba con el maravilloso talento de Nikolai Gogol no pude menos que preguntarme ¿qué más grande pudo llegar a ser de no haber caído en la situación que lo llevó a matarse de hambre? Quizá el más grande de toda la literatura rusa. No lo sé. Pero sí tengo bien presente algo: QUE EL TÍTULO DE SER UNO DE LOS PILARES DE LA LITERATURA DE ESE GRAN PAÍS, NO SOLO ESTÁ MÁS QUE JUSTIFICADO, SINO QUE RESULTA MÁS QUE MERECIDO.
Este es un libro para leer y releer infinitas veces. Todo amante de la literatura rusa debería leerlo al menos una vez. Más que recomendado. Cinco estrellas sin lugar a duda alguna.