¿Qué permanece en este mundo donde todo pasa? ¿Qué consigue salvarse de la inflexible ley de caducidad que condena a todo lo viviente, incluido el ser humano, a la extinción y al olvido? Si existiera un arca de Noé que rescatara algunos bienes del inminente diluvio universal, ¿qué carga nos estaría permitido subir a bordo para asegurar a lo embarcado algún modo de perduración no sujeta a plazo?
Dos son las modalidades de perduración humana a nuestro alcance: la obra artística y la imagen de la vida, cuando una y otra alcanzan la forma de perfección, estética y ética, que les es peculiar. La primera se halla reservada a unos pocos, los artistas, en tanto que la segunda concierne a todos, universalmente.
Tras una presentación general del tema, el libro avanza centrando su atención en la segunda de esas modalidades, la imagen de la vida, entendida como el ejemplo dejado por alguien al morir en la memoria de quienes lo sobreviven. Aunque no lleguemos nunca a ser felices, nadie podrá nunca expropiarnos el derecho a vivir nuestra vida con ejemplaridad y, tras nuestra muerte, legar una imagen luminosa digna de perdurar en el recuerdo colectivo.
La teoría sobre la imagen de la vida se concreta a continuación mediante dos estudios de caso que la ilustran.
Primero, un ensayo sobre la imagen de la vida de Cervantes, compuesta de tres elementos esenciales –idealismo, cortesía y humor– que al combinarse dan la fórmula secreta del cervantismo.
Y, finalmente, cierra el volumen Inconsolable, monólogo dramático donde el autor salta por primera vez del ensayo filosófico a la escena teatral y dibuja, sumido en duelo, la imagen de la vida de una persona muy amada perteneciente a su experiencia directa y cotidiana, su padre, en la proximidad de su fallecimiento.
Me ha gustado mucho. La primera parte del libro y la que le da título acaba asumiendo a Cervantes como prototipo de hombre que ha dejado tras de sí una imagen de dignidad y bonhomía. Respeto no servil por las instituciones, ilustrado, persiguiendo siempre un noble ideal. Como siempre en el estilo de Gomá, accesible sin pérdida de profundidad. La segunda parte del libro se titula Inconsolable y se trata de un monólogo donde el autor expresa todo un universo de sensaciones acaecidas a raíz de la muerte de su padre.
Este libro ha producido un gratisimo impacto en mi ser. Pese a algunas pequeñas disidencias con el autor, este libro respira serenidad, calma y un profundo aroma de solemnidad. Un estilo sobrio y magnífico.
Lo sentí como varios ensayos en uno, cuyo hilo conductor es demasiado sinuoso. Hay reflexión, hay desahogo por luto a través de la escritura. El capítulo dedicado a Cervantes va por otro lado de "la imagen de tu vida". Tal vez, tenía otras expectativas con respecto al tema tratado.
Javier Gomá es conocido por ser un filósofo y director de la Fundación Juan March. Este librito condensa sus ideas sobre la muerte, sobre lo que pasa y lo que queda en el mundo, y desarrolla el concepto de imagen de una vida, y la ejemplaridad. Gomá demuestra su erudición habla de lo que queda de nuestra vida cuando morimos. Para comentar sus ideas nos explica la imagen de vida que deja Cervantes, y que se puede adivinar de su obra: idealismo, cortesía y chiste.
Para ser una obra filosófica, se lee con sencillez, sin afectación, con precisión lingüística, hallazgos brillantes como el "chistemalismo" y un original planteamiento literario, sobre todo en el cuatro capítulo, Inconsolable, un monólogo nacido de la muerte de su padre. Una lectura estimulante y viva, llena de perlas intelectuales y de párrafos o ideas antes las cuales me sorprendo discrepando de forma radical.
Por ejemplo, habla de que la vida de las personas queda la obra artística y la imagen de la vida, pero se olvida de lo que dejan muchos empresarios en esta vida. También comenta como una pulsión común la del afán de perdurar, la gloria póstuma, "el resplandor que emana específicamente la acción humana sublime". No estoy seguro de que tal pulsión sea universal y relevante; hay gente que no aspira a ser estatua postrera.
Me llama la atención su defensa de la eutanasia (al menos así la entiendo yo) cuando denuncia el "espectáculo odioso, innecesario y humillante (de la muerte), que hubiera sido muy fácil humanizar con sólo una pizca más de imaginación". Esa frase me desarma completamente. ¿Imaginación? ¿Cómo? No estoy entendiendo nada, espero.
Me gusta su ensayo sobre Cervantes, pero creo que no ilustra la imagen de su vida sino simplemente la que nos da el escritor, su obra artística. La imagen de una vida no dura ni dos generaciones.
Finalmente, su "Inconsolable", desarrolla estas ideas en un ajuste de cuentas consigo mismo y con su familia, de una forma un tanto obscena (y reconocida finalmente como tal).
Las dos primeras partes del libro son casi un ensayo muy bien escrito, pero a mi me pareció algo pesado, quizá por el poco conocimiento de filosofía. Pero la tercera parte!!! Vaya Dios mío! Que pedazo de escrito en forma de obra teatral; literalmente me destrozó, es maravilloso, triste, visceral, extraordinario y lleno de mucho sentimiento. Me ha puesto a pensar mucho sobre la imagen de mi vida, en cómo seré y seremos recordados, sobre la “normalidad” de la muerte, sobre los padres. Es exquisito, ha movido fuertes fibras en mi.