En los años 60, Linton Blint, un hombre con una vida gris, amargado por su falta de carácter y maltratado por su familia, se ve obligado a huir de Inglaterra.
Aunque siente terror por un mundo del que desconfía y que desconoce (el mundo pop y rebelde de los años 60), llega a la ciudad de Niza, en la Riviera francesa, donde asiste con asombro a todo el brillo y el fulgor del verano en una de las ciudades más glamurosas del mundo, rodeado de música pop, rabiosísima moda y estrellas de cine.
Se hospeda en el lujoso hotel Negresco, y sin saber muy bien cómo acaba envuelto en una intriga delirante donde se mezclan las locuras de los años 60 con los conflictos políticos a gran escala que también caracterizaron esa época.
Enredado en una cruel tela de araña criminal, Linton tendrá que superar sus miedos y su apocamiento para convertirse en un héroe, tanto en el amor, como en la brillante sociedad nizarda.
José C. Vales (Zamora, 1965) se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca y posteriormente se especializó en filosofía y estética de la literatura romántica en Madrid. Su actividad profesional ha estado siempre vinculada al mundo editorial, como redactor, editor y traductor para distintos sellos. Aparte de numerosos trabajos de información, documentación, corrección y edición de textos para diferentes editoriales, ha sido el responsable de la renovada edición de los Cuentos de Navidad, de Charles Dickens (Espasa, 2011) y del clásico de Anthony Trollope Las torres de Barchester (Espasa, 2008). Entre sus trabajos de traducción y edición cabe destacar la novísima publicación del Frankenstein de Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley (Espasa, 2009), basada en los nuevos manuscritos hallados en la Bodleian Library de Oxford, y los clásicos de Wilkie Collins La piedra lunar y Armadale, publicados en 2007 y 2008 en Verticales de Bolsillo-Belacqva. Sus recientes traducciones para la editorial Impedimenta han merecido el reconocimiento de la crítica y del público, con una notable sucesión de éxitos: La hija del optimista, de Eudora Welty, La hija de Robert Poste de Stella Gibbons, Reina Lucía y Mapp y Lucía de E. F. Benson, y La juguetería errante de Edmund Crispin. Algunas de estas obras, así como el Diario del año de la peste, de Daniel Defoe, cuentan con prólogos especiales redactados por José C. Vales en exclusiva para estas ediciones. Por otro lado, son habituales sus colaboraciones en distintas páginas culturales de internet, tanto de crítica como en creación literaria, y participa con frecuencia en medios de comunicación y en coloquios a propósito de la literatura romántica y decimonónica.
Celeste 65 joven, impulsiva, enigmática y entrará en la vida vida de Nigel por la puerta grande de la mano de ella conocerá un mundo diametralmente opuesto... Reseña completa en https://algunoslibrosbuenos.com/celes...
Quizá no era el momento. Me suele gustar este tipo de lectura distendida. Pero quizá no era el momento. No he conseguido entrar en la novela. No he conseguido averiguar que me quería contar el autor. De hecho no he conseguido acabarlo. Quizá no era el momento. Insisto.
Me ha defraudado, e incluso en algunos momentos me ha aburrido un poco y solo deseaba acabarlo, no lo he abandonado por saber que pasaba al final, pero ganas he tenido. No he conectado ni con la historia ni con los personajes y el supuesto “humor” no me ha hecho gracia.
La tercera novela de José C. Vales tiene bastantes puntos en común con su trabajo anterior, aunque en este caso el resultado no es tan redondo. El comienzo es prometedor y enseguida me atrapó la peculiar forma del protagonista de contar las cosas, pero ya en Niza la historia se estanca un poco y también se vuelve demasiado caótica a ratos. Sin embargo y a pesar de sus defectos la verdad es que la he disfrutado, no tanto como Cabaret Biarritz pero sí lo bastante para no perderle a pista a este autor.
Celeste 65 joven, impulsiva, enigmática y entrará en la vida vida de Nigel por la puerta grande de la mano de ella conocerá un mundo diametralmente opuesto... Reseña completa en https://algunoslibrosbuenos.com/celes...
He dejado este libro en la página 346, cansado de leer estupideces, personajes planos, tramas sin sentido, escritura reiterativa...
Todo lo que en su anterior libro brillaba y resultaba redondo (una trama enrevesada, un toque mundano, alta sociedad) aquí está forzado, tratando de crear un estilo impostado, que no funciona. Quitando 30 páginas en las que se narra la llegada a la luminosa Niza, el resto son desvaríos sin sentido. Más que con el autor, estoy enfadado conmigo mismo, ya que desde la página 120, se ve que esta cosa no va a ningún sitio, y yo me he arrastrado 200 páginas más por si remontaba el vuelo.
"Todos mis compañeros experimentaban una indescriptible tensión entre su deseo de prosperar en la vida y una imperiosa necesidad de arruinársela con el amor. Debo decir que la mayoría cedió a las debilidades sentimentales y destrozó su futuro embarcándose en proyectos de familias prósperas y abundantes".
"...se dirigió a mí afirmando que la vida racional desaparecería de la faz de la Tierra por culpa de "lo invisible": los virus y la estupidez humana".
"Los grandes lectores son personas muy molestas -era cosa sabida, según el librero-, porque tienen manías, prejuicios, obsesiones y chifladuras relacionadas con el papel, el tipo de letra, las ilustraciones, las erratas o la encuadernación. Son complicaciones intelectuales que afectan a todos los aficionados a los libros".
"Salvo Celeste, que no temía nada en este vida salvo a los malos músicos, en 1965 todo el mundo tenía miedo a los comunistas, a los rusos, a los húngaros, a los berlineses, a los nazis, a las bombas nucleares, a los japoneses, a los marcianos, a los argelinos -y en concreto a Boumedah el Argelino-, al FLN, a la KGB, a la CIA, al Mossad, a la Stasi, a la StB, a las minas olvidadas, a Fidel Castro, y sobre todo, a nuestros propios cerebros".
"A los franceses les parecía que los italianos estaban siempre enfadados, pero ellos son así y, por su parte, piensan que los franceses son tan callados porque nunca tienen nada importante que decir".
"A mí nunca me han interesado las vidas ajenas. La mía tampoco me parece especialmente interesante, aunque -como es mía- la observo con cierta consideración y cariño familiar".
Me duele hacer esta review porque quería que Celeste 65 me gustara tanto como me pasó con los anteriores libros de José C. Vales, pero es que una no puede luchar contra la verdad (o lo que una siente) cuando cierra un libro. Me compré el libro con mucha ilusión, pues este escritor tiene una prosa que me encanta, y aunque sabía que me encontraría con momentos ya conocidos (pasaba en Cabaret Biarritz), y puntos frecuentes, lo que no esperaba era aburrirme. Y lamentablemente es lo que me sucedió. Celeste cuenta mucho pero dice poco. Especialmente en su parte central hasta casi el final. El protagonista es un "bombón" de personaje, y quedé totalmente enganchada con el comienzo. Todo está bien hasta llegar a Niza, pues la galería de personajes, aunque curiosa hasta cierto punto, no aportaba a la trama, y tampoco me resultaban tan atractivos como quisiera. Que ya sé que probablemente es una novela tipo Bildungsroman cual Montaña Mágica, con curiosidades varias, pero lamentablemente, no me enganchaba aquello. Especialmente porque el final, como en estas obras, es abrupto y chocante, pero para entonces, yo ya había adivinado hacía tiempo que iba a pasar. Y yo no soy de las que adivinan. Una pena, en mi opinión, y me ha costado tiempo escribir esto, pues en serio, me gusta mucho cómo escribe este hombre y espero que la próxima vez, pueda daros una review más positiva como hice en anteriores ocasiones. De cualquier manera, también decir, que es una obra muy bien escrita y sólo por leer algo así, ya merece la pena vuestra atención. Hasta la próxima.
Escuchar lo mejor de la música pop de los años 60. Divertirse con una sesión doble (o maratón) de películas de los hermanos Coen. Cerrar los ojos ante el avasallador sol, la brisa y el tiempo ralentizado del Mediterráneo. Saber de sonrisas, locuras y fascinación. Oscilar, como la vida misma, entre el horror y la ternura; entre el Negresco de Niza y un pozo séptico de una granja porcina inglesa. Et cétera. Esas son las cinco estrellas de Celeste 65.