[3.5⭐] 𝙀𝙡 𝙘𝙖𝙨𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙖𝙣𝙤́𝙣𝙞𝙢𝙤𝙨 es una novela de misterio escrita por Agatha Christie y publicada en 1942. La historia nos sitúa en Lymstock, un pequeño y apacible pueblo inglés donde Jerry Burton, un aviador que se recupera de un accidente, llega junto a su hermana Joanna en busca de tranquilidad. Sin embargo, esa calma inicial se ve rápidamente alterada cuando comienzan a circular cartas anónimas cargadas de acusaciones, insinuaciones y secretos. Lo que al principio parece una broma de mal gusto, se transforma en algo mucho más serio cuando una de las destinatarias aparece muerta.
Algo que quiero decir desde ya (y que para mí pesa bastante en la experiencia) es que sentí que la novela se demora demasiado en hacer aparecer a Miss Marple. Me encanta ese personaje con todo mi ser, pero se me hizo frustrante que sea una novela “de Miss Marple” y que ella aparezca recién por el final. Entiendo la decisión narrativa y lo que Christie quiso hacer, pero igual no pude evitar quedarme con la sensación de “te necesito antes”. Cuando finalmente entra en escena, cumple con creces, como siempre, pero el camino hasta llegar a ella se me hizo largo considerando lo mucho que aporta su presencia.
Dicho eso, la voz narrativa me gustó bastante. Jerry Burton, como narrador en primera persona, funciona bien. Es un aviador, alguien que viene de fuera, que observa el pueblo con cierta distancia y curiosidad, eso ayuda mucho a que el lector se introduzca en Lymstock con esa misma mirada de extrañeza. No es un detective profesional, pero tiene iniciativa, hace preguntas y se involucra más de lo que uno esperaría, eso vuelve la narración ágil. Además, su tono es agradable y cercano, en ningún momento sentí que estorbara; al contrario, me pareció una elección acertada para contar esta historia en particular.
Si hay un personaje que realmente me encantó, fue Megan. Su personalidad destaca muchísimo: es elocuente, inteligente, directa, con respuestas rápidas y una forma de expresarse que se siente muy viva. Cada vez que aparecía en escena, la novela ganaba puntos para mí. Me gustó cómo Christie la construye, cómo se sale un poco de ciertos moldes esperables y cómo interactúa con el resto de los personajes. Megan tiene carácter, presencia y una voz propia, eso siempre se agradece en un elenco tan amplio como el que suele manejar Christie.
La ambientación es otro de los grandes aciertos. Me gustó mucho la elección de este pequeño pueblo, con su calma aparente, sus rutinas, sus relaciones cruzadas y, sobre todo, sus secretos. Christie es brillante retratando estos microcosmos donde todos se conocen, todos se observan y todos guardan algo. Lymstock funciona casi como un personaje más: ese lugar donde una carta anónima puede ser tomada primero a la ligera y luego convertirse en una amenaza real. El uso de los anónimos como detonante del conflicto me pareció muy interesante porque no se trata solo de un crimen, sino de cómo la sospecha y la desconfianza se infiltran poco a poco en la vida cotidiana de todos.
En cuanto al ritmo, tengo sentimientos encontrados. El inicio me atrapó: la premisa es muy buena, los personajes se presentan con claridad y el misterio promete. Sin embargo, hay un tramo intermedio donde sentí que la historia daba vueltas sobre lo mismo, como si se estancara un poco. No es que sea aburrido, pero sí repetitivo en ciertos momentos. Sin embargo, la pluma de Christie logra sostener el interés, tiene esa capacidad de hacer que uno siga leyendo casi sin darse cuenta, incluso cuando la acción no avanza de manera espectacular.
El final es, para mí, muy típico de Christie. El asesino era bastante evidente, no voy a mentir: no me sorprendió quién era. Sin embargo, la explicación del crimen y la forma en que todo se ordena y cobra sentido me parecieron magistrales. Christie puede que no siempre sorprenda con el “quién”, pero el “cómo” y el “por qué” suelen ser impecables.
Cuando finalmente aparece Miss Marple, hace exactamente lo que uno espera de ella; observa, escucha, conecta puntos que nadie más ve y, con calma, expone la verdad. Aunque me hubiera gustado verla más presente a lo largo de la novela, no puedo negar que su intervención final es muy satisfactoria.
Finalmente, puedo decir que 𝙀𝙡 𝙘𝙖𝙨𝙤 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙖𝙣𝙤́𝙣𝙞𝙢𝙤𝙨 me pareció una buena novela de Agatha Christie. Es disfrutable, está bien escrita y tiene una premisa muy interesante. No está entre mis favoritas, principalmente por la escasa presencia de Miss Marple y por ciertos tramos que se sienten algo alargados, pero tiene personajes memorables y una ambientación excelente.