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350 pages, Mass Market Paperback
First published January 1, 1910
«Disposiciones y modo de hacer bien los santos ejercicios... Estará muy recogida la capilla; sólo se permitirá entrar aquella luz que se necesita para no tropezar, y que en lo demás esté muy obscura. Esto es muy importante para que los niños mediten, examinen y rumien mucho. Tener cuidado con los fámulos, que son unos gaznápiros, para que no se olviden de este requisito... Cuidarse de que los niños tengan la vista muy mortificada y mortificarán también toda curiosidad, y así sólo atiendan á los cuadros que yo les trace. Han de mortificar la lengua y el oído, para lo cual no habrá recreos en los cuatro días, que serán todos de silencio... Si queréis aprovechar muchísimo en estos ejercicios, entregaos y dejaos enteramente en las manos de Dios para que haga de vosotros y de todas vuestras cosas lo que quiera, á la manera que el barro en manos del alfarero, ó el leño en las manos del escultor. En todos estos días repetiréis con mucha frecuencia y de todo corazón alguna de estas jaculatorias: Hágase tu voluntad y no la mía. Señor, ¿qué queréis que haga? etc., etc.... No estará de más que por las noches, en el tránsito de las camarillas, algún Padre ó Hermano haga ruidos raros y rumores temerosos. Esto dispone muy bien el corazón de los niños para el día siguiente.»
Á Bertuco no le repugnaba lo repugnante del castigo, sino la humillación que entrañaba. Adivinaba confusamente que aquello que sentía dentro de sí como espina dorsal de su espíritu, la dignidad, en siendo violada y partida, no era posible rehacerla y enderezarla. Hendíasele el corazón de espanto