Antonio Dal Masetto, uno de los mayores escritores argentinos, muere en 2015. Poco después, Guillermo Saccomanno compone un relato que se lee como réquiem. El amigo recupera la infancia de Antonio en el Piamonte, la Segunda Guerra, el nazismo y la resistencia en la región de Pavese. Más tarde, el desarraigo, un pueblo del campo argentino y la juventud, la iniciación con su primera novela, reflejando la Patagonia y la ciudad, territorios a conquistar. Los bares del Bajo, el periodismo y las mujeres, la paternidad y la culpa, las pérdidas inesperadas de Briante y Soriano.
Aun cuando recibe la consagración literaria, Antonio se mantiene apartado, solitario. Su obra se cifra en una idea luminosa: un libro debe ser como un nogal. Mientras afina un modo de narrar, lucha con los riesgos del alcohol. En su último año, le envía a Saccomanno los capítulos de la que será su novela póstuma, que terminará días antes de morir.
En el duelo, Saccomanno rastrea su memoria y detecta los momentos claves de una relación signada por los libros que componen un estilo. Como arte poética, Antonio es un texto único, que rescata a Dal Masetto en el oficio de vivir y lo trae al presente. Testimonio de la amistad profunda de dos escritores de generaciones diferentes con una lengua común.
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1948 en el barrio de Mataderos. Para Saccomanno no existe el destino como determinación, ya que cada cual puede modificarlo según su deseo. Como prueba, apela a textos religiosos y ensayos existencialistas, una bibliografía que abarca desde el Eclesiastés («hay un tiempo para todo: un tiempo de vivir y uno de morir»), San Juan de la Cruz («llegar a la luz desde las sombras más obscuras del mal»), hasta Sartre pasando por Kierkegaard. Según sus palabras, el trabajo del escritor es principalmente escuchar y comprender.
En 1972 se inició como guionista de historietas, oficio que lo llevaría a colaborar con destacados dibujantes (Alberto, Enrique y Patricia Breccia, Leopoldo Durañona, Arturo del Castillo, Francisco Solano López) en publicaciones argentinas y europeas. Junto al célebre guionista Carlos Trillo compiló la Historia de la Historieta Argentina. Si bien en la actualidad se concentra en la literatura, no ha dejado de escribir guiones, argumentando para Domingo Mandrafina las series El Condenado, una saga protagonizada por un fugitivo de la cárcel de la Isla del Diablo, y Leopoldo, una historia fantástica que transcurre en Buenos Aires. Ambas series se publican en Argentina e Italia. También escribió el guion de 24 horas (Algo está por explotar), película dirigida por Luis Barone.
Después de un primer libro de poemas, Partida de caza, fue cuando se consagró a la narrativa. A partir de Prohibido escupir sangre, su primera novela (1984), desarrolló una vasta obra narrativa que supo conquistar lectores argentinos y europeos. Para Saccomanno la literatura debe provocar el efecto de la poesía que es un efecto de «satori». En este itinerario de escritura sus obras recibieron numerosos galardones: Primer Premio Municipal de Cuento, Premio Konex, Premio Nacional de Novela, Premio Seix Barral de Narrativa Breve, Premio Club de los XIII, Premio Rodolfo Walsh y dos veces el premio Dashiell Hammett.
Es colaborador permanente del diario Página 12 y de su suplemento Radar, donde publica comentarios de libros y artículos sobre poesía. En 2018 fue uno de los entrevistados en el filme documental La boya dirigido por Fernando Spiner.