Mis tíos que eran albañiles ayudaron a hacer las casas de casi todos sus vecinos. Todos eran fabriqueros, albañiles, pescadores en tiempos de malaria. Era habitual que los domingos los vecinos se dieran una mano para levantar la casa de alguno. Desde temprano entonces hasta el mediodía, cuando el dueño de la casa hacía un asadito y la gente se arrimaba, le metían duro. Los lazos de amistad se forjaban en las changas de los domingos. Terminaban unos siendo padrinos de bautismo de los hijos de los otros.
Primer libro que leo del autor, aunque tengo en la biblioteca su aclamado El mosto y la queresa. Tendré que leerlo.
Esta es una historia autobiográfica. Tiene tres partes. La primera, histórica, sobre cómo se formó el barrio a partir de una enorme fábrica de hamburguesas. La segunda, sobre el barrio. La tercera, el giro autobiográfico.
Me parece que es un libro que rescata raíces y eso es siempre bueno. Movimientos obreros organizados, de Paraguay a Santa Fe, una vida de contrastes y derecho de admisión, de lucha y rescate. Me hubiese gustado leer tantísimo más ♥
Muy buen registro autobiográfico del autor y su barrio en la ciudad de Rosario. Anécdotas, mitos y costumbres que atraviesan décadas de la ciudad y la Argentina. Conecta con el registro de su también recomendable "Diario de un albañil".