Partir en busca de Thule no es solamente navegar hacia la isla misteriosa que los Antiguos consideraban “tierra de los orígenes y de la sabiduría”, es también descubrir, más allá del mundo conocido, el secreto mismo de la vida. Navegar hacia el Norte, es encontrar el signo primitivo del Sol y la fe de nuestros más lejanos ancestros, los Hiperbóreos. Acompañando a Pytheas el Masaliota hacia un país que no puede ser para él más que Islandia, Jean Mabire parte a una investigación sobre el gran misterio de nuestro mundo Thule. En su búsqueda encontrará a la Atlántida que situará en la isla sagrada de Heligoland. Pero este universo atlanto-hiperbóreo, no ha desaparecido en ningún cataclismo universal. El espíritu de Thule continúa viviendo en el secreto de órdenes caballerescas o de grupos iniciáticos, el más conocido de todos ellos es sin duda la célebre “Sociedad Thule” que jugó un papel considerable durante la Revolución de Munich en 1919 y cuya aventura detalla Mabire. Finalmente, el autor restituye los rasgos esenciales del paganismo nórdico y evoca la implacable lucha del Martillo contra la Cruz.
Este libro ha sido una montaña rusa para la calificación. Había momentos que pensaba que era un libro cinco estrellas y otros momentos que era un libro de una estrella. Lo he encontrado excesivamente crítico con la figura de EL. Como toda plasmación de un ideal sobre la política, se cometieron errores, y más en tiempos de guerra. Sin llegar a ser el hombre que vendrá, porque fue un humano imperfecto, fue la persona que mas se acercó y que mejor pudo representar el espíritu de Thule. "Luchamos por el hombre que vendrá". Quitando los comentarios despectivos que hace el autor sobre esta figura, es una buena obra, que si bien no me ha aportado mucha información nueva en cuanto a la investigación de este misterio hiperbóreo, me ha resultado interesante los fallos que se atribuyen a la figura que comento. Fallos atribuidos con sentido. En la defensa de este gran hombre y en detrimento de Sebottendorff diré que un cambio religioso va acorde a la espiritualidad y sensibilidad de un pueblo, y que se trata de un proceso orgánico y natural. Algo que EL entendió que no debía forzar y, a su vez, elevaba los corazones del pueblo. Parece que se critica de dogmático a la figura de EL, siendo mucho menos dogmático que quiénes lo critican, los "iniciados"... Aún así, interesante lectura. Efectivamente, Hiperbórea va más allá de nacionalismos de estados, es la sangre, y eso el autor lo explica de forma bella.
Revela que la esperanza para el ser humano no se ha perdido. Las falsas ideología, las malsanas narrativas que nos piden “creer”, pero el hombre no cree, sabe.