"Todos conocen su nombre, todos creen conocer su historia. Una historia que se convirtió en leyenda. Y la historia la escriben los vencedores. Un hermano cariñoso, un emperador desconfiado y un alma torturada, su nombre, Calígula"
Aviso, esta reseña es mucho más larga de lo habitual. Se trata de una historia que siempre me ha fascinado y doy rienda suelta a todo lo que quiero decir y añadir como es la nota del autor para aquellos que os interese. Disculpad y muchísimas gracias por vuestro tiempo y por leerme.
Calígula, de Simon Turney, ha sido una de las mejores lecturas que he tenido por tres razones, la primera es que a nivel narrativo es una gozada leer cada página, mi aplauso para su autor, la segunda es el jodido nivelazo de enganche que logra, de los que vas a mirar y llevas 200 páginas. Y tercero es la historia que se nos narra, Caligula, que personaje y vaya emperador. Alma torturada sin duda y tuvo sus cosas, como todos los emperadores, no fueron santos.
¿Era en verdad tan cruel y sádico como su reputación le precede, qué es verdad y qué fue inventado como propaganda hacia su persona y caída? Unos dicen que era un adelantado a su tiempo y jugo en contra del senado, lo que como Julio César le pasó la factura la muerte. Otros que estaba muy enfermo y padecía insomnio, dado la infancia que pasó y las muertes de sus familiares perdiendo la capacidad de dormir tranquilo y pasó a hacerlo con un ojo abierto.
Como la mayoría de nosotros sabemos, Calígula (Cayo Julio César) fue uno de los emperadores más infames de la antigüedad. Su reinado y su propensión a la violencia eran legendarias, pero muchos juzgan sin darse cuenta de que hay sólo unas dos fuentes contemporáneas sobre lo que fue la vida de Calígula, y son los afamados Séneca y Philo. La mayoría de estos relatos históricos están tomados de Suetonius y de Cassius Dio, que escribieron años después de Calígula. Mucho se escribió en ese momento, mucho, pero lamentablemente gran parte se ha perdido. Por ejemplo, su ambiciosa hermana Agripina la Joven escribió un relato de su vida, pero ya no existe. Asi que unos datos fueron escritos desde la enemistad,la leyenda y los rumores, otros pérdidos. Esto lleva a un callejón sin salida, pero el mito y la leyenda ya han sido creados y dados por verdad.
Calígula fue un descendiente de la realeza romana, de la dinastía Julio-Claudia. Era el hijo de la popular estrella romada, e inmensamente capaz, el general Germanicus, quien a su vez era el hijo adoptivo del espantoso emperador Tiberio. El bisabuelo de Calígula, por adopción, fue nada menos que Augusto, haciendo de Julio César su tatarabuelo. Lo mejor de cada casa.
Ah, y el emperador Claudio era su tío y siendo el sucesor de Claudio, Nerón, que era el sobrino de Calígula. Pues tenía tres hermanas, Drusilla, Julia Livilla y Agrippina y dos hermanos, Drusus y Nerón. Gran parte de toda familia como su padre presuntamente envenenado y su madre injustamente exiliada al olvido y la hambruna no vivieron mucho. Llegó a ser el unico varón vivo que quedaba de su dinastía. Julia Livilla la narradora de esta soberbia historia y una gran superviviente a unos tres emperadores cada cual peor, pues el hijo de su hermana Agrippina fue nada menos que Nerón, todos lo conocemos..
Esta historia se cuenta a través de la narración de la hermana, Julia Livilla. El autor explica su razonamiento, para esto necesitaba a alguien cercano a Calígula y alguien que viviera hasta su muerte, que no es poca cosa. Necesitaba así emplear algunas tácticas inteligentes durante el tiempo de exilio de Livilla, ya que no estaba cerca del Emperador. Para Calígula, sobrevivir y prosperar en esta familia no fue una tarea nada fácil, ya que cualquiera que tenga el más mínimo conocimiento del clan julio-claudianos sabrá como terminó. Ciertamente necesitaba dormir con un ojo abierto.
Los hijos de Germánico eran posibles sucesores del emperador, lo que hacía de la familia una amenaza para el segundo al mando de Tiberio, el tan siniestro Sejano, que tenía sus propias ambiciones. A estas alturas, Tiberio era mayor y se había retirado a su villa en la isla de Capri, dejando gran parte del gobierno de Roma en manos de Sejano. Sin embargo, Sejano no podía hacer nada en contra de sus rivales mientras su protectora Livia, la madre de Tiberio, estuviera viva. Nerón, su hermano, fue encarcelado y ahí murió de hambre.
La madre fue azotada con tal ferocidad que perdió un ojo y murió poco después, o que fue asesinada, en el exilio. Druso, el hermano de Calígula, pasó tanta hambre en la prisión que trató de comerse el relleno de su colchón. Sin embargo, antes de que el cruel Sejano pudiera arremeter contra Calígula, terminó ejecutado cuando Tiberio se dio cuenta de la traición de su intrigante subordinado. Calígula, el último hijo superviviente de Germánico, fue nombrado de esta manera uno de los herederos imperiales y se le ordenó vivir junto a sus dos hermanas Livilla y Drusilla con Tiberio y Gemelo en Capri. Los siguientes cinco o seis años fueron los más estresantes para Calígula.
El biógrafo Suetonio dice que era vigilado día y noche en una búsqueda de desafección o de algunos indicios de deslealtad, sea deliberada o involuntaria. Calígula se acostaba sin saber si lo despertarían de madrugada y se lo llevarían a las celdas para su ejecución o directamente no se despertaría. Incluso mientras Tiberio que le encantaba tirar a sus esclavos por el acantilado de la isla, pues cruel es un termino flojo para definirle, agonizaba, pues este emperador tan caprichoso podría haber designado a un sucesor diferente cada día, lo que significaba muerte segura para Calígula, o para Gemelo, nieto un tanto capullo en exceso de orgullo de Tiberio.
Calígula era una persona muy, muy inteligente era avispado, sabía cuando callarse, cuando dejar ganar y cuando atacar. Era tan brillante e ingenioso que logró sobrevivir en la corte del más desagradable, el emperador Tiberio. Y no solo logró sobrevivir a eso, sino que prosperó y lo sucedió, en circunstancias muy poco probables. La primera mitad de su breve reinado de 4 años fue, según todos los informes, bastante buena. Llegó a Roma como un príncipe dorado y tenía grandes ideas, adelantado a su tiempo, uno de los problemas o mejor dicho el principal que lo llevó a su perdición, fue que se enemisto con el Senado, con no pocas traiciones y complots que así terminó como terminó.
Hizo cosas habituales, gastó en infraestructura y el ejército, entretenimiento para las masas, pero una enfermedad, traición y la muerte de su dulce hermana fue el punto de inflexión, y así después de lo cual se volvió tan cruel, y esto amigos y amigas es lo mejor del libro. Ver esa evolución tan drástica que tuvo Calígula desde chaval hasta su reinado. Cambió, enfermedad, nervios, estrés, insomnio, miedo y dolor por sus perdidas dió rienda suelta a una crueldad que tenía dentro. Este es el período por el que será siempre recordado, el que alimentó su leyenda.
La mayoría de sus historias de locura, como su relación con su caballo privilegiado Incitatus, al cual dicen que nombró cónsul. Sus relaciones incestuosas con sus hermanas, en concreto se dice que con Agrippina, los asesinatos ahí como cada emperador tiene su número, tratamiento atroz hacia Senado, un frívolo desperdicio de recursos. Como fue el supueso puente flotante y su obsesión por el sexo por nombrar algunas de las cosas. Que vaya racha de emperadores tuvo Roma, Tiberio, Calígula y para terminar de postre, Nerón, considerado el peor emperador.
Pero, si se busca una descripción detallada de todas estas cosas el autor no se enfoca en ellas y no les dedica mucho tiempo a estos eventos y a ese comportamiento. De hecho, si no hubiera tenido conocimiento previo de Calígula, después de leer este libro puede pensar que era un tipo "medio decente". Que fue víctima de no pocas conspiraciones, de un senado hostil ambicioso y agarrado a su poder y una mala salud, mental sobretodo que le acabaría pasando factura sin duda. Todo esto puede ser cierto, pero me han puesto la leyenda del tan temido, cruel y sádico Calígula, de los peores emperadores y ojo que hay cada uno que deja con la boca abierta. Esa leyenda da por sentado que él era mucho más loco y desagradable que eso. Pero es bueno leer una versión documentada más equilibrada de su vida. Pues ¿Cómo sabemos que es verdad y que es mentira? Y es que la historia la escriben los vencedores y en Roma, el senado y el mismísimo emperador, todos sabemos el nido de serpientes que fue siempre.
Desechó seguir a sus predecesores, quienes habían fingido trabajar con el Senado, incluso mientras se libraban de alguno. Le declaró la guerra al Senado. Su reinado fue la historia de una lucha política, todo por la supremacía por el control, contada eso si, por los vencedores y los rumores.
El último gobernante de Roma que se había puesto por encima del Senado había sido Julio César, y le costó la vida. Calígula hizo lo mismo al declararse Dios. Lo que después se volvió más usual, en ese momento parecía algo blasfemo y sin precedentes.
Lo que el autor hace genial es traer a la vida la atmósfera de sospecha perpetua dentro de la casa imperial, la necesidad terrible de estar continuamente en guardia en caso de que una mirada casual, un pequeño gesto o una palabra fuera de lugar brinde la oportunidad de una acusación de deslealtad. O traición. Un mundo donde la muerte violenta, es un hecho cotidiano y una posibilidad siempre presente. Aprendes a no reaccionar ante la muerte que te imponen por capricho, porque si lo haces, podrías ser el próximo.
Encontré en este libro una lectura emocionante y de las mejores que he tenido, es convincente ya que se apoya como pondré luego la nota del autor en datos quitando la paja y propaganda de su leyenda, definitivamente buscaré futuros libros del autor. Calígula es extremadamente recomendable para los amantes y fanáticos de la ficción histórica, que disfrutan de la intriga y el escándalo de la historia romana, el poder, el miedo, la traición. Bienvenidos a Roma..
Para mi el paso por encima de la locura y los actos lunáticos no disminuye el impacto de la historia. Este es un emperador cuya memoria fue calumniada a fondo después de su muerte. Turney ha dado un punto de vista entretenido, pero alternativo. Un enfoque más estudiado y apartándose de la leyenda. Hace que Calígula parezca algo más humano que un monstruo, así como muchos otros libros de historia nos dan, sin justificar lo vastamente cruel que se volvió.
Sin excusar las cosas que si hizo. Como muchos emperadores era muy cruel. Pero no había nada de incesto, lo de su caballo, ni varios asesinatos que se le imputaban, estaba atormentado dado su pasado y era malo, eso es asi. Si le atribuyen atrocidades cometidas en una época de tiranos.
Cuando llegó al poder, quemó públicamente todas las denuncias que habían llegado contra su familia en época de Tiberio, acto al que el pueblo aplaudió y tranquilizó al senado. Pero la realidad es que hizo una copia y las escondió para utilizarlas unos meses después, asesinar a todos los que aparecían en ellas y quedarse con sus posesiones. Era jodido y cruel, eso sin duda, pero igual no era el monstruo en diversos actos que se dicen que cometió. Mitos creados por la cultura popular. Y añadir que el final a mi me pareció soberbio, los que conozcan la historia de Claudio, lo disfrutarán. Un 10.
-Nota del autor, para quien le interese. La reseña ya terminó:
Inevitablemente, el vencedor escribe la historia, y a lo largo de los dos últimos milenios ha habido múltiples casos de hombres buenos calumniados por sus sucesores y hombres malos ensalzados por su progenie. Con Roma también sucede; de hecho, podría ser el epítome de ese fenómeno. Como la antigua Roma queda ya tan lejos del mundo moderno, sólo podemos basar nuestra investigación en restos arqueológicos y epigráficos, y en los escritos de quienes vivieron en esa época.
Es facilísimo encontrar testimonios de coetáneos que manipulan la realidad. En mi reciente investigación sobre Cómodo, he observado que a menudo las principales fuentes de información sobre su reinado (Dión Casio, Herodiano y la siempre dudosa Historia augusta) ni siquiera coinciden entre sí, y sus crónicas tampoco responden a la evidencia ni a la lógica. Indagando un poco, es posible desmontar leyendas y bulos y construir una cronología más creíble y realista.
Eso sucede con Calígula. Una vez eliminada la paja, aclarados los malentendidos y las interpretaciones erróneas y descartados los casos más flagrantes de difamación, nos queda un individuo complejo, víctima de los hombres más influyentes y peligrosos de su imperio. Difícilmente pudo ser el monstruo que algunos dibujan porque, aunque esos poderosos senadores y nobles lograran borrarlo del mapa, el pueblo llano de Roma lo tuvo por su príncipe dorado y el ejército siempre fue suyo. Además, aunque su nombre se eliminara oficialmente de los monumentos, sigue siendo prueba de su popularidad el hecho de que, generaciones más tarde, su circuito de entrenamiento de cuadrigas en la otra orilla del Tíber continuara llamándose Gaianum en su honor.
Un nuevo análisis de la vida de Calígula revela la historia de un hombre mordaz, atormentado y algo errático que sufrió las consecuencias de su incapacidad para trabajar con el Senado, y deja automáticamente en peor lugar a su predecesor y a su sucesor porque, sin compararlos con la supuesta maldad de Calígula, es más fácil ver las perversiones de los últimos días de Tiberio y la más que probable implicación de Claudio en la caída del joven emperador.
Como ejemplo del modo en que he tratado de desmontar la leyenda de Calígula, examinemos la anécdota de su caballo, Incitatus. La idea generalizada es que el emperador convirtió a su corcel en cónsul, el cargo de mayor responsabilidad del sistema político romano. Sin embargo, cuando se analizan detenidamente las fuentes, la veracidad de dicho suceso se torna cuestionable.
Según Suetonio, «se decía también que tenía pensado hacerlo cónsul», lo que demuestra claramente que el autor sólo recogía habladurías y no basaba semejante acusación en prueba alguna. Dión Casio señala que el emperador tenía pensado hacer cónsul a Incitatus, y añade que «probablemente lo habría hecho». Conviene destacar que Suetonio ni siquiera había nacido cuando murió Calígula, lo que explica en parte su necesidad de recurrir a anécdotas y rumores. Además, Dión Casio es posterior a Suetonio, por lo que sus crónicas seguramente procedían, entre otros, de Suetonio, que como digo se nutría de rumores. Resulta chocante que las acusaciones más conocidas sobre la supuesta locura de Calígula se basen en los escritos de dos autores que únicamente divulgaban habladurías. Esto sucede a menudo con Calígula y constituye el punto de partida de mi planteamiento del personaje.
Con esta novela he procurado atenerme todo lo posible a la verdad, sin olvidar que ésta es siempre algo nebulosa cuando la retratan cronistas posteriores a la muerte del individuo y que puede contener abundantes interpretaciones personales de material conflictivo y explicaciones ilógicas. Yo he seguido sobre todo el nuevo enfoque de Aloys Winterling en Caligula: A Biography (2011), con algunos retoques propios. Todos los sucesos retratados en esta novela o los registraron así los cronistas de la época o son suposiciones admisibles, a excepción de lo que expongo a continuación. Salvo por algunos esclavos, criados y ciudadanos, todos los personajes de la novela son figuras históricas, igual que los lugares.